Cultura | ¿Qué más haría la luna para redimirse ante el sol?

Diván de Letras

Por Gabriela Camacho

 

El día se ha nublado y eso me ha puesto sentimental. Ya no sé si seguir soñando o redimirme. Este tiempo ya no se siente, se te va entre los dedos de las manos. Es como agua que corre y no quita la sed.

He hablado cada día con el cielo, pero hasta el día de hoy él me habló a mí. Me dijo que ya no querías verme, que no me preocupara por querer aparentar estar bien, él sin duda lo sabe. Sabe lo realmente verdadero. El universo me dijo que no rotara sobre ti porque tú como el sol rotas en diferentes estratos y quizá en otras regiones que no conozco, solo sé de una.

Lo vi en tus ojos desde el primer día, tenías otra órbita y el necesitarme no era cierto. Eran azules, entre azules y con escala de grises y relieves raros. Grandes y firmes. De miedo.

Tú como el sol, yo como luna. Tú con tus manchas solares, de vacíos e infelicidad; yo con cráteres de duelo y tristeza por amor. Todo por no encontrarte antes, todo porque el mundo predijo cómo quería que fuese, cómo quería que te encontrara. Sí de repente en mi cielo estabas. Solo que en fases del día diferentes.

Caliente hasta que quemabas. Calabas mucho la piel. Ese sol, como siempre tan rojo vivo, tan intenso y a veces tan tenue. Ese tenue que solo yo conozco, que solo yo abrazo para que reviva y pueda con todo.

Procuraba ser el único satélite en La Tierra, no conocía otro lugar más y giraba en mi propio eje como siempre; sin embargo, sucedió la traslación, pero a tu ser, a tu alma, a tu boca, y siempre lo haría. Esto ya estaba escrito.

Aún te busco en el día, me acerco, te observo, te siento, te nublo, te amo. Y tú, me irradias, me calas, me quemas la piel, me provocas, me besas, me prometes, te escondes, me engañas.

Ya triste, no sé si quiero ser luna, me pregunto si alguien me necesita, si no soy más que luz para algunos, para todos. Si no soy más que una estrella gris en el mundo. Siempre así lo he sido, nada importante. Solo gris.

Las nubes amigas intentan decorarme, pero saben que no soy más que grande pero gris y algunas se han ido evaporando, ya no quedan muchas que me protejan y me alienten a estar junto a ti. Este camino no tiene final, mucho menos feliz.

Me asomo triste por la ventana y veo mi constelación favorita que me hace recordarte. Es la que beso en cada oportunidad y es la que emana en tu cuerpo porque veo el Cinturón de Orión en tus brazos, esos tres lunares casi juntos. Y me pierdo. Llega mi calma. En tu camino me quiero quedar.

La madrugada se asoma triste porque sabe que cuando florezca ya no estarás y seguiremos solos, entre paredes, con ansias locas de correr a abrazarnos y dejar todo atrás. Formando nuestro espacio infinito, convirtiéndome en una luna llena cada día y siendo radiante para todos porque se notará mi belleza excepcional.

Tú, mi sol lejos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Copy This Password *

* Type Or Paste Password Here *

error: Contenido protegido - La Pared Noticias
Share via
Copy link
Powered by Social Snap