Culiacán, Sin.-En 2013, Uriel Alonso Solís decidió salirse de su comunidad en la Costa Chica de Guerrero para marchar a la normal rural Isidro Burgos de Ayotzinapa. Un año más tarde, se tuvo que enfrentar a la desaparición de 43 de sus compañeros, expulsados para siempre en la noche de Iguala.
El martes se cumplen ocho meses de la desaparición de los normalistas, ocho meses en que la vida se les trastocó a 43 familias y cientos de estudiantes de la Isidro Burgos, que no han aceptado “la verdad” histórica que les ofrece la Procuraduría General de la República ni el dinero a manos llenas para acallar el movimiento.
Ocho meses de que Ayotzinapa hizo tambalear al gobierno de Enrique Peña Nieto, caer al gobierno perredista de Ángel Aguirre y descubrir la cloaca de las instituciones coludidas con el narcotráfico.
Uriel, dice, han sido meses de lucha, en la que han tratado de sumar más movimientos y dar a conocer por entidad el testimonio vivo de lo que pasó aquella noche del 26 de septiembre.
El joven de 19 años, sobreviviente de la noche de Iguala, de visita en Culiacán para una serie de actividades públicas, aseguró que desde que empezó el movimiento el gobierno ha intentado comprarlos.
“Sí el gobierno ha intentado comprarnos, (nos dicen) saben que jóvenes ya déjense de chingaderas, dejen de andar manifestándose, de estar hablando a las cámaras, diciendo que no hacemos nada, entonces díganos cuánto quieren, les damos dinero, les damos casas, le damos carros, incluso ha habido lugares que nos han intentado ponernos mujeres, mujeres bonitas, pero son de parte de gobierno pues”, narra en entrevista.
“Nosotros decidimos salir a los estados y dar a conocer lo que de verdad pasó la noche del 26 y 27 de septiembre”, explica.
El boicot
“Después de todo lo que ha pasado hay gente que ya no quiere votar, por eso los invitamos al boicot de las elecciones del 7 de junio”, expone.
“Pase lo que pase nosotros no vamos a permitir las elecciones en Guerrero”, puntualiza.
Cuando se le pregunta si el boicot consiste en no votar, explica que la invitación es para que en la boleta anulen el voto.
“Unos dicen que van a poner ‘nos faltan 43’, otros más ‘fuera Peña’, el asunto es que vayan y pongan algo en la boleta”, detalla.
Uriel además cuenta que en estos meses de lucha han tenido que soportar a los infiltrados en las marchas, a las orejas de gobierno, incluso con el hostigamiento cuando acuden a algún estado a exponer el caso de Ayotzinapa.
“En Baja California, en Ensenada, algunos intentaron esa noche un hostigamiento, fue en febrero, entonces vamos, tuvimos una entrevista y después nos hablan y nos dicen váyanse de aquí, no queremos que anden alborotando a la gente, en una llamada anónima”, cuenta.
Sin embargo, dice, la respuesta de la gente fue buena, y es lo que hace que el movimiento continúe.
El dato
En Culiacán Uriel Alonso estará lunes y martes con eventos públicos. Después de una serie de entrevistas con medios locales, participará en una rueda de prensa en Los Portales y charla en la Escuela de Biología de la UAS. El martes por la tarde estará en un evento público al aire libre.
Martín Durán/La Pared