Por Sergio Ceyca
En cambio, si tu me cantas,
yo siempre vivo y nunca muero.
Canción tradicional oaxaqueña
Hace unas semanas la banda Nick Cave and the Bad Seeds publicó su más nuevo material discográfico: Ghosteen. Éste es un disco doble donde, como lo indicó Cave en The Red Hand Files, las canciones del primer disco son los hijos y las del segundo disco son los padres. Sería difícil argumentar que posee un estilo diferente en la banda, ya que desde la publicación de From her to eternity, han pasado por muchos estilos musicales en los más de treinta años de trayectoria. Incluso hasta Cave ha tenido bigote.
Lo que sí es que Ghosteen es un disco introspectivo. Apenas y tiene ritmos de batería y la melodía es conducida por la música de sintetizador y los coros –como en algunas partes de Skeleton Tree–, el disco no posee ningún discurso narrativo ni en las canciones mismas ni entre ellas, como podría ser una ópera rock. Más bien a veces parece neblina. Y la neblina, igual que las sensaciones que afectaron a Cave tras la muerte de uno de su hijo (acaecida hace dos años), también es capaz de asfixiar.
Por estas fechas, en 2018, la banda vino a México a presentar Skeleton Tree. Un día antes del concierto brindaron una rueda de prensa: en ella Cave anunció que ya estaba grabando un nuevo disco pero no habló más de él. De alguna manera las respuestas que brindó han sido ampliadas en las entradas más recientes de The Red Hand Files pero, en ellas, ya había algo de Ghosteen. Reproduzco aquí una crónica de aquella rueda de prensa (publicada originalmente por La Jornada Semanal) con ligeros cambios:
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Los reporteros de la sala donde se realizaba la rueda de prensa no saben quién será el primero en preguntar sobre el tema del Skeleton Tree, el disco más reciente de Nick Cave. Cuando se anunció en la sala que el cantante australiano ya iba a salir, todos los reporteros contuvieron la respiración: Nick Cave es una leyenda musical que no todos los días visita México. Algunos tenían, incluso, fotografías de Cave en los fondos de pantalla de su celular.
Tras la espera salió de una puerta al lado de la mesa de acero inoxidable, posó para algunas fotografías y luego se sentó en una mesa frente a un fondo azul. Los reporteros empezaron a levantar la mano. Respondió a las primeras preguntas diciendo que últimamente su periodo creativo ha ido muy bien y que ha estado en el estudio produciendo un nuevo álbum, de cuyos detalles guardó silencio; también ha estado escribiendo mucho porque la única cosa la cosa que le permite continuar es tener oportunidad de escribir; lo mencionó ante los reporteros culturales, de espectáculos y de periódicos nacionales, lo mencionó tras cambiar sus ademanes humorísticos, sus gestos relajados, por una cara estresada cuya frente tiene que frotar para no perderse en los recuerdos dolorosos, para encontrar las palabras entre el océano de problemas que es continuar vivo cuando los significados se han confundido. Sino puede escribir, puntualizó, las cosas se ponen muy difíciles.
Ante la pregunta de cuáles son sus temas más recurrentes, sonríe antes de decir: “Dios, la muerte”.
Habló sobre sus ficciones: él considera más fácil trabajar con la premisa, en su mundo ficticio, de la existencia de Dios. Esto es una manera muy efectiva de trabajar para él y abre una dimensión espiritual en su escritura; si, como persona, cree o no en Dios, es irrelevante. “Siempre he sido un contador de historias”, argumentó ante los reporteros que no dejaban de mirarlo mientras hablaba, “recuerdo que cuando estaba en cama junto a mi hermana, le inventaba historias y las he estado escribiendo desde entonces. Luego pasé a la escritura de narrativa de ficción; siempre ha sido el intento de escribir una gran y enorme historia sobre las cosas”.
También comentó que no pensaba mucho en los políticos ya que con sus creaciones tenía su propia agenda política trabajando en un nivel personal con su audiencia, ayudando a ésta a mirar hacia arriba, y esa intención está relacionada con conectar con todos, a pesar de sus opiniones políticas. Aunque en los inicios de su carrera sus historias eran mucho más impersonales.

“No estoy seguro cuándo inició pero, en cierto punto, empecé a escribir sobre mi propia vida. Creo que durante un tiempo sólo escribí canciones sobre personajes que hacían cosas y en cierto punto descubrí que la única autoridad que tenía era escribir sobre mí mismo. Durante mucho tiempo plasmando estas alucinaciones en La canción de la bolsa para el mareo y en The boatman’s call. Con escribo cosas sobre mí mismo me refiero a que escribí sobre situaciones que nos ocurren a todos, que nos ocurrían a mi esposa y a mí, cosas que pasan en la casa, pequeños momentos, detalles, de mi vida. Creo que era un periodo alucinatorio sobre la vida cotidiana. Hoy mismo estaba leyendo un artículo sobre Frida Kahlo, por ejemplo, y parece ser una situación similar: ella estaba pintando sobre su situación personal pero expandiéndola en una manera alucinatoria, muy similar a lo que he hecho. Se sienten como alucinaciones, pero son sólo historias sobre detalles de mi vida”.
La rueda de prensa continuó sin ningún punto tenso. A veces Cave bromeó al no malentender alguna pregunta o preguntó a los reporteros su propia opinión sobre diversos temas. De hecho, cuando el equipo que lo acompañaba quiso terminar la rueda de prensa, él decidió continuarla, seguir respondiendo preguntas a pesar del tiempo.
Finalmente, alguien le preguntó sobre su creación en base a la pérdida. Todos en la sala saben que Skeleton Tree, su disco más reciente, nació de la muerte accidental de uno de sus hijos gemelos y era un tema que se había mantenido en el aire sin que nadie se animara a abordarlo. Moviéndose el cabello largo comentó que él no podía comentarlo desde su punto de vista pero sí del de su esposa: lo encuentra más fácil verlo en ella que en sí mismo.
“La observé ser alguien que literalmente no podía moverse a alguien que es una mujer increíblemente funcional e inspiracional en solo unos años. El duelo paraliza, que puede destruirte pero que también puede empoderarte. En ese aspecto, sólo puedo decir que es posible sobreponerse de esas cosas y que hay una fuerza que sale del duelo que puede hacerte una mejor persona: una que funcione mejor, que sea más empática, y que esté mejor conectada al mundo y lo ha visto en su esposa y siente que también ocurrió con él. Pero primero, en una tragedia así, tienes que gritar y después algo sale de eso”, dijo.
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En aquella rueda de prensa creímos que Skeleton tree era el disco sobre su hijo. Aún faltaba más. En canciones como “Bright Horses”, “Sun Forest” o “Ghosteen speaks” (el primer disco) se puede sentir a la presencia de Arthur avanzar entre la música ya sea en oraciones, ya sea en las ideas de la pérdida. Pero la mayor parte de las canciones, de alguna manera, parecen reconstrucciones de lo que el adolescente llegó a ser: de alguna manera hablar sobre los muertos, o en este caso cantarles, tiene que ver con reconstruir su vida.
El segundo disco, sin embargo, se aleja hacia la personalidad de Cave mismo y recupera cierto lenguaje cotidiano que, es probable, usara para comunicarse en familia. Como si al morir, los Otros sólo nos dejaran sus palabras. En este aspecto, “Hollywood” ha sido señalada en la mayoría de las reseñas como la canción más pesimista y brutal del disco, en la que Cave señala que:
Kisa tuvo un bebé, pero el bebé murió
Va con los aldeanos y les dice mi bebé está enfermo
Los aldeanos sacuden su cabeza y le dicen
Que mejor entierre a su bebé pronto en el bosque
Es un largo camino para encontrar la paz mental, paz mental
Es un largo camino para encontrar la paz mental, paz mental
Kisa fue a la montaña e interpeló a Buda
Mi bebé está enfermo, Buda le pidió no llorar
Ve a todas las casas y pide una semilla de mostaza
Pero sólo de las casas donde nadie haya muerto
Kisa fue a cada casa de la aldea
Mi bebé está empeorando, la pobre Kisa lloró
Pero Kisa nunca encontró una semilla de mostaza
En cada casa, alguien había muerto
Kisa se sentó en la plaza de la aldea
Abrazó a su bebé y lloró y lloró
Dijo todo mundo siempre está perdiendo a alguien
Luego caminó en el bosque y enterró a su hijo
Todo mundo está perdiendo a alguien
Todo mundo está perdiendo a alguien
El disco no termina con esperanzas. Más bien parece que las destruye. Esa incertidumbre es la que queda cuando un ser querido abandona este mundo; como cuando Borges, al inicio de “El Aleph”, va caminando por una avenida de Buenos Aires tras la muerte de la mujer que siempre amó en secreto y descubre que están cambiando los anuncios de cigarros, como si aquella mujer nunca hubiera existido. Como si fuera un cerillo en medio de la tormenta. Ese es el tema en “Fireflies”, que más que un canto es una recitación: el mundo continúa, a pesar de nuestro dolor.
