Culiacán, Sin.- La brutalidad del crimen organizado en Sinaloa volvió a cobrar una vida en sus filas más vulnerables. María de los Ángeles, de 35 años y celadora del Centro Penitenciario de Aguaruto, fue localizada ejecutada en un camino de tierra al sur de la capital sinaloense, pocas horas después de haber sido interceptada y privada de su libertad por un comando armado.
La víctima fue sorprendida al amanecer en el estacionamiento del sector Santa Rocío. Hombres fuertemente armados le cerraron el paso, la sometieron a la fuerza y la obligaron a subir a un vehículo. Ahí comenzó una cuenta regresiva que terminaría de la peor manera.
Tras horas de incertidumbre, una llamada al 911 alertó sobre un cuerpo tirado en una brecha de terracería contigua a la zona industrial conocida como Piggy Back, un conocido punto de desecho del crimen organizado en la salida sur de la ciudad.
Al llegar, las fuerzas de seguridad confirmaron la tragedia: la oficial de custodia yacía boca arriba sobre el lodo y los charcos de agua. La imagen del hallazgo refleja una ejecución violenta y deshumanizante: la celadora vestía un short gris y un top rosa, estaba descalza y presentaba las extremidades atadas con una soga clara, además de tener el rostro cubierto con una prenda negra.
El perímetro fue cercado por elementos del Ejército Mexicano, la Marina y corporaciones policiales, mientras peritos de la Fiscalía General del Estado realizaban el levantamiento de indicios.
El cadáver fue trasladado al Servicio Médico Forense (SEMEFO) para los peritajes de ley.
Las autoridades mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer si el homicidio responde a una represalia directa vinculada a su labor dentro del penal de Aguaruto o si forma parte de la ola de violencia que asola a la región.
Redacción/LaPared