Culiacán, Sin.- En 2012 unos amigos de Samantha Báez (Culiacán, 1991) se dedicaban a trabajar en la organización de fiestas. Ya tenía todo el año saliendo con ellos porque era el canal más cercano que tenía para estar cerca de la música, un interés al cuál no había podido acercarse porque en su familia se creía, como en la mayoría de los hogares mexicanos, que el que vive del arte se muere de hambre.
Nunca imaginó que, unos años más tarde, se dedicara a trabajar como Disc-jockey (DJ). De niña siempre le gustó estar rodeada por la música y siempre fue su sueño vivir de esa rama artística. Actualmente Samantha Báez se encuentra preparándose para convertirse en una música profesional cursando el primer año en una carrera técnica de técnico instrumentista, donde su instrumento principal es el bajo y mi instrumento complementario es el teclado. Lo que busca con esto es no sólo ser DJ sino volverse una música compositora y productora. De esa manera, podrá dedicarse completamente a la música, la cual es su pasión.
“Todo empezó con MTV, ya que pasaba mucho tiempo en frente de la televisión y encontrar ese canal fue como encontrar a Dios, tras de lo que me volví fan a los 6 años”, explicó ante La Pared. “En mi casa yo siempre intenté relacionarme con la música pero en mi casa no me permitieron tener una formación tal cual porque el arte no es algo de lo que se pueda vivir; entonces en ese año empecé a salir mucho con esos amigos porque relacionarme con gente que se dedicara a eso era el canal más cercano que tenía para estar cerca de la música. Así empecé a estar con ellos en reuniones y fiestas a verlos trabajar, y me pareció la vía más corta en que pudiera desahogarme y tener esa cercanía que aún hasta la fecha es básica en mis necesidades.”.
Así fue como empezó la trayectoria de Samantha Báez. La primera vez que le tocó participar en un evento fue acompañada por una amiga, en el restaurante-bar Cayenna que es un muy reconocido de la ciudad, donde pusieron un set de house como de una hora y media. En aquel momento estaba nerviosa pero emocionada. Sería tres años después cuando se presentaría en un restaurante-bar muy reconocido de Mazatlán llamado El Presidio.
“Yo creo que, como en todo, los primeros años siempre son los más difíciles porque a nadie le gusta ser principiante: no estás definido en qué géneros te quieres especializar y lo otro es que cuando te estás haciendo de un personaje público estás más expuesto a las críticas y los comentarios”, continuó relatando. “Pero así es como funciona esto. Y por ejemplo vivir en Culiacán e ir a Mazatlán, donde presento más, el hecho de ser mujer y de vivir en una ciudad chica te pone en un contexto más vulnerable porque estás escuchando todo muy de cerca; al principio sí me era difícil y lo otro es que me he considerado, ya no tanto, una persona muy tímida. El hecho de estarte presentando te va soltando pero como todo es hacerte de relaciones y para mí ha sido complicado porque no se me daba esa facilidad; bueno, no tenía esa facilidad de ir con alguien o de estar en contacto permanente; ahorita ya las cosas han ido cambiando y me siento –aunque uno nunca termina de definirse y yo creo que más como artista estás en un constante cambio– más confiada de lo que me gusta y lo que quiero presentar”.
Entre sus principales influencias musicales están DJ Koze, Mark Farina, Prince, Kid Loco, Marvin Gaye, Todd Terje, Thievery Corporation, Sade, Miles Davis, Nina Kraviz, Julian Jeweil, A tribe called quest Sam Pagani, Frankie Knuckles, Louie Vega, Denis Ferrer y Fatboy Slim.
“Al momento de ejecutar mis mezclas como DJ, ahora, me siento más confiada: no porque haya llegado sola a esa confianza sino por gente que he tenido el gusto de mezclar y de compartir, personas que tienen muchos años en esto, y que son DJs respetados. Poco a poco sus comentarios me han hecho crecer y yo también lo he sentido en mi trabajo; obviamente la practica hace al maestro. Ahorita las cosas ya están tomando forma entonces me siento mucho más cómoda al momento de seleccionar la música, al momento de presentarme frente a la gente. Finalmente, todo está en la cabeza: qué tanto estas dispuesto a pararte frente a la gente y a decir: esta soy yo”.
Su esperanza es que Culiacán se convierta en un referente de música electrónica: le parece que la ciudad tiene el potencial para eso y que tiene gente con mucho talento y muchas ganas de trabajar. Así, también, se evita que sea conocida sólo por la banda y el norteño: “me gustaría, también, contribuir a que la ciudad figure como una con variedad. Me ha tocado gente cercana a mí, que no tienen nada que ver con el ambiente electrónico, que dicen: a mí me gusta mucho esa música, pero no sé dónde buscarla o dónde conseguirla”.
Considera que Culiacán es aún una ciudad dónde no se promueve mucho la música electrónica. Hasta ahora las cosas no han sido sólo estar en la fiesta sino también interés por que las personas conozcan más música además de la comercial: “más porque vives en una ciudad chica y quieres que la gente conozca otros géneros más allá del reggeaton y sus derivados, y Culiacán es una ciudad donde la banda y el norteño predominan, la escena electrónica es muy pequeña. Tengo colegas que se están esforzando para que eso cambie y a mí me da mucho gusto”.
Por Sergio Ceyca