“El Chapo”, décadas burlando a la justicia mexicana

Ciudad de México.-Pese a las acusaciones en su contra desde hace más de 20 años, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, “El Chapo”, no ha recibido hasta ahora ni una sola sentencia condenatoria por narcotráfico.

Es más, ha sido absuelto o amparado en una veintena de casos relacionados con homicidios, producción y tráfico de mariguana y cocaína, delitos contra la salud o portación de arma reservada a las Fuerzas Armadas.

Ni la Procuraduría General de la República (PGR) ni la justicia federal lo han acreditado como uno de los principales jefes de la delincuencia organizada en México, pese a que durante años fue buscado como el narcotraficante más importante del mundo.

Su historia judicial es larga. Se inició a principios de los 90. Y aun cuando ha sido señalado como jefe de una organización delictiva trasnacional, sólo tiene tres sentencias condenatorias por asociación delictuosa, no por narcotráfico. Todas datan de sus inicios en el mando del Cártel de Sinaloa; la más firme fue la del 1 de agosto de 1997, hace 19 años.

HA SIDO ABSUELTO

Además de esas tres condenas, los registros judiciales de Guzmán, obtenidos por Proceso, refieren 20 acusaciones penales en las que ha sido absuelto y 12 más que enfrentaba al momento de ser capturado por primera vez en el gobierno de Enrique Peña Nieto, en febrero de 2014. Consultado por esta revista, el abogado coordinador de su defensa, José Refugio Rodríguez Núñez, asegura que actualmente hay 10 procesos penales abiertos contra “El Chapo”, además de los dos de extradición.

Desde el gobierno de Carlos Salinas, el capo sinaloense ha sido acusado por la PGR, pero desde entonces ha sorteado en los tribunales los principales cargos en su contra.

En los gobiernos de Salinas y de Ernesto Zedillo libró las acusaciones de narcotráfico, a pesar de que ya estaba señalado por las autoridades como uno de los jefes del Cártel de Sinaloa.

Detenido en Guatemala en junio de 1993 y encarcelado en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1, entonces conocido como Almoloya —hoy El Altiplano—, en el Estado de México, Guzmán obtuvo 18 sentencias absolutorias mientras estuvo en prisión durante los 90.

DISPUESTOS A EXTRADITARLO

También se quedaron archivadas dos averiguaciones previas iniciadas en 1995 y 1996 en la delegación de la PGR en Jalisco. Una de ellas, la 654/95, era por delito contra la salud, según consta en los reportes oficiales sobre su situación jurídica.

Después de su primera fuga de un penal de máxima seguridad, el de Puente Grande, Jalisco, el 19 de enero de 2001, al inicio del gobierno de Vicente Fox, Guzmán Loera prácticamente no volvió a ser molestado ni por la vía judicial.

El gobierno de Felipe Calderón tampoco se afanó en una sólida persecución legal, y hasta mediados de su sexenio apenas lo consignó por cargos que tampoco pudo acreditar. Uno de sus acusadores fue el entonces titular de la PGR y actual ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora.

La administración de Peña Nieto, que en febrero de 2014 capturó a Guzmán Loera después de 13 años y lo reaprehendió en enero pasado a medio año de fugarse por segunda vez de un penal federal de máxima seguridad, el del Altiplano, dice estar dispuesta a extraditarlo a Estados Unidos, que lo acusa también de narcotráfico. Pero este gobierno tampoco ha logrado una sentencia firme en su contra como narcotraficante.

Según los registros judiciales, “El Chapo” sólo ha sido condenado tres veces. La primera en marzo de 1994, un año después del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. El jerarca católico fue ejecutado en el aeropuerto de Guadalajara por el Cártel de los hermanos Arellano Félix en una supuesta confusión en la cual el objetivo era Guzmán Loera.

LAS CONDENAS

El Juzgado Cuarto de Distrito en Materia Penal en el Distrito Federal lo sentenció a 12 años de prisión; aunque después, el 26 de septiembre de ese año, el Primer Tribunal Unitario del Primer Circuito en el DF le redujo la pena a siete años.

La segunda condena en su contra es del 29 de noviembre de 1996, cuando el Juzgado Tercero de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales en Toluca lo encontró responsable del delito de asociación delictuosa y lo sentenció a seis años de prisión. La pena fue confirmada en octubre de 2000 por el Segundo Tribunal Unitario del Segundo Circuito, también de Toluca. Tres meses después de que se le ratificara esa condena, se fugó del penal de Puente Grande, Jalisco, al que había sido llevado en 1995.

La tercera y última condena que ha recibido fue el 1 de agosto de 1997, cuando el Tercer Tribunal Unitario del Tercer Circuito de Jalisco le impuso una pena de siete años con nueve meses de prisión, acusado de cohecho y asociación delictuosa.

Hasta ahí las condenas. Las demás han sido sentencias absolutorias por falta de elementos o amparos que le han significado la anulación de órdenes de aprehensión, archivo del caso o la libertad plena.

LIBRA ACUSACIONES

Así, Guzmán Loera ha librado acusaciones de homicidio, tentativa de homicidio, secuestro, asociación delictuosa, tráfico de mariguana y cocaína, financiamiento para ejecutar delitos contra la salud, usurpación de funciones públicas, uso de documento falso, cohecho y transporte de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, entre otros.

En total, son 20 procesos penales y averiguaciones previas en los que ha sido absuelto en juzgados de la Ciudad de México, Puerto Vallarta, Saltillo, Mexicali, Toluca, Guadalajara, así como en la delegación de la PGR en Jalisco.

Se trata de acusaciones que le hicieron en los 90 los gobiernos de Salinas y Zedillo. Para la justicia federal, las actuaciones contra “El Chapo” en esos dos gobiernos fueron insuficientes para condenarlo. Destaca el proceso penal 66/93, en el que el Juzgado Tercero de Distrito en Materia Penal en el Distrito Federal ordenó su inmediata libertad al exonerarlo del delito contra la salud en las modalidades de transportación, venta, compra e introducción ilegal al país de mariguana y cocaína, así como de asociación delictuosa.

Perseguido tras el asesinato de Posadas Ocampo, Guzmán fue detenido en Guatemala en 1993, cuando se cayó la avioneta en la que viajaba. Fue una casualidad, según relató a Proceso uno de los militares guatemaltecos que participó en la aprehensión (edición del 5 de junio de 2011). Fue internado en Almoloya y en 1995 trasladado a Puente Grande, de donde se fugó el 19 de enero de 2001. Luego vinieron los años de protección de los gobiernos del PAN.

Reactivan procesos

Cuando fue capturado en Mazatlán, el 22 de febrero de 2014, luego de 13 años de huir, se reactivaron una docena de procesos penales en su contra. Uno de ellos es el 16/2001, abierto a raíz de la fuga por el entonces titular de la PGR, el general retirado Rafael Macedo de la Concha, en el gobierno de Fox. El Juzgado Cuarto de Distrito de Procesos Penales Federales en el Distrito Federal le dictó auto de formal prisión por los delitos de delincuencia organizada y cohecho hasta el 8 de marzo de 2014.

Según la acusación de la PGR con Macedo, referida en los antecedentes judiciales de El Chapo, éste “permeó al personal de custodia del Centro Federal de Readaptación Social Número 2, en Puente Grande… logrando un sinnúmero de beneficios…”

Fuente: Proceso

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