Mazatlán, Sin.- En los breñales que rodean al poblado de El Habal, el zumbido de un dron ya no presagia imágenes aéreas ni monitoreo agrícola. Significa riesgo. Ahí, entre la maleza de la zona rural mazatleca, militares y policías estatales topó con un lote de 11 artefactos explosivos artesanales, fabricados específicamente para ser soltados desde el aire.
El hallazgo se dio durante un patrullaje de rutina sobre los caminos de terracería. Los explosivos no venían de ninguna fábrica militar: eran tubos de acero galvanizado rellenados con carga detonante y rematados con aletas metálicas soldadas a mano para darles estabilidad durante la caída. Una adaptación casera, pero letal.
Para neutralizar el peligro, el Grupo Interinstitucional —donde se coordinan el Ejército, la Marina, la Guardia Nacional y las fiscalías— acordonó las veredas aledañas mientras entraba en acción la Célula Contra Artefactos Explosivos de la Defensa Nacional.
Los especialistas manipularon los 11 tubos con el equipo de protección especializado, los trasladaron a una zona despejada y procedieron a detonarlos de manera controlada. El estruendo se escuchó a varios kilómetros a la redonda, levantando una nube de polvo que marcó el fin del arsenal furtivo.
Las autoridades informaron que mantendrán los recorridos de vigilancia en los pueblos del sur del estado e hicieron un llamado a la comunidad para reportar cualquier objeto sospechoso en la brecha mediante el 911 o al 089 para denuncias anónimas.
Redacción/LaPared