Culiacán, Sin.- La receta del desgaste ya la conocen de memoria en la capital sinaloense: los culichis intentan recuperar la vida social y comercial a cuentagotas, abriendo negocios con cautela y saliendo a cenar casi como un acto de terquedad, pero la tregua nunca termina de llegar. Apenas la ciudad parece dar un paso hacia la normalidad, un nuevo hecho violento la vuelve a frenar en seco.
La noche de este jueves, esa frágil paz volvió a hacerse pedazos a balazos en el restaurante El Taipak, donde un comando armado irrumpió y, aunque el reporte oficial de la Secretaría de Seguridad Pública informó inicialmente de una persona fallecida y siete lesionados (seis masculinos y una mujer), las fuentes de nuestra redacción confirman de manera preliminar que el saldo ha ascendido a dos muertos y cinco lesionados.
La agresión ocurrió en pleno sector Tres Ríos, sobre el bulevar Enrique Sánchez Alonso y la calle Diego Valadez, un punto clave donde el sector gastronómico y comercial ha intentado levantar sus ventas tras más de dos años de pleito continuo.
El estruendo de las ráfagas quebró la rutina nocturna y desató el pánico entre los comensales, dejando en claro que en Culiacán cada intento por adueñarse de las calles choca una y otra vez con la misma realidad.
La desesperación se apoderó del lugar tras la irrupción del grupo armado. Ante la urgencia por salvar vidas y la falta de tiempo, tres de los heridos fueron subidos a la parte trasera de una patrulla de la Policía Municipal que salió a toda velocidad hacia un centro médico, mientras el resto de los lesionados fue auxiliado y trasladado a bordo de distintas ambulancias que se abrieron paso entre la conmoción.
A los pocos minutos, la zona quedó completamente cercada por un fuerte despliegue del Grupo Interinstitucional, integrado por elementos de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y corporaciones locales.
Al interior del establecimiento quedaron las víctimas por disparos de arma de fuego, mientras las autoridades aseguraban el perímetro para procesar la escena e iniciar la búsqueda de los responsables.
Para el comercio local y la ciudadanía que intenta sacudirse el miedo día con día, el mensaje es amargo: cuando no es un hecho, es otro, y volver a salir a la calle en la capital sinaloense sigue costando un precio demasiado alto.
Redacción/LaPared