Nueva York.- Con una simple frase, un jurado compuesto por siete mujeres y cinco hombres (al menos tres de ellos inmigrantes) tardó una semana en decidir el destino del mexicano Guzmán Loera. Culpable.
Durante casi tres meses, un jurado de Nueva York escuchó a 54 personas prestar testimonio contra el capo Chapo Guzmán. También oyó su voz en conversaciones telefónicas con socios y amantes, y leyó mensajes de texto y cartas suyas que lo incriminan.
A Guzmán Loera, de 61 años, se le acusó de liderar el Cártel de Sinaloa, que se convirtió en una de las organizaciones de narcotraficantes más poderosas del mundo. Se escapó dos veces de la prisión en México y enfrenta la posibilidad de vida en una prisión de Estados Unidos.
También se le señaló de traficar más de 155 toneladas de cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana a Estados Unidos durante un cuarto de siglo. Según exnarcos, todo bajo la vista gorda de policías, militares y altos funcionarios mexicanos, incluidos presidentes.
La defensa argumentó que Guzmán era un chivo expiatorio y el verdadero líder del cártel es Ismael el Mayo Zambada, un capo de la droga de Sinaloa que sigue en libertad.
Desde su extradición en 2017, el Chapo estuvo detenido bajo medidas extremas de seguridad. Cuando acudía a la corte, se le impidió hablar con su esposa Emma Coronel.
En la cárcel solo pudo recibir las visitas de sus abogados, asistentes legales y sus hijas mellizas de siete años, todo a través de un vidrio.
Noticia en desarrollo…