Culiacán, Sin.- La tarde de este jueves 9 de julio, el Hospital General Regional Número 1 del IMSS en Culiacán volvió a convertirse en un escenario policial.
Lo que para cualquier trabajador era una inspección de rutina al terminar la jornada laboral, para Luis Ismael “N”, de 35 años, terminó en un arresto federal y en el regreso de un fantasma que el personal médico de la clínica aún no logra sacudirse.
El enfermero intentaba cruzar el filtro de salida cuando elementos federales revisaron sus pertenencias.
Entre la ropa y sus objetos personales ocultaba varias cajas de enoxaparina, un anticoagulante que el hospital receta a pacientes postoperados o con riesgo cardiovascular.
Al no tener cómo justificar por qué se llevaba el medicamento institucional, fue detenido en el acto.
Este arresto deja en claro que no se trata de un hecho aislado, pues es el segundo enfermero de la misma clínica detenido por el mismo delito en menos de un mes.
En la comunidad médica de Culiacán, el verdadero peso de esta captura no radica únicamente en los expedientes de la Fiscalía, sino en el trágico destino del primer implicado.
Es imposible separar la detención de Luis Ismael de lo que le ocurrió a su compañero de pasillos, Abel Elías “N”.
El pasado 19 de junio, Abel, también de 35 años, fue sorprendido intentando sacar medicamentos de alto costo. En su momento, el caso se resolvió rápido en los juzgados mediante un acuerdo reparatorio donde se comprometió a pagar 55 mil pesos al IMSS, lo que le permitió recuperar su libertad y volver a sus labores.
Sin embargo, la situación tomó un giro negro fuera de las oficinas gubernamentales. Solo cinco días después, el 24 de junio, Abel Elías fue emboscado y asesinado a balazos en la colonia Antonio Rosales, justo a espaldas de la Unidad de Medicina Familiar Número 35. Su cuerpo quedó en la acera, vestido todavía con el uniforme blanco de enfermería.
Aunque las autoridades manejan el homicidio con hermetismo, el ataque dejó una certeza silenciosa en el hospital de que el robo de medicamentos especializados toca intereses peligrosos fuera de los muros de la clínica.
Con la captura de Luis Ismael “N”, el ambiente dentro del hospital se ha vuelto pesado.
Las revisiones de las fuerzas federales en las puertas ya no se ven como un trámite molesto, sino como un recordatorio del riesgo.
Mientras la Fiscalía investiga si ambos casos forman parte de una misma red clandestina, los trabajadores asisten a sus turnos entre la desconfianza y el temor latente de que la violencia de la calle vuelva a alcanzar a uno de los suyos.
Redacción/LaPared