Navolato, Sin.- La confirmación tardó cuatro días en llegar, pero vino acompañada de la peor certeza. Los dos cuerpos hallados dentro de ataúdes la mañana del martes en Aguapepito ya tienen nombre y apellido: eran padre e hijo.
Pedro “N”, de 50 años, y Pedro “N”, de 27, fueron reconocidos por su familia en las planchas del Servicio Médico Forense, lejanos ya de la emboscada a balazos que los sacó de circulación la noche del pasado viernes.
La historia no empezó el martes. Empezó con estruendo de plomo antes del fin de semana.
Un comando armado los interceptó en el municipio de Navolato. Los proyectiles los alcanzaron antes de que pudieran reaccionar. Ya malheridos, con la sangre manchando el suelo, la escuadra de sicarios los subió a la fuerza a un vehículo para desaparecer en la oscuridad.
Cuatro días de silencio. Cuatro días en los que la familia supo exactamente lo que significaba la ausencia.
La respuesta llegó de la forma más fría posible.
Minutos antes de las 8:00 de la mañana del martes 21 de julio, el mensaje amaneció bajo el tejabán de una vivienda en la sindicatura de Sataya, justo frente al expendio de cerveza sobre la calle principal.
Dos ataúdes de madera abandonados uno al lado del otro. Sin velas, sin dolientes, sin flores.
Patrullas del Ejército Mexicano atendieron el reporte al 911 y acordonaron la zona. Al revisar los féretros, la sospecha se volvió certeza: en el interior de cada caja yacía un cuerpo resguardado en bolsas para traslado cadavérico —las fundas térmicas e impermeables utilizadas por peritos y empresas funerarias—, selladas y aseguradas con cinta.
Peritos de la Fiscalía General del Estado procesaron la escena con la prisa de quien sabe que los responsables no dejaron huellas, sino intenciones.
Los cuerpos fueron trasladados al Semefo, donde horas más tarde sus familiares acudieron a cerrar el ciclo de la búsqueda.
La causa oficial está bajo investigación; la marca del crimen organizado quedó impresa sobre la calle de Aguapepito. Padre e hijo volvieron juntos, pero dentro de cuatro paredes de madera que no eligieron.
Redacción / La Pared