Culiacán, Sin.- Desde la noche de este lunes, el rumor de una captura de alto impacto en el puerto comenzó a correr entre los canales informativos y de seguridad.
La confirmación llegó en la madrugada a través del Registro Nacional de Detenciones: Gabriel Nicolás Martínez, identificado en las frecuencias policiacas y mapas de inteligencia como “El Gabito” o “El 80”, fue neutralizado en Mazatlán. El arresto del hombre que administraba la plaza para la facción de Los Chapitos derivó en un inmediato traslado bajo un estricto blindaje hacia la capital del estado.
El reloj marcaba las 20:15 horas del lunes 1 de junio cuando los elementos de la Policía Estatal interceptaron a Martínez.
Ocurrió en el fraccionamiento Real del Valle, sobre la avenida Paseo del Atlántico. La ficha oficial de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) ubica de forma precisa el escenario: a unos metros de un conocido establecimiento de comida, entre el flujo vehicular y comercial que caracteriza a ese sector de Mazatlán.
Quienes lo vieron perder la libertad no encontraron el uniforme de gala de la clandestinidad; vestía una camisa café, pantalón de mezclilla negro y tenis del mismo color.
Una estampa ordinaria para un hombre de complexión robusta, tez clara y barba escasa que, hasta hace unas horas, se movía entre los pliegues de la ciudad portuaria. Sin disparos reportados, la captura se ejecutó con la frialdad de una orden quirúrgica.
Tras el aseguramiento, la logística de seguridad se activó de inmediato. “El Gabito 80” fue extraído de Mazatlán y conducido por carretera hacia el norte, con destino a las instalaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) en Culiacán.
El Ministerio Público Federal tomó el control del caso para desentrañar el expediente y definir su situación jurídica.
En los mapas de inteligencia policial y militar, Martínez está ubicado como un presunto operador de alto rango de la facción de Los Chapitos, comisionado para mantener el control de la plaza de Mazatlán y asegurar las rutas estratégicas en el sur del estado.
Su nombre no es ajeno a la narrativa de violencia local; en meses recientes, su alias figuró en diversas mantas colgadas en puntos públicos del puerto, donde se le señalaba directamente por la escalada de desapariciones forzadas en la región.
Esas mismas acusaciones lo vinculaban con la operación de las fosas clandestinas localizadas en las inmediaciones de sectores como Miravalles y Valle Verde, zonas semiurbanas donde colectivos de búsqueda y autoridades han desenterrado el saldo de la guerra local, incluyendo los restos de varios trabajadores mineros que habían sido reportados como privados de la libertad.
Hasta el amanecer de este martes, las fiscalías mantenían un hermetismo absoluto sobre los delitos específicos que se le imputan en la orden de aprehensión, una práctica común para salvaguardar la legalidad del proceso en las horas previas a la audiencia inicial ante un juez de control.
Sin embargo, el despliegue en Culiacán delata que la custodia de Martínez no es un trámite más; es el corte de un hilo importante en la estructura que opera en el sur de Sinaloa.
Redacción/LaPared