Por Sergio Ceyca
Fernanda Cuen es uno de los nombres que más se mencionan, últimamente, en la escena musical de Culiacán. El año pasado fue nombrada la solista del año por el colectivo Adumao en los Culichi Awards (premios que se realizan para la escena musical de Culiacán) y hace unos días participó en el Festival Universitario de la Cultura, de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Hoy martes 14 se presentará dentro la 2da jornada MalaYerba exigiendo justicia para Javier Valdez y en el estado de Sinaloa, en la velada musical que tendrá lugar en la explanada de Palacio de Gobierno, a partir de las 21:00 hrs.; ahí estará acompañada por Demeria, en la guitarra.
Fernanda Cuen considera que la protesta siempre debe de caminar de la mano con el arte, ya sea a través de la música, la pintura, la letra, el cine, el danza, el teatro o escultura: “debería escurrimos por la piel en cada instante, porque afuera nos están eliminando, nos están desapareciendo y siento que estamos en un punto en el que te metes a la lucha o dejas de estorbar solo así vamos a conseguir el progreso”.
A ella siempre le ha resultado natural la música porque, desde que era niña, su familia materna, era de reunirse y cantar canciones: “Mi madre, por ejemplo, cantaba precioso y me ayudó mucho a crecer porque cuando ella me escuchaba cantar, si notaba que estaba fuera de tono o de tiempo, no me daba aplausos sino nalgadas y me lo señalaba; yo al principio me sentí ofendida pero fue algo que me ayudó muchísimo”.
Originalmente estudiaba Teatro en la Unidad Académica de Artes Escénicas de la UAS, hasta que Jorge Beltrán –tecladista de la banda Cría de Cuervos– la había escuchado cantar en varias obras y le preguntó si tenía canciones. Luego la invitó a participar en el evento It’s Free, que suele ser organizado por La Chispa Fanzine todos los años para presentar las nuevas propuestas de la capital sinaloense. Jorge Beltrán le explicó los requerimientos y le ayudó a grabar algunas canciones para mandarlas a la convocatoria.
“Me presenté un 6 de febrero de 2017, en la sexta edición del It’s Free, y de ahí para adelante no dejé de tocar y de sacar rolas y hacer colaboraciones. Me enfoqué más a la música y dejé trunco teatro. Siento que me ha ido in crescendo. Me ha ido bien. Me empecé a presentar en bares y eventos locales y en el Masin, luego en la FILIJ y el año pasado también colabore con Cría de cuervos en el Festival del Rock, donde Jorge el es el tecladista”, comentó ante La Pared.
Actualmente tiene cerca de 20 canciones terminadas aunque sólo ha grabado 3. Tiene una propuesta para grabar un EP en junio pero aún así piensa mantenerlo paralelo a las presentaciones musicales. Al preguntarle sobre su proceso creativo comentó que es una persona hipersensible e inestable emocional y, aunque los procesos creativos han sucedido de maneras diferentes, generalmente sus canciones empiezan en un momento de quiebre.
“Con una noticia o un suceso, con una emoción que me devasta o con un despertar de esos en los que deseas tirarte de un puente o arrojarte a los autos en movimiento. Algunas rolas las he escrito en la primera semana y otras me han atormentado semanas, meses, incluso tengo unas a medio acabar, en otras he recurrido a las tutorías de otros músicos y escritores que admiro. Pero naces tras la necesidad de decir lo que pienso. Sobre mis influencias no sé si lo tengo claro, pero puedo asegurar que me quedo con la irreverencia de Molotov, con los mensajes agresivos y contundentes de Violeta Parra (que es relativamente nueva para mi) y con las melodías encantadoras de las pastillas del abuelo, por mencionar bandas conocidas. Siento que también me veo fuertemente influenciada por los músicos locales, sobre todo por Alexis, Joss y Jorge integrantes de KoBloMa”, explicó.