Culiacán, Sin.- La urgencia y el estruendo de la periferia terminaron por ahogarse esta tarde en el estacionamiento de un hospital.
Dos hombres, heridos de gravedad tras ser emboscados a balazos en la sindicatura de Aguaruto, perdieron la última batalla contra el reloj justo en las puertas donde pretendían salvarse.
Viajaban a bordo de una camioneta SUV gris. Tras el atentado en Aguaruto, civiles subieron a los lesionados al vehículo y pisaron el acelerador a fondo con rumbo a Culiacán, en un intento desesperado por ganar un puñado de minutos de vida.
La carrera terminó en el área de Atención Médica Continua de la clínica del IMSS en Terranova.
Sin embargo, para cuando los médicos de guardia salieron a las puertas del nosocomio, el silencio dentro de la cabina ya era absoluto; las víctimas ya no contaban con signos vitales.
El arribo de la camioneta con los dos cadáveres detonó un despliegue inmediato. En cuestión de minutos, el perímetro del hospital quedó bajo el resguardo de un operativo coordinado entre efectivos del Ejército Mexicano, la Policía Estatal y agentes municipales, quienes cercaron la zona para resguardar la unidad civil que servía de ataúd temporal.
Hasta este momento, las autoridades mantienen bajo reserva la identidad de los fallecidos, así como los detalles de la agresión original en la sindicatura.
La escena quedó a cargo de los peritos de la Fiscalía General del Estado, quienes realizaron el levantamiento de indicios en el sitio antes de autorizar el traslado de los cuerpos al Servicio Médico Forense, donde se espera que sean reclamados por sus familiares.
Redacción/LaPared