Culiacán, Sin.- El estruendo de las armas de fuego volvió a romper la rutina vespertina en el nororiente de Culiacán.
En cuestión de segundos, un autolavado ubicado en la esquina de la carretera a Imala y la calle Pomona, en el sector Los Ángeles, se convirtió en el escenario de un doble homicidio a manos de un grupo armado que actuó con total impunidad.
Los agresores llegaron de forma intempestiva, descendieron de sus vehículos con armas de alto poder e irrumpieron en el establecimiento.
Sin mediar palabra, descargaron una lluvia de plomo contra dos personas que se encontraban en el sitio.
La ráfaga finalizó tan rápido como empezó, dejando tras de sí una estela de pánico y el sonido de los motores huyendo a toda velocidad por la carretera.
El saldo de la incursión quedó al descubierto minutos después. Una de las víctimas cayó abatida dentro de las oficinas del negocio, buscando un refugio que no llegó; la otra quedó tendida sobre el concreto gris del área de lavado, entre mangueras y agua acumulada.
Minutos más tarde, la zona se llenó con el ulular de las sirenas.
Elementos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de Seguridad Pública Federal arribaron para asegurar el lugar, mientras paramédicos de la Cruz Roja descendieron con prisa solo para corroborar la tragedia: los proyectiles habían hecho su trabajo y ninguno de los dos hombres contaba ya con signos vitales.
El perímetro quedó bajo un estricto cerco de resguardo. Entre la expectación de los transeúntes y la presencia de los efectivos federales, peritos y agentes investigadores de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa iniciaron el levantamiento de la evidencia balística, mientras se preparaba el traslado de los cuerpos —todavía no identificados— hacia las instalaciones del Servicio Médico Forense.
Redacción/LaPared