COATZACOALCOS, VERACRUZ.- El reloj marcó 24 días de incertidumbre antes de que las investigaciones dieran un vuelco definitivo.
El pasado 2 de junio, la rutina en el hogar de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, en Nanchital, se quebró cuando un comando armado derribó la puerta y se la llevó por la fuerza.
Desde ese momento, el sur de Veracruz guardó un silencio tenso mientras la Fiscalía General de la República atraía el caso ante las sospechas de corrupción local.
La respuesta llegó en un despliegue simultáneo coordinado por la Secretaría de Marina y fuerzas estatales.
En Coatzacoalcos, las autoridades capturaron a José del Carmen “N”, alias “Delta 7”, presunto líder criminal e implicado directo.
El hilo conductor para dar con él fue un video grabado por los familiares de la víctima el día del secuestro, donde se apreciaba un tatuaje distintivo en su mano derecha. Al ser interrogado, “Delta 7” rompió el hermetismo: confesó haber asesinado a la comunicadora y reveló las coordenadas de un predio rural en Moloacán donde presuntamente abandonó los restos.
A la par de esta captura, un operativo en Cihuatlán del Sureste puso bajo custodia al comandante municipal, Ismael “N”, y a los oficiales Juan Carlos “N”, Luis Enrique “N” y Julio César “N”, señalados por presunta complicidad en los hechos.
Mientras el ayuntamiento local promete colaborar con la justicia, peritos federales ya resguardan el terreno señalado por el detenido para iniciar las labores de rastreo y exhumación.
Legalmente, el estatus de Roxana sigue siendo el de desaparición hasta que los trabajos forenses rescaten e identifiquen el cuerpo, mientras los cinco detenidos esperan su primera audiencia ante el juez.
Redacción/LaPared