Culiacán, Sin.- El silencio de la mañana en el fraccionamiento Monterreal se pulverizó en un segundo. No hubo el chirrido largo de unos frenos intentando corregir el rumbo, solo el seco y brutal impacto del metal contra el ladrillo. Un estruendo sordo sacudió los cimientos de la vivienda en el cruce de Enrique de Borgoña y el bulevar Conquistadores, transformando la sala en un escenario de escombros, polvo y metal retorcido.
Minutos antes, el sedán había sido despojado a su dueño en el cercano fraccionamiento Santa Castilla. El delincuente, con la adrenalina a tope y el botín en sus manos, aceleró a fondo por el sector La Conquista, pero la velocidad terminó venciendo a la pericia.
El auto se convirtió en un proyectil indomable que saltó la banqueta y detuvo su loca carrera abriendo un boquete en la fachada de la casa de un solo nivel.
La escena se llenó rápido de sirenas. Bomberos, policías estatales y elementos del Ejército Mexicano cercaron la zona ante el temor de una tragedia mayor.
A pesar de lo aparatoso, entre los ladrillos rotos se confirmó el milagro: no hubo heridos en el inmueble.
El conductor logró escapar a pie antes de que se asentara el polvo, dejando atrás una casa en ruinas y una investigación abierta por parte de la Fiscalía General del Estado.
Redacción/LaPared