Cúcuta, Colombia.- Faltaban horas para que amaneciera y en el barrio Tasajero apenas se oía el rugido de los camiones pesados que llegaban a surtir el mercado de Cenabastos. De repente, un golpe seco y tremendo hizo temblar todo a varios kilómetros a la redonda. Un coche cargado con explosivos estalló en mil pedazos frente al comando de la Policía de Norte de Santander.
El estallido dejó heridos a ocho agentes y tres civiles, además de romper cristales y agrietar las fachadas de las casas y negocios más cercanos.
Los atacantes lograron pasar desapercibidos aprovechando el constante ir y venir de los camiones agrícolas para estacionar el vehículo cerca de las instalaciones policiales.
Apenas unos segundos después del primer impacto, el pánico entre los vecinos empeoró al escucharse más estallidos causados por otros artefactos lanzados en la zona.
Entre los uniformados alcanzados por las esquirlas y el fuego están los auxiliares Richard Javier Rúa Balaguera y Diver José Vergara Guerra, junto a los patrulleros Billy Walner Molina Peláez, Diego Alexander Claro Clavijo, Francisco Javier Velásquez Barrera, Carol Dayana Abril Linares, Duván Hernando Covilla Blanco y Marta Jimena Sepúlveda Sepúlveda.
A la lista se suman tres ciudadanos que andaban por ahí o estaban trabajando, entre ellos una mujer que comenzaba a acomodar su puesto para vender café caliente desde temprano.
Un ataque en medio de la tensión fronteriza y el relevo de gobierno
Este atentado no es un hecho aislado. Días atrás, el propio comandante de la Policía del departamento se salvó de una emboscada en la frontera gracias a la intervención de los Comandos Jungla, una unidad de operaciones especiales que repelió el ataque a tiros y lo puso a salvo. Tras fallar esa emboscada en la carretera, los grupos armados decidieron mover la violencia hacia el casco urbano de Cúcuta usando un coche bomba.
Luego de un Consejo Extraordinario de Seguridad, las autoridades militares y de policía responsabilizaron directamente al Ejército de Liberación Nacional (ELN). Durante la rueda de prensa, el vocero militar dio el mensaje oficial sin rodeos:
“Lamento profundamente las acciones terroristas perpetradas contra nuestras policías y la población civil. Mientras los cucuteños celebraban sus festividades en un ambiente de unión, la respuesta criminal del ELN fue sembrar el miedo mediante actos de terrorismo que atentan contra la vida, la tranquilidad y la convivencia de los colombianos. Estos hechos merecen el rechazo nacional de todo el país.”
Esta embestida armada llega en un momento de bastante tensión política en Colombia, a muy pocos días del 7 de agosto, fecha en que se realizará la toma de posesión del nuevo presidente y el cambio de mando en el gobierno.
Para blindar la frontera durante este periodo de transición, las Fuerzas Armadas desplegaron un operativo especial que incluye el envío de 250 soldados en siete pelotones, el refuerzo del Plan Candado con vehículos blindados y patrullas motorizadas en los accesos a Cúcuta, el monitoreo por aire con drones y la instalación permanente de un Puesto de Mando Unificado para cruzar datos de inteligencia al momento.
Mientras los peritos siguen recogiendo evidencias entre los destrozos del barrio Tasajero, los 11 heridos continúan en observación médica y en Cúcuta intentan digerir otro trago amargo de violencia justo al lado de la frontera con Venezuela.
Por Redacción/LaPared