¿Que le deja Malova en el cambio de estafeta al nuevo gobierno que encabezará Quirino Ordaz Coppel?
Cynthia Valdez
Ya en la recta final de su mandato, previo a la entrega de su sexto informe de labores, Mario López Valdez compareció ante los medios de comunicación en lo que puede considerarse “la gira del adiós”. En ella, de fondo, queda anotado que a su ver, lo que se le entregará a Quirino Ordaz Coppel, su sucesor, es un “Sinaloa mejor”.
En el periplo ante diversos medios, mucho de propaganda, la autocomplacencia casi obligada, la vaguedad de ciertas afirmaciones y la osadía incluso de llamarse el gobernador mejor evaluado… entre algunos. En ese rubro, difícil encontrar quien sea buena competencia.
El catálogo de acciones que se entregó fue amplio, se habló de lo que se hizo, mucho, de que “le echaron ganas”, que se abanderaron “todas las luchas” y en el ánimo del colectivo social puede quedar la percepción que la administración malovista deja la vara muy alta para Quirino.
Apegados a este análisis se tendría que decir que Sinaloa tuvo a un gobernador “voluntarioso”, “bien intencionado” y “luchón”, pero esta fotografía puede aceptarse para un buen esposo, no para un buen gobernador. De obligada acotación cuando expresa (Sol de Sinaloa, noviembre 14) que no se equivocó con ninguno de los integrantes de su gabinete y, claro, que “en todos ellos hay un enorme compromiso y pasión por servirle a Sinaloa”.
Si el rasero es el compromiso (aunque no se cumpla) y la pasión (que se esconda), lo mejor sería pedirle a quienes acompañarán a Quirino que sean eficaces, productivos y honestos.
SECTORES

Desde la óptica oficial, y atados a las cifras, prácticamente en todos los sectores la administración tuvieron avances sustanciales. Logros mandan, hechos revelan, cifras confirman.
Así, sea educación, salud, obra pública, desarrollo económico, turismo, agricultura, pesca, ganadería, minería, desarrollo social…todos los rubros con la marca de “aprobado” gracias a inversiones históricas”. Volvemos a los raseros, a esa métrica tan especial bajo la cual los gobiernos se autoexaltan dando como hazañas hacer lo que deben hacer y por gastar donde deben gastar el dinero ajeno, que no el suyo.
Más aún, en el sexto informe, que se supone el de la despedida y por ello el detalle, hay cupo para que cada secretaría exponga casi “fotografiado” el carácter de su titular, así sea que provoque risas involuntarias.
En la edición del día 15 de noviembre de El Debate de Culiacán, la infografía acerca de la Secretaría General de Gobierno dice: “Con el único gobernador ciudadano en el país y un gabinete plural, Sinaloa es ejemplo de alianza política”. (En el original van las negritas).
En el origen, un gobernador que llegó al tercer piso de la unidad administrativa impulsado por priistas renegados y por una oposición convenenciera, escenario ideal para declararse “ciudadano” para paulatinamente, regresar al priismo puro.
Y si secretaría general de gobierno se habla, habrá que repasar si es que el sexenio existió la operatividad suficiente para articular las mejores relaciones con los diferentes sectores y actores sociales. Puede y haya sido MALOVA “per se” el articulador y no una secretaría, un secretario, los dieron margen para vivir un ambiente político de relativa calma
PENDIENTES

Cual si fuera manda o penitencia, de nueva cuenta se atestigua un gobierno estatal que se queda lejos de la meta esencial en el tema de la seguridad pública. No se puede aceptar que se esté heredando “un mejor Sinaloa” si es que lo que sigue campeando la inseguridad y el temor ciudadano.
Es la asignatura pendiente, el factor que incide para entonces sí saber quién es el “mejor gobernador” o si es alguien más que se suma a la lista de los “no aprobados”.
El ataque al convoy militar del pasado 30 de septiembre queda como ícono de estos seis años en los que los esfuerzos que se hicieron quedaron sepultados. Las preguntas llevan a la respuesta de si tenemos “un mejor Sinaloa”.
¿Contamos con una mejor policía?, ¿en nuestras ciudades y pueblos ya no se respira miedo?, ¿se acabaron los desplazamientos de habitantes de las comunidades azotadas por la violencia?
Porque sí, se vale cantarle alabanzas a la inversión, a la generación de empleos, al crecimiento de la economía pero, ¿eso es suficiente para hablar de una mejor calidad de vida? ¿Un gasoducto es ficha de cambio por los muertos del día a día?
UN ESPEJO PARA QUIRINO
Resultaría vano la sola intentona de tratar siquiera de sugerir a Quirino Ordaz “cómo” gobernar, que no falta el ánimo social de sugerirlo. Pero lo que sí resulta válido es exigir que su administración se vea en este espejo de los seis años anteriores para que entonces sí pueda aspirar a ser “el mejor calificado” y que si la vanidad no es tanta, al menos que se ponga el reto de hacerlo como alguien que se atrevió a intentarlo.
Empezando por exigirle que integre un gabinete que en donde lo distintivo sea la eficiencia y no la sumisión al jefe. Que el gobernador deje de ser “el patrón” y se convierta en líder.
Que no sea más el tiempo en que se trate de gobernar desde la Ciudad de México que en el estado. Aunado a esto, que haya total transparencia en lo que se gasta en viajes del gobernador y su gabinete.
Que “en un marco de respeto a los poderes”, se exhorte al congreso local a que trabaje por y para Sinaloa y no como fábrica de alcaldes. Que no se engañe a la sociedad hablando de “poderes autónomos” sabiendo que los legisladores siguen actuando como “siervos del señor”. Y sobre todo, que se autoimpongan un plan de austeridad que marque época. Porque, ¿acaso Irma Tirado no fue decisión del gobernador electo?
Que se marque un objetivo claro y conciso en materia de seguridad, una métrica que para la sociedad resulte obvia, más allá del discurso con olor a promesa y aromas de buenas intenciones.
Que pueda lograr que el gobierno estatal deje de ser víctima de chantajes de grupos y facciones que actúan en calidad de grupos de presión. Que se deje de subsidiar y tener contentas vía subvenciones a sindicatos, organizaciones dirigidos por políticos, agrupaciones que nada tienen de campesinas y hasta asociaciones de periodistas a las cuales hay que pagar para que no peguen.
Obvio: que baile poco y haga más. En campaña Quirino no bailó, ojala que como gobernador no baile, no “lo bailen” y que a los sinaloenses su gobierno no lo deje bailado.
Sinaloa es un estado con sobradas heridas, enfermo, que requiere algo más que “curitas” o parches para dejar de fumar o no engordar. Son décadas de esperar a que llegue ese “buen gobierno” que seguro quedó detenido en alguna parte del destino del estado, que se atoró en la maraña de intereses, colusiones y tramas urdidas por quienes han medrado bajo la sombra del árbol gubernamental.
Y sí, ni modo, a la administración de Mario López Valdez no le toca por ahora ser ese gobierno que se sigue esperando. Ojalá el de Quirino Ordaz se atreva a serlo.
*Publicado en la edición número 14 de LA PARED impresa que circula en Culiacán