Culiacán, Sin.- Entre la madrugada del domingo y las primeras horas de este lunes, Sinaloa vivió una jornada de violencia que dejó al descubierto la fragilidad de la seguridad en el estado.
El balance: dos hombres ejecutados a balazos y una comunidad entera bajo el yugo de un grupo armado que provocó el desplazamiento forzado de varias familias.
El epicentro del terror se situó en la comunidad de Aguacaliente de Baca, en Choix. Ahí, un convoy de unas 15 camionetas repletas de hombres armados irrumpió con violencia.
Durante horas, el comando sitió el poblado, metiéndose a las casas y sometiendo a los habitantes. El momento más crítico ocurrió la tarde del domingo, cuando los sicarios obligaron a mujeres y ancianos a tirarse boca abajo en la cancha del pueblo.
El saldo preliminar es de cuatro hombres privados de la libertad, entre ellos el ganadero Ramón Ochoa, cuyo hermano también fue raptado hace unas semanas. Ante el desamparo, y escoltados por la Guardia Nacional, decenas de pobladores abandonaron sus hogares para salvar la vida.
Mientras el pánico se apoderaba del norte, en el centro del estado la muerte dejaba sus marcas habituales. A las 4:50 de la mañana de este lunes, habitantes de Villa Juárez, Navolato, se toparon con una escena dantesca: el cuerpo de un hombre, acribillado a balazos, yacía en el fondo de un canal pavimentado.
Minutos después, el Ejército confirmó el hallazgo.
Casi en paralelo, la violencia firmaba otro escenario en Tepuche, Culiacán. En una brecha de terracería que lleva a La Noria, peritos de la Fiscalía levantaron el cadáver de un joven vestido de negro, ejecutado junto a una motocicleta.
Sobre el vehículo, los asesinos dejaron cartones con mensajes que ya están bajo investigación.
Con este crimen, la zona limítrofe entre Tepuche e Imala suma cuatro asesinatos en menos de 24 horas.
La Fiscalía del Estado ya trabaja en las escenas del crimen, intentando armar un rompecabezas de violencia que parece no dar tregua.
Redacción/LaPared