Balacera en convivio de Prados del Sur deja dos muertos, entre ellos un bebé, y dos heridos, incluyendo a uno de los agresores

Culiacán, Sin.- La brutalidad de la violencia armada que asfixia a Culiacán alcanzó la noche de este sábado su rostro más desgarrador. Juan Alejandro no tenía forma de defenderse, no entendía de peligros ni de disputas; era apenas un bebé de un año y cuatro meses cuya vida fue truncada de tajo cuando una lluvia de balas irrumpió en una reunión familiar en la colonia Prados del Sur.

El ataque ocurrió sobre la calle Mar de Coral, entre Islas Mascareñas e Islas Salomón. Lo que comenzó como una noche de convivencia entre vecinos se convirtió en una pesadilla de gritos, detonaciones y pánico en cuestión de segundos. Mientras la gente corría desesperada buscando refugio para esquivar los proyectiles, el fuego cruzado alcanzó fatalmente a los presentes.

En el sitio quedó sin vida un hombre identificado como Manuel. Sin embargo, la tragedia no paró ahí: las balas alcanzaron la fragilidad del pequeño Juan Alejandro, dejándolo gravemente herido.

Aterrorizados, sus allegados lograron trasladar al bebé de emergencia a un hospital de la capital sinaloense. Los médicos lucharon minutos angustiosos por estabilizarlo, pero la gravedad de los impactos superó cualquier esfuerzo médico. El corazón del niño dejó de latir poco después de ingresar al nosocomio. Tenía solo 16 meses de nacido; toda una vida por delante arrebatada en un instante por una violencia que jamás le perteneció.

Durante el atentado también resultó herido Jonathan, así como un hombre que, según versiones extraoficiales, es señalado como el presunto desencadenante de la balacera. Este último cayó herido en la escena y recibió atención de urgencia por parte de personal de Sanidad Militar, para posteriormente ser trasladado en ambulancia bajo una estricta custodia de las fuerzas armadas.

Dolor e impunidad

La zona del crimen se encuentra tomada por corporaciones de seguridad y peritos de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, quienes recolectan casquillos percutidos para reconstruir la secuencia de los hechos.

El cuerpo de Manuel fue trasladado al Servicio Médico Forense, mientras que el pequeño Juan Alejandro ingresó a los registros oficiales como la víctima más inocente de este cruento ataque.

Esta noche Culiacán queda sumida en el luto y la indignación. Las autoridades deberán esclarecer la dinámica del ataque y llevar ante la justicia a los responsables de una masacre que, más allá de las cifras policiacas, deja un vacío irreparable y la historia truncada de un bebé que apenas empezaba a dar sus primeros pasos.

Redacción/LaPared

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