Culiacán, Sin.- Una contradicción lógica y una preocupante falta de rigor en las investigaciones marcaron las declaraciones de la Fiscal General de Sinaloa, Claudia Sánchez.
Al ser cuestionada sobre el patrón criminal en el que las víctimas son abandonadas con “cerditos de peluche”, la funcionaria descartó de inmediato cualquier relación entre los hechos, un argumento que se cae por su propio peso al admitir en la misma frase que ni siquiera sabe cuántos casos reales existen.
Durante la entrevista realizada en el aniversario de la Guardia Nacional, la titular de la Fiscalía demostró que la institución opera a ciegas ante las firmas del crimen organizado.
De manera apresurada, Sánchez afirmó categóricamente que “específicamente en los casos que tenemos nosotros registrados, no tenemos una relación en el contexto de las víctimas”, para segundos después titubear ante la prensa y confesar que apenas tiene un estimado de la numeralia al señalar que “tengo el dato aproximadamente son de 4 a 5, pero le compartimos el dato confirmado”, ignorando que la realidad en las calles ya la rebasó.
Una conclusión sin sustento: El caso de Perla del Rocío la contradice
Es metodológicamente imposible que la máxima autoridad de procuración de justicia descarte una conexión criminal cuando su propia dependencia tiene un subregistro de los hechos.
Mientras la Fiscal se debate entre el “cuatro o el cinco”, la evidencia documental confirma que ya son seis las víctimas con este mismo sello en Culiacán, siendo la última de ellas una joven mujer.
Esta sexta víctima fue Perla del Rocío, de 28 años, ejecutada a balazos la noche del 3 de junio de 2026 a bordo de un Nissan Altima en la colonia Rincón del Humaya.
En la escena, sobre la calle Manaslu —el mismo sitio donde semanas atrás mataron al menor Carlos René, de 17 años—, los homicidas dejaron el tétrico sello: un peluche de cerdo rosa.
De forma inexplicable, el peluche desapareció después del sitio, a pesar del resguardo militar y policial.
La firma que la Fiscalía se niega a ver
Para los expertos en criminalística y para la opinión pública, la presencia repetitiva, idéntica y deliberada de un objeto rosa en distintas escenas de ejecución es, por definición, un patrón y un mensaje.
Sin embargo, para la Fiscal Claudia Sánchez, el hecho de que las víctimas pertenezcan a entornos diferentes es excusa suficiente para asegurar que los crímenes están aislados y sin nexos.
Al ser cuestionada sobre el porqué de esta postura ante una firma criminal tan evidente, la funcionaria se limitó a responder de manera vaga que “todo eso deriva o va a derivar de las líneas de investigación y de la misma información que se preocupe o que se recabe dentro de lo que es la investigación”.
La declaración de la funcionaria no solo revela desinformación, sino una postura cómoda para evitar prender las alarmas sobre la operación de un grupo específico en la capital.
Al afirmar de manera anticipada que “no hay relación” sin tener siquiera la numeralia correcta en la mano, la Fiscalía de Sinaloa deja en claro que prefiere cerrar los ojos ante las firmas de la delincuencia antes que armar un expediente sólido que conecte los puntos de la violencia.
Redacción / LaPared