Escuinapa.- El aire dentro de la finca se respiraba denso y pesado cuando el cerco de las fuerzas estatales y federales se cerró por completo.
Detrás de los barrotes y las rejas perimetrales de un domicilio en la comunidad de La Isla del Bosque, en Escuinapa, el estruendo de los operativos dio paso a una escena que hoy revelan nuevas fotografías oficiales: once hombres jóvenes, cabizbajos y sometidos, atrincherados en el patio de la propiedad donde fueron copados por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, el Grupo de Operaciones Especiales (GOES) y el Ejército Mexicano.
Las gráficas sacadas a la luz exponen con crudeza el saldo del inmueble intervenido. Sobre el suelo de tierra y dispuestas de manera minuciosa sobre mesas de la Coordinación Interinstitucional, quedaron las pruebas contundentes del poder de fuego de esta célula vinculada al brutal homicidio de mineros en La Concordia: decenas de armas largas, cargadores abastecidos y kilométricas hileras de cartuchos útiles de grueso calibre que cruzaban el escenario de lado a lado.
Pero el detalle que termina por desnudar la jerarquía del grupo se encuentra en el equipo balístico asegurado dentro de la casa.
Entre los chalecos tácticos y las placas incautadas sobresalen las iniciales y marcas alusivas a Misael Guerrero Pérez, alias el “Güero Pin”.
Los informes de inteligencia militar apuntan a que este bloque armado responde de manera directa a la estructura y las órdenes de Óscar Luciano Martínez Larios, alias el “Casco”, identificado en la región sur de Sinaloa como un cabecilla clave de la facción criminal de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Sin más detalles oficiales sobre cómo se dio el cerco al interior del inmueble, los 11 presuntos operadores, junto con todo el arsenal y las insignias aseguradas, fueron extraídos de la zona bajo un riguroso esquema de seguridad para ser entregados ante la autoridad ministerial federal.
Redacción/LaPared