Entrevista | “Vaquero de mediodía” reivindica imagen del poeta Samuel Noyola

Por Sergio Ceyca

Samuel Noyola desaparece hace más de diez años. El poeta, originario de Monterrey, fue una figura controvertida por muchas cosas: su cercana amistad a Octavio Paz, en sus últimos años, su alcoholismo recalcitrante y su vida en las calles, alejado del ambiente literario. Es entonces que el periodista Diego Osorno (Nuevo León, 1980) decidió realizar un documentar sobre su vida y su desaparición, para recuperar la figura del poeta ante las habladurías y las leyendas.

Samuel David Noyola García es un poeta y autor de Nadar sabe mi llama (SEP), Tequila con calavera (Editorial Vuelta) y Palomanegra Productions (Conarte). Participó en la Revolución Sandinista en Nicaragua, fue discípulo del premio nobel Octavio Paz y, tras la muerte de este, intensificó su vida nómada y bohemia hasta desaparecer en el año 2009.

‘Vaquero de mediodía’ fue estrenado en festivales en 2019 y se previa su estreno en salas comerciales para este año, mas la pandemia retrasó el estreno hasta que éste arribó a la plataforma de streaming Netflix, la semana pasada. Con un ritmo rápido, rodeado de música que remite a westerns americanos, Diego Osorno va narrando la búsqueda de Noyola, a quien conoció y con quién tuvo una relación de amistad. Pasa por el Ministerio Público, una detective privada y llega hasta con una adivina.

“Fue hasta 2011 o 2012 cuando de la búsqueda paso a hacer un documental sobre su vida. La idea empezó a materializarse como algo más factible. Durante muchos años fue recogiendo testimonios de él y algunos me decían que era un mitómano, por ejemplo, que no había peleado con los sandinistas. Ya luego, cuando pude confirmar que esto no era mentira sino que era verdad, me interesó jugar con esas percepciones y, al mismo tiempo, que Samuel en su obra sea un poeta muy simbolista, entonces eso me ayudó a construir un relato con la imagen, más que con la palabra”, comentó Diego Osorno ante La Pared Noticias.

Durante estos años, Osorno se ha dedicado a promover la obra de Samuel Noyola hacia diversos grupos de personas. Contó que, en una ocasión, reunió a diversos amigos de Samuel, poetas que lo menosprecian que no lo bajaban de teporocho y mentiroso, y les pasó sus poemas sin decirles de quienes eran.

“Y ahora los leían y decía: qué buena obra. Y luego les decía el autor y cambiaba su rostro, esto tenía que ver con la imagen que tenían de Samuel. También hay una escena, casi al inicio del documental, en que le doy a un niño un libro de Samuel para que lo lea. Y él conecta con la poesía de Samuel porque es una poesía que tiene cierta cadencia. Amigos míos hablan de que sus versos podrían ser un buen hip hop, ya que tiene mucha resonancia. Incluso una lectura con estudiantes de letras de la UNAM, les di a leer su obra para grabarlos cuando lo descubrían. Hay cosas que no quedaron en el documental. En general creo que es una obra que puede tener altos y bajos, pero que tiene fuerza, identidad, movimiento”, argumentó Osorno.

Sobre intentos de la reedición de las obras de Samuel, Osorno comentó que prefiere que un editor con ímpetu se dedique a hacer este trabajo: “Me encantaría pero no quiero acaparar todo. Lo que ocurría con Samuel es que era un poeta voraz, entonces muchos poemas: yo tengo muchos poemas inéditos de él que dejaba en casa de los amigos y que escribía en servilletas, y que los preservaron. Ahí hay una obra dispersa, entonces, y ojalá surja un buen editor de poesía que se anime a hacer esta reedición porque no hay muchos libros circulando de él”.

El documental recibe mucha influencia de la novela de Roberto Bolaño Los detectives salvajes: por ejemplo, es Mario Santiago Papasquiaro, quien en la novela es Ulises Lima, fue quién le brindó este apodo de ‘vaquero de mediodía’. Este estilo permea mucho en el juego de voces y de testimonios en el documental, en el que además se permea el sectarismo del ambiente literario del país (como en la novela de Bolaño).

“Hay mucha ruindad. Muchos me decían que no tenía caso buscarlo, me decían que era un teporocho. Y yo podía entender pero me fijé más, por ejemplo, que, a los diecinueve años, Samuel tenía claridad para ir a Nicaragua y decidir no tener un hogar, y así vivir entregado a la inspiración poética. Eso puede sonar como estos sueños que luego la madurez va haciendo a un lado, cuando la vida te exige algo más pragmáticas. Y ya investigando, en efecto, como muchos sentían, Samuel podía ser un teporocho pero sería injusto no hablar de sus otras caras. Sería injusto no hablar de su momento idealista en Nicaragua; sería injusto no hablar de su momento con Octavio Paz; sería injusto no hablar de tantas cosas que él también representa. Creo que eso también me animó mucho a terminar este terminar este trabajo que, por momentos, parecía interminable”, concluyó Osorno.

Diego Enrique Osorno es un escritor y reportero independiente que ha sido testigo y narrador de algunos conflictos del siglo XXI en México y otros países de América Latina. Además de publicar crónicas y reportajes en medios como Gatopardo, Reforma, L’Espresso, Proceso, Newsweek, Internazionale, Letras Libres, Courrier International, Etiqueta Negra, VICE y El Universal, ha escrito diversos libros de no ficción y ha dirigido documentales.

Diego Osorno, reportando la desaparición de Samuel Noyola.
Diego Osorno, reportando la desaparición de Samuel Noyola.

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