Culiacán, Sin.-Josué Enrique tiene 26 años y la mañana por delante cuando le tiran a matar. No hay uniformes a la vista ni sirenas encendidas: solo un joven camino a su trabajo en la sindicatura de Aguaruto, manejando sobre la avenida Luis Donaldo Colosio.
Al llegar a la calle De La Paz, justo al lado del panteón municipal, le cierran el paso.
Hombres armados descargan sus armas directo contra él.
Josué recibe varias balas, pero no se rinde ahí. Con el cuerpo sangrando, baja del vehículo y camina hasta la puerta de la casa más cercana. Empieza a golpear la madera hasta que alguien adentro escucha los gritos y le abre.
Los vecinos llaman al 911. A los pocos minutos llegan los paramédicos y se lo llevan en ambulancia a un hospital de Culiacán.
La Secretaría de Seguridad Pública Municipal confirmó después que el agente sobrevivió y que los médicos lo reportan fuera de peligro.
En la esquina del panteón quedan las patrullas resguardando los casquillos regados sobre la calle, mientras los peritos de la Fiscalía miden las distancias y toman fotos.
De los que jalaron el gatillo no queda ni la sombra.
Redacción/LaPared