Navolato, Sin.- El polvo todavía se levantaba sobre la carretera que conduce a El Castillo mientras el eco de las sirenas y las detonaciones alcanzaban la sindicatura de Villamoros.
Eran cerca de las 11:00 horas de este jueves cuando el camino rural se transformó en el escenario de un seguimiento a alta velocidad.
Todo comenzó cuando los tripulantes de un vehículo particular se toparon con un convoy de la Guardia Nacional e intentaron evadirlo.
En lugar de frenar, el conductor aceleró a fondo, desatando la persecución.
Quienes se encontraban cerca del trayecto aseguran que el estruendo de los disparos se escuchó con claridad sobre la vialidad; sin embargo, el parte oficial se ha mantenido en silencio sobre si existió un intercambio de fuego directo o si los proyectiles alcanzaron a los ocupantes.
La huida, sostenida por la velocidad en un tramo estrecho, encontró su límite en una de las curvas.
El control del volante se perdió. La unidad abandonó el pavimento, dio varias vueltas sobre el terreno y terminó volcada de costado entre la maleza y la tierra seca.
Cuando los paramédicos y los cuerpos de rescate llegaron al sitio, dos hombres yacían heridos dentro de la cabina.
Tras recibir las primeras atenciones médicas, los trasladaron a un hospital en ambulancias que salieron resguardadas por un estricto cordón militar.
A unos metros del vehículo accidentado quedaron los rastros del escape: pertenencias personales mezcladas con equipo táctico esparcido en el suelo.
Las fuerzas federales delimitaron el perímetro con cinta amarilla, resguardando las evidencias a la espera de los peritos, mientras el tramo carretero quedaba bajo la custodia de los uniformados.
Redacción/LaPared