A pesar de los reclamos de organizaciones civiles, políticos ignoran el problema
Culiacán, Sin.-Ser cicilista en Culiacán se ha convertido en un peligro; la muerte ronda los bulevares de la ciudad, en donde los vehículos a alta velocidad se han convertido en la principal amenaza. Y a pesar de que grupos de ciclistas que pelean por un respeto de parte de los automovilistas, la cultura vial se ve lejos en una urbe donde que alberga a más de medio millón de unidades.
De acuerdo con cifras que publicó el periódico El Debate, de 2009 a la fecha han muerto alrededor de 60 ciclistas arrollados. Las causas van desde el descuido y la alta velocidad con la que circulan los vehículos, hasta la falta de pericia del conductor del automotor.
Sin embargo, para el gobierno municipal de Sergio Torres Félix los únicos que tienen prioridad en las calles son precisamente los automóviles, pues a decir de sus declaraciones, los ciclistas tienen el parque Las Riveras para pasear, y para ello se mandó a construir expresamente la ciclovía que recorre esta zona ecológica.
En la última polémica del Par Vial, los activistas del ciclismo le reclamaron a Torres Félix una ciclovía e la primera etapa de la remodelación de la avenida Álvaro Obregón, pero no por capricho, argumentaron, sino porque una calle completa debe ser incluyente del uso de todos los medios de transporte.
“Es una impresión de que la bicicleta es más lenta, pero no es así, con el tráfico en Culiacán es un transporte ideal. El derecho a la vía no se negocia”, comentó en una ocasión para LA PARED el ingeniero y activista del ciclismo Ernesto Barreras Ruiz.
Las últimas muertes
De su casa en la colonia Humaya al último punto donde encontró la muerte, Oswaldo Ordóñez apenas había hecho unos minutos en su acostumbrada bicicleta. Era un aficionado del ciclismo, y por eso salió de madrugada.
Los hechos ocurrieron el jueves 30 de junio pasado. Eran poco antes de las 5 de la mañana cuando Oswaldo iba pasando frente al estadio de Los Dorados, por el bulevar Enrique Cabrera, en el puente que atraviesa el río Humaya, cuando fue sorpresivamente embestido por una camioneta que se dio a la fuga.
Aunque al chofer no se le detuvo, la empresa Noroeste asumió la responsabilidad de que el responsable conducía una camioneta que esa madrugada entregaba periódicos.
“Noroeste revisa la manera legal de asumir la responsabilidad que le corresponde”, señaló en la nota publicada del accidente, y pidió a la familia acercarse a las oficinas para ver el tema.
La segunda muerte de un ciclista ocurrió cuatro días después, el 4 de julio muy temprano, cuando Joel Manuel Ibarra Salomón, de 44 años, se dirigía a su trabajo luego de la lluvia de la madrugada que había dejado arroyos en las calles.
Apenas unos días antes, el secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, César Abelardo Rubio Olivas había declarado a este medio que se encontraban revisando el tema de la violencia vial para evitar los accidentes sobre todo en los sectores complicados.
“Muy temprano me reuní con el subdirector de Tránsito para revisar el tema… vamos a tener más vigilancia en esos puntos para que los automovilistas respeten la velocidad”, señaló.
Sin embargo, la vida de Joel Manuel fue cortada de tajo cuando una mujer que conducía un automóvil Toyota Yaris color oscuro a velocidad inmoderada.
El tráfico accidente ocurrió alrededor de las 06:15 horas sobre el bulevar Lola Beltrán, en la colonia 4 de Marzo, cerca de la Universidad de Occidente.
El impacto que sufrió Joel Manuel en su bicicleta fue tal que la unidad de dos ruedas y él mismo fueron expulsados hasta una banqueta afuera de un local comercial, y el automóvil quedó sobre el camellón central. La conductora de la unidad resultó herida en la colisión mortal. Hasta el momento se desconoce si fue detenida para deslindar responsabilidades.
La protesta
El jueves 7 de junio, luego de una semana de la muerte de Oswaldo, familiares y amigos realizaron una protesta pacífica rumbo al sitio donde fue arrollado el ciclista de 34 años.
Ahí, los amigos del joven instalaron una bicicleta blanca para tratar de hacer conciencia en los automovilistas, el principal fantasma que enfrenta todo ciclista en esta ciudad del caos, con sus más de 500 mil vehículos oficialmente registrados.
Martín Durán