Guasave, Sin.- Desde el aire, el lente térmico y de alta precisión no parpadea. Las marcas digitales en la pantalla del helicóptero de la Secretaría de Marina registran, metro a metro, el seguimiento sobre los caminos rurales de Sinaloa.
El tiempo avanza y la persecución continúa. La videograbación, de apenas dos minutos y 37 segundos, muestra el desarrollo de un operativo federal ejecutado el pasado 26 de octubre, cuyo recorrido abarcó zonas entre Estación Bamoa, las inmediaciones de Alfredo V. Bonfil —conocida como Siete Ejidos— y los alrededores de Estación Capomos.
El rastreo: de las calles urbanas a las brechas de cultivo
Las imágenes iniciales muestran una camioneta RAM blanca, de modelo reciente, circulando por una calle habitada, presumiblemente en Estación Bamoa. Desde el cielo, el sistema de vigilancia mantiene la unidad en su campo de seguimiento.
Segundos después, la camioneta abandona el asfalto y se interna en un camino de terracería que atraviesa canales de riego y parcelas agrícolas. A la ruta se suman otras dos camionetas Jeep, una negra y otra gris, que avanzan en conjunto y levantan densas cortinas de polvo sobre los caminos parcelarios.
La cámara aérea sigue los movimientos de las unidades: reducen la velocidad, coinciden en cruces de brechas y sus ocupantes intercambian posiciones. En una de las secuencias, los vehículos se detienen brevemente junto a las vías del ferrocarril. Se observan puertas abiertas y figuras humanas en movimiento antes de que las camionetas reanuden la marcha hacia una zona con vegetación.
La huida hacia la maleza y el desenlace
El seguimiento aéreo llega a un paraje de Siete Ejidos. La camioneta RAM blanca se detiene junto a un camino flanqueado por vegetación. Dos hombres abren las puertas y descienden para correr hacia el monte.
Las imágenes muestran a ambas figuras internándose entre los matorrales, lejos de los vehículos. Segundos después, cuando el personal naval en tierra se aproxima para asegurar el perímetro, ocurre la confrontación armada.
De acuerdo con los reportes de la Secretaría de Marina y la información confirmada posteriormente por el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, los sospechosos dispararon contra los uniformados. El intercambio de disparos terminó con ambos hombres abatidos entre la maleza.
El saldo del operativo
Aunque las tomas aéreas no permiten distinguir los rostros ni muestran con claridad el momento exacto de las detonaciones mortales, la identificación ministerial posterior confirmó que los hombres abatidos eran Jesús González Peñuelas, alias “Chuy Peñuelas”, y Cesáreo Peñuelas Ruiz, vecino de la región.
De acuerdo con la información de inteligencia federal, González Peñuelas era identificado como operador de segundo nivel del Cártel de Guasave. Por él, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) ofrecía una recompensa de hasta cinco millones de dólares.
El operativo concluyó con el aseguramiento de cuatro vehículos con reporte de robo: una Ford Ranger Raptor blanca, la RAM blanca y dos Jeep Mojave, uno negro y otro gris. También fueron aseguradas tres armas largas, cargadores y cartuchos útiles, indicios que quedaron a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR), encargada de integrar la carpeta de investigación.
Desde el cielo, la cámara registró el recorrido de las camionetas hasta el desenlace en el monte. En tierra, el operativo terminó con dos hombres muertos y un arsenal asegurado, en una región donde la disputa criminal sigue dejando huella.
Redacción/LaPared