Nanchital, Ver.- El reloj avanza con una crueldad que la familia de Roxana Berenice Guzmán mide en minutos de angustia. A casi una semana de que un grupo de hombres armados derribara con un mazo la puerta de su casa para llevársela por la fuerza, la Fiscalía General del Estado de Veracruz intentó mostrar músculo con la captura de seis presuntos implicados.
Sin embargo, las primeras audiencias celebradas este lunes en Coatzacoalcos, lejos de traer alivio, han encendido las alarmas de la simulación.
La versión oficial camina en un sentido; la realidad de la calle, en otro muy distinto. Mientras el Ministerio Público busca procesar a los detenidos, a las afueras de las salas de oralidad el ambiente es de abierta protesta.
Las familias de los acusados defienden su inocencia y exhiben perfiles que rompen con el molde del crimen organizado: entre ellos hay un electricista del Complejo Petroquímico Cangrejera, un ingeniero de la Terminal Marítima de Pajaritos, un maestro de bachillerato y un estudiante universitario.
Aseguran que las detenciones, ejecutadas el fin de semana en el Fraccionamiento Residencial Sección XI, fueron arbitrarias y sin órdenes de aprehensión válidas.
Ese choque de versiones ha sumido a los familiares de Roxana en la más profunda cautela. Para ellos, la justicia no se mide en celdas llenas ni en detenciones exprés diseñadas para mitigar la presión mediática.
La postura de la señora Rubicelia, madre de la periodista, es tajante: arrestar personas no significa nada si ninguna de esas capturas aporta un dato real, una coordenada o una pista fidedigna que revele dónde está su hija.
Temen que la urgencia del gobierno por dar un carpetazo termine por fabricar chivos expiatorios y desvíe la búsqueda en campo.
El secuestro de la directora del portal Pulso Informativo del Sureste, registrado por ella misma en una transmisión que cortó el aliento de la región, ocurrió tras días de evidente tensión en su entorno.
Quienes conocen su labor en la cobertura de seguridad saben que Roxana caminaba por terreno minado, especialmente tras recibir amenazas vinculadas a la reciente salida de dos colaboradores de su medio.
Es ahí, en su ejercicio periodístico, donde su círculo cercano exige que se concentren los esfuerzos, y no en operativos efectistas.
La desesperación ha llevado a la familia a buscar el amparo federal, interceptando incluso a la presidenta Claudia Sheinbaum durante su reciente gira por el estado para suplicarle una intervención directa.
Mientras los abogados debaten formalismos legales dentro del Centro Integral de Justicia, en el sur de Veracruz la exigencia sigue siendo una sola y no admite burocracia: que Roxana Guzmán regrese con vida.
Redacción/LaPared