Ni el Chapo pudo: El Mayo recibe perpetua en Nueva York, pero dobla a la corte y amarra celda médica

Brooklyn, Nueva York.- Cincuenta años eludiendo celdas y uniformes de reo terminaron en una sala con calefacción central. Lejos de los arroyos de El Salado y del monte sinaloense, Ismael Zambada García conoció su destino final en el piso superior de la Corte Federal del Distrito Este.

El encargado de firmar el acta fue Brian M. Cogan, el mismo juez que mandó a su viejo socio Joaquín «El Chapo» Guzmán a enterrarse en vida en el concreto de ADX Florence. Para «El Mayo», el fallo fijó una cadena perpetua y el decomiso de 15 mil millones de dólares.

Pero a sus 78 años, la batalla en Brooklyn ya no era por la libertad, una opción que dejó de existir desde que pisó aquel aeródromo en Texas tras la traición de julio de 2024. La pelea real era por dónde y cómo iba a pasar sus últimos días.

Zambada llegó al estrado golpeado por los años y una salud que terminó acorralándolo más que los propios operativos de la DEA. Llevaba el uniforme caqui de la prisión sobre una playera naranja. Su voz, que durante décadas movió los hilos del narcotráfico sin contrapesos, apenas se escuchó al leer sus disculpas: «Nadie gana en este tipo de guerra».

Iba por algo más que un perdón.

En los escritorios del tribunal, su abogado Frank A. Pérez ya había movido las fichas clave. Presentó un expediente médico detallado con el único fin de evitar la jaula de aislamiento en Colorado. Querían negociar un traslado a un penal donde las salas de atención médica pesen más que las medidas de castigo.

Al final, Cogan cedió.

En el documento oficial de condena, el magistrado dejó estampada la recomendación directa al Buró Federal de Prisiones para que Zambada cumpla su tiempo en un Centro Médico Federal (FMC).

Las opciones sobre la mesa apuntan a lugares como Butner, en Carolina del Norte, o Rochester, en Minnesota. Son instalaciones penitenciarias donde el encierro se mide entre monitores cardíacos, pabellones geriátricos y equipos de diálisis.

Aunque los fiscales intentaron frenarlo argumentando que el capo conserva influencia aun estando en cautiverio, la orden del juez quedó asentada.

Zambada no volverá a pisar Sinaloa y terminará sus días en el país al que abasteció de droga por medio siglo. Sin embargo, en el último tramo del juicio, el capo logró evitar el encierro absoluto de Florence para asegurarse una cama de hospital en sus años finales.

Redacción/LaPared

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