Culiacán, Sin.- El eco de las balas volvió a adueñarse de la colonia Buenos Aires la noche de este domingo, arrebatándole la tranquilidad a los vecinos y la vida a dos jóvenes que conversaban a las afueras de una vivienda.
Kevin Alonso, de 25 años, y Julio, de 23, fueron sorprendidos por la muerte en un parpadeo, justo cuando el reloj acariciaba las ocho de la noche en el sector sur de la capital sinaloense.
Los dos muchachos se encontraban sobre la calle Cerro Cabazán, entre la avenida Primera y la calle Cruz Gálvez, a unos pasos del campo de fútbol del sector. La calma de la noche se rompió en seco cuando un automóvil de modelo reciente frenó frente a ellos.
De la unidad descendieron sujetos armados que, portando fusiles de grueso calibre, descargaron una ráfaga implacable a corta distancia. Tras consumar el doble homicidio, los agresores abordaron el vehículo y desaparecieron a toda velocidad entre las calles, dejando atrás el silencio de la impunidad.
El escenario era desolador. En medio del pavimento de la calle Cerro Cabazán quedó el cuerpo sin vida y boca arriba de Kevin Alonso, mientras que a unos cuantos metros, recostado sobre la banqueta del domicilio, yacía Julio, abatido antes de que pudiera buscar refugio.
Entre el murmullo de los testigos y el llanto contenido, se revelaba un detalle desgarrador: la tragedia no era nueva en esa misma acera.
Apenas tres meses atrás, el hermano de una de las víctimas también había sido asesinado a balazos casi en el mismo punto, como si una maldición de pólvora se hubiera ensañado con el lugar.
La zona pronto se tiñó con el azote de las torretas de las distintas corporaciones policiales, quienes acordonaron el área para alejar la mirada de los curiosos. Más tarde, los peritos de la Fiscalía General del Estado fijaron los indicios y levantaron los casquillos esparcidos, para luego ordenar el traslado de los cuerpos al Servicio Médico Forense, sellando así un capítulo más de la violencia que no da tregua en Culiacán.
Redacción/LaPared