Cártel de Sinaloa: la nueva batalla de EU es financiera y digital

Washington – Ciudad de México – Sin.- El Departamento de Justicia y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos han intensificado su estrategia: no solo perseguir drogas y armas, sino desmantelar los sistemas financieros que sostienen al Cártel de Sinaloa y a su facción de Los Chapitos. Desde Washington, fiscales y analistas financieros monitorean cada movimiento de dinero, buscando los money brokers que permiten que millones de dólares en efectivo fluyan desde ciudades estadounidenses hacia México, a veces a través de criptomonedas.

Por eso, el 31 de marzo de 2025, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó a seis operadores financieros y sus empresas, entre ellas Tapgas México S.A. de C.V., registrada en Culiacán, Sinaloa y constituida en 2018. Aunque era presentada como empresa tecnológica, la OFAC la identificó como una estructura utilizada para facilitar transferencias de dinero ilícito, bajo el control de Enrique Dann Esparragoza Rosas, operador financiero con base en Mexicali, Baja California.

En paralelo, Eduardo Rigoberto Velasco Calderón, Eliomar Segura Torres, Manuel Ignacio Correa y César Linares Orozco fueron trasladados desde México a Estados Unidos para enfrentar cargos de conspiración para lavar dinero ante la corte federal de Kentucky. Los cuatro forman parte del grupo de 37 acusados transferidos en enero de 2025, dentro de un total de más de 90 personas entregadas desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump.

Los documentos judiciales identifican a estos hombres como intermediarios financieros. Recolectaban efectivo en ciudades estadounidenses —incluido el estado de Washington— y lo enviaban a México. Cuando el contrabando de dinero en efectivo se volvió riesgoso, comenzaron a usar criptomonedas, convirtiendo efectivo en activos digitales para dificultar su rastreo.

 • Eduardo Rigoberto Velasco Calderón supervisaba la logística de recolección y envío.

 • Eliomar Segura Torres, conocido como “Helio”, validaba balances y rutas financieras.

 • Manuel Ignacio Correa, alias “El Argentino”, administraba oficinas y empresas fachada.

 • César Linares Orozco se encargaba de convertir parte del efectivo en criptomonedas.

En Mexicali, Enrique Dann Esparragoza Rosas coordinaba la conversión de dólares en pesos mediante empresas legales, incluyendo Tapgas México S.A. de C.V., asegurando que las ganancias de Los Chapitos y de la organización de Ismael “El Mayo” Zambada regresaran sin contratiempos.

Muy cerca, Wlan Viramontes, coordinador financiero de Los Chapitos, supervisaba bodegas y puntos de resguardo de efectivo. Salvador Díaz Rodríguez cobraba cuotas y controlaba flujos de dinero, mientras Israel Daniel Páez Vargas conectaba células y reclutaba facilitadores, manteniendo activa la red de money brokers.

En la Ciudad de México, Alberto David Benguiat Jiménez y su socio Christian Noé Amador Valenzuela, ambos mexicanos, movieron más de 50 millones de dólares mediante empresas fachada y transferencias electrónicas, utilizando también criptomonedas para ocultar las transacciones. Cada empresa y movimiento de dinero forma parte de la estructura que mantiene operativo al cártel.

Para el Departamento de Justicia, seguir el dinero permite identificar a los líderes y llegar a niveles más altos del cártel.

Desde Washington, los fiscales analizan cada transacción. Desde Mexicali, Culiacán y Ciudad de México, los intermediarios ajustan balances y supervisan envíos. Cada movimiento deja un rastro que las autoridades buscan rastrear.

En México, las transferencias de acusados generan debate legal. Abogados y familiares argumentan que se enviaron sin órdenes formales de extradición; el gobierno sostiene que se actuó en nombre de la seguridad nacional.

Mientras tanto, en Sinaloa, la guerra sigue activa y extendida. Los Chapitos y los Mayos compiten por el control territorial, rutas de droga y puntos estratégicos de cobro en Culiacán, Badiraguato, Mazatlán, Navolato, Guasave, Los Mochis, Mexicali y otras ciudades del noroeste mexicano. La violencia deja muertos y desaparecidos, y la presencia de money brokers mantiene operativo el flujo financiero que sostiene la lucha. La presión sobre las autoridades locales y federales se mantiene alta, y cada enfrentamiento o toma de plaza redefine el poder del cártel.

No hay sirenas que den aviso del dinero en movimiento. No hay disparos que marquen las transferencias. Solo dinero moviéndose en silencio, sosteniendo imperios invisibles y una guerra que nunca cesa, desde Sinaloa hasta Washington.

Redacción/La Pared

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