Culiacán, Sin.- Afuera de una vivienda humilde sobre la avenida Jeovanny Zamudio, a un costado de un parque en el sector Barrancos, Selene pasaba la noche en la banqueta.
A sus 22 años, su única compañía era un perro mestizo de pelaje claro. Ahí la encontraron los hombres armados que llegaron a cazarla.
Sin mediar palabra, los agresores abrieron fuego a corta distancia.
Selene reaccionó por instinto y se echó a correr para intentar salvarse, pero las balas la alcanzaron en plena huida: dos proyectiles le perforaron el costado izquierdo y uno más le atravesó el brazo. Su mascota, parada a unos centímetros de ella en el momento de los disparos, resultó ilesa de milagro.
Gravemente herida pero impulsada por la adrenalina, la joven corrió hasta la entrada de un negocio cercano, la taquería “El Compa Moy”, en el cruce con la avenida Antonio Nakayama. Entró al local pidiendo auxilio ante la mirada atónita de trabajadores y clientes.
A diferencia de otros incidentes, la respuesta de los cuerpos de emergencia fue oportuna. Al lugar arribó una unidad de la Cruz Roja Mexicana. Tras recibir los primeros auxilios y ser estabilizada, la joven fue subida a la ambulancia y trasladada de urgencia a un hospital de la capital sinaloense, en un trayecto custodiado por patrullas de las autoridades locales.
Poco después, la zona del ataque fue acordonada por la Policía Estatal y el Ejército Mexicano. Mientras los agentes periciales de la Fiscalía realizaban las diligencias e iluminaban con sus linternas el suelo en busca de indicios, en el lugar quedó registrado un detalle conmovedor: al extremo izquierdo de la escena, parado sobre la banqueta gastada y justo debajo de la cinta amarilla de precaución, el perrito de pelaje claro permaneció firme, vigilando a los peritos que trabajaban en el sitio donde minutos antes intentaron arrebatarle la vida a su dueña.
Redacción/LaPared