Badiraguato, Sin.- El lunes 10 de octubre, una brigada de militares del destacamento de Badiraguato patrullaba cerca de la minúscula población de Pericos, una comunidad de casas diseminadas en el corazón de la sierra, a dos kilómetros de la frontera con Chihuahua cuando detectaron el verdor que coronaba el cerro.
“Tuvieron que usar binoculares desde aquella loma”, comenta el teniente coronel Gerardo López Flores, un hombre forjado en la Infantería con estudios en el Colegio Militar. Al mismo tiempo, apunta con el dedo un cerro de la zona norponiente de donde estamos.
“Cada vez siembran en puntos más inaccesibles”, remarca.
Es miércoles 12 de octubre. Por más de 48 horas, decenas de militares vigilaron el plantío en espera de órdenes superiores. El mando pidió que llevaran prensa, quizá este primer “golpe” de la temporada valga la pena ser publicitado, sobre todo ahora que la opinión pública y los medios nacionales tienen en la mira a la Secretaría de la Defensa Nacional tras la mayor filtración de documentos confidenciales que han desnudado la forma de operar de esta maquinaria militar, ahora usada por el presidente Andrés Manuel López Obrador para sus fines políticos.
El plantío en sí, según el teniente coronel, tenía una extensión de 1.6 hectáreas con un promedio de 6 plantas por metro cuadrado, lo que implica un número de más de 100 mil plantas casi listas para ser cosechadas.
“Le faltaban unas dos semanas”, continúa López Flores.
“Esta planta se presume tres meses de haber sido sembrada, en promedio mide 1.6 metros de altura y son 6 plantas por metro cuadrado aproximadamente”, comenta.
La ubicación de esta siembra de mariguana fue a pocos kilómetros de la comunidad de Pericos, Badiraguato, y a unos dos kilómetros de la frontera con Chihuahua.
LA DESTRUCCIÓN
Una vez que el área fue asegurada, sin que hubieran encontrado personas o instrumentos de labranza o armas, al menos un centenar de elementos del Ejército comenzaron a arrancar de raíz cada una de las plantas.
“Se tiene que arrancar de raíz, porque si es a machete pueden quedar brotes y volver a crecer la planta”, indicó López Flores.
Al ser cuestionado sobre el golpe económico que implica la destrucción de este sembradío, el teniente coronel mencionó que no contaba con el dato, pero “sí es un plantío de tamaño importante”.
Explicó que ahora los sembradores de enervantes en la zona serrana de Sinaloa tratan de diversificar y esconder las plantas en áreas muy inaccesibles, en pequeños lotes e incluso camuflando debajo de los árboles.
De acuerdo con reportes de transparencia, durante los primeros cuatro años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ocurrió un decremento en la erradicación de plantíos de mariguana en relación con el mismo periodo de Enrique Peña Nieto.
Mientras que de 2015 a 2018 el Ejército destruyó 15 mil 812 hectáreas en el país, de 2018 en que entró AMLO a 2022 apenas suman 7 mil 162, según información de la misma Sedena.



