Por Martín Durán
“Pronto nos vemos”, respondió Gerardo Vargas Landeros hace unos días cuando le escribí para solicitarle una entrevista para hablar de su caso, pues ya en la capital se rumoreaba bastante que en cualquier momento el Congreso del Estado recibiría la solicitud de declaración de procedencia para retirarle el fuero como alcalde y, con ello, el ministerio público judicializar la carpeta de investigación.
Hasta ahí, a mitad de semana, todo era un rumor de radio pasillo, pero este sábado el diputado Rodolfo Valenzuela, en su carácter de presidente de la Comisión Instructora, confirmó a un medio noticioso que la semana que viene llega el documento formal de la Fiscalía General del Estado, aunque no habló que el alcalde de Ahome esté en el paquete, sólo dijo que “funcionarios”, cuando en realidad para procesar a cualquier otro servidor público del Ayuntamiento de Ahome no se requiere la declaración de procedencia. Aplica solo para el alcalde, como lo fue en su momento contra Jesús Estrada Ferreiro y Luis Guillermo Hernández, “El Químico”.
Gerardo Vargas Landeros sería el tercer alcalde morenista que podría ser destituido por un proceso judicial, los entresijos pueden discutirse, que si se trata de una vendetta política o que si buscan con esto descarrilarlo en sus pretensiones de alcanzar la candidatura a la gubernatura en 2027.
Vargas Landeros, se sabe, es un político hábil y por ello las apuestas en nuestra comentocracia coinciden en que el tiro estará parejo. “No se va dejar tan fácilmente”, sentencian algunos conocedores de café. Lo cierto es que a Gerardo lo alcanzó su destino de ave de mal agüero, recordemos que él como secretario General de Gobierno en el sexenio de Mario López Valdez fue implacable con sus adversarios, pero también tejió muchas redes a través de lo que él llamó Grupo Trébol, y de ahí en adelante se inventó asociaciones políticas, como lo hizo en su momento el finado Héctor Melesio Cuen Ojeda, y como Cuen Ojeda, Vargas Landeros tuvo la tentación de hacer su propio partido, el tristemente célebre y nunca aprobado Redes Sociales Ciudadanos, que no alcanzó el registró.
Si algo no le pueden reprochar sus enemigos políticos, es que el mochitense es un hombre tenaz, un político que sorteó el desprecio de su partido el PRI en el 2016, cuando se decantó por un advenedizo como Quirino Ordaz Coppel y luego logró colarse en las filas de Morena, también castigado por el desprecio de algunos morenistas que siempre se han considerado con mayor derecho que otros, y que se autodenominan “fundadores”. Pero eso no le importó a Gerardo, por el contrario, una vez lograda la candidatura para la alcaldía de Ahome limó asperezas con quienes lo criticaban como advenedizo en el partido. Hasta una fotografía de Merary Villegas presumió alguna vez, ella que fue una de sus más avezadas detractoras.
Pero al fin de cuentas, la política los unió, y el Señor del Trébol dio el mal paso cuando se le ocurrió junto con su equipo en Ahome arrendar unas patrullas, pintarlas del color de su nuevo partido para beneplácito de sus seguidores y brincarse el procedimiento de licitación, porque en eso de justificar las excepciones de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos, Servicios y Administración de Bienes del Estado de Sinaloa, es muy bueno, porque así lo hizo en la época de Malova con todo el tema de seguridad, la clave para brincarse el concurso público que exige el marco normativo.
Y esto es lo que ahora tiene al Señor del Trébol en el patíbulo. De ahí se pueden agregar muchas intrigas palaciegas, que si él promovió la guerra sucia en contra de Enrique Inzunza Cázarez, por aquello de que los servicios de inteligencia hallaron que uno de sus colaboradores “olvidó” quitar un correo electrónico de una plataforma chismosa o que si él está detrás de otras campañas negras en contra de personajes rochistas.
No puede obviarse que ya la efervescencia electoral arrancó. Se le puede ver a cada “goberneable” en sus trincheras preparándose para la batalla, los amarres, negociaciones y pactos. Ahí ven justamente al senador Enrique Inzunza en reuniones vecinales, a Imelda Castro en un intenso proselitismo tanto con la gente como en redes sociales (¿a alguien le puede importar, por ejemplo, cinco cosas curiosas sobre sus gestiones como senadora?), solo por hablar de dos de ellos que pueden moverse por todo el estado bajo el argumento de su encargo como legisladores federales.
Allende las fronteras de Sinaloa
Y claro, está lo que no se ve, los golpes bajo la mesa, el intenso cabildeo en la Ciudad de México, pues algunos hacen ver que Gerardo Vargas busca el favor desde el centro del país, en especial con gente cercana a la presidenta Claudia Sheinbaum, así como Imelda, que también busca el apoyo en las altas esferas federales, pues saben que no son los favoritos del gobernador Rubén Rocha Moya, que tiene a sus cercanos como los posibles a sucederlo en el 2027.
Pero todo lo anterior pertenece al terreno de las especulaciones y la comentocracia, que para el 2027 faltan muchas cosas. Lo objetivo es que la semana próxima serán los días de tormenta para el Trébol y veremos entonces de la materia de lo que están hechas sus hojas, si logra vencer el vendaval o si los vientos de la adversidad lo doblan, y opta por retirarse de la contienda. Como dije, las apuestas corren. Vivimos una época en que también la política es un espectáculo y este que empieza a emerger convertido en documentos palpables que procesará la Comisión Instructora del Congreso, se ve que llevará un rato.
La verdad es que lo más seguro es que el Señor del Trébol capitule y admita los errores en su administración al frente de Ahome. Sabe que enfrentarse a una maquinaria lo único que hará es desgastarlo. Y Gerardo sabe que un mal trato es mejor que un buen pleito.