Culiacán, Sin.-De comercio en comercio, Robespierre Lizárraga Otero avanza por el sector Humaya después de volantear allá por el bulevar Lola Beltrán. “Mi idea es saludar y hablar con toda la gente”, señala mientras entra a una farmacia a presentarse ante las empleadas. Menuda tarea en un municipio como éste, tan caótico, grande y místico a la vez.
El candidato del Partido Sinaloense a la alcaldía de Culiacán va acompañado de una pequeña brigada de jóvenes y señoras que portan banderas y trípticos con las propuestas más importantes, pero en realidad es él el que se afana en irrumpir en cada uno de los comercios que circundan el Seguro Social del bulevar Enrique Cabrera.
“A veces hay gente que está de mal humor, se molesta, te cierra la puerta, pero la verdad es que yo los entiendo, hay un hartazgo de la forma de hacer política como siempre”, comenta Lizárraga Otero.
Es el noveno día de campaña, y camino para el 5 de junio aunque se ve largo y difícil, todavía le cuelgan muchas horas, bastante calor y kilómetros de suela desgastada.
-Más allá de tu agenda, ¿cuáles son las inquietudes que has encontrado en la gente en estos nueve días de campaña?
En primer lugar me han recargado que el dinero del gobierno, que es de todo, es que se está gastando mal, tenemos un tráfico caótico, que la economía sobrevive gracias al esfuerzo de la gente que sin ninguna mano del gobierno sale adelante, y eso provoca que haya recepción en la propuesta que traemos. Tenemos que sacudir al gobierno, que llegue gente con nuevas ideas y nuevos proyectos. La gente está agraviada, desanimada de participar, pero tratamos de generar empatía con ellos.
-¿Cómo convencer a la gente de que traen un proyecto diferente?
Siempre me preguntan que si cómo voy a cumplir todo, y es cierto, les digo que no tengo más aval que mi palabra, pero les digo que si siguen ganando los mismos vamos a tener los mismos problemas.
-¿Cómo cambiar el repudio y el hartazgo de la sociedad hacia la política?
Incentivando la participación y la movilización social, no es algo fácil, los grandes movimientos a lo largo de la historia, porque lo más difícil es hacer reflexionar a la gente de la situación. El hartazgo genera resignación, y eso es lo malo, se resignan a que roban mucho, que está mal la economía, que nada cambiará; está permeando en el tuétano moral de la gente. No podemos vivir con un grupo que se sienta dueño del gobierno.
-Pero también es porque cuando llegan a un puesto ya no vuelven…
Es la historia de siempre. Nosotros queremos prevalecer en el escenario. Si llegamos al puesto municipal no vamos a hacer lo mismo que nuestros antecesores; tenemos que hacer sentir una mano diferente, la apertura no se hace con cartelones o con anuncios; no se vale decir que eres muy transparente. Lo debes de hacer y ya. La gente lo que quiere es una respuesta inmediata. Te aseguro que ganamos, será mi persona la que te podrá decir todo. Yo te puedo mostrar lo que he ganado; no tengo casas, no tengo carros, ni ranchos, nada más lo que he ganado, y puedo demostrarlo.
Sin grandes mítines
Después de la breve entrevista, Lizárraga Otero continúa su marcha donde los comerciantes. Dice que no está buscando los grandes eventos, que esa no es su apuesta sino realmente penetrar en las colonias, sindicaturas y rancherías.
La apuesta por lo menos en estos momentos, comenta, es en las redes sociales en donde su equipo se encuentra difundiendo sus actividades, propuestas y temas centrales de gobernanza.
Cuando se le pregunta por temas como el par vial, refiere que también dentro de sus propuestas está revisar todo el plan en la ciudad, que de tanto parque vehicular ya tiene serias dificultades que apenas abren un puente, un paso a desnivel, y empiezan a saturarse. También añade que acudirá a todos los debates, porque solo ahí se demuestra de qué están hechos cada uno de los candidatos.
Martín Durán