“El Cóndor” se podría convertir en el primer detenido de los operativos de la Armada de México en contra del Chapo Guzmán que podría salir en libertad, tras obtener un amparo que el “tumba” de momento el auto de formal prisión, por los delitos relacionados con portación de armas de fuego de uso exclusivo. No hay más contra él, según se desprende de la investigación que hizo la PGR. Aquí la historia.
Por Martín Durán
Culiacán, Sin.-Señalado como escolta personal, “secretario” particular y “mandadero” de Joaquín “El Chapo” Guzmán , el ex integrante del Grupo Anfibio de Fuerzas Especiales del Ejército, Carlos Manuel Hoo Ramírez obtuvo un amparo de parte de la justicia federal que podría ponerlo en libertad, a seis meses de su detención junto con su jefe en Mazatlán.
De acuerdo con información obtenida por este diario digital en la Judicatura Federal, el ex militar apodado El Cóndor consiguió que el Segundo Tribunal Unitario con sede en Mazatlán le diera la protección de amparo el pasado 26 de agosto. El 2 de septiembre del corriente, se le notificó la resolución, según el expediente 58/2014, que dice:
“La Justicia de la Unión Ampara y Protege a Carlos Manuel Hoo Ramírez en contra de los actos reclamados a las autoridades responsables”.
El acto reclamado, se lee, fue la confirmación del auto de formal prisión decretado por el Juez Décimo de Distrito de Mazatlán, y ejecutado por el Juez Quinto de Distrito de Procesos Penales Federales del Estado de México.
A El Cóndor la Procuraduría General de la República lo acusó de los delitos de portación y posesión de armas de fuego, así como de posesión de cartuchos para armas de fuego del uso exclusivo del Ejército, Armada o Fuerza Aérea Nacionales.
Al momento de su detención, le encontraron un rifle calibre 5.56 con aditamento para lanzar granadas calibre .40 milímetros, así como un más de 50 cartuchos.
Según declaró el asistente del Chapo –en la versión publicada por Excélsior- no usó el arma contra los marinos por la sencilla razón que cuando penetraron el escondite no tuvo tiempo de reaccionar. En cambio los infantes de marina que penetraron en la guarida del Chapo Guzmán, dijeron que Hoo Ramírez les apuntó con el fusil automático.
Ni la PGR ni la Armada de México pudieron imputarle más delitos al hombre que cada 20 días se rotaba con otro incondicional la seguridad personal de Guzmán Loera.
Días después de la captura del Chapo junto con el Cóndor, el 26 de febrero, la PGR decidió consignar al escolta por portación.
Según fuentes cercanas a las investigaciones, no pudieron endilgarle el delito de delincuencia organizada. Hoo Ramírez, como él mismo dejó en claro, era sólo el mandadero, el que asistía a Guzmán Loera.
El 7 de marzo el juez federal otorgó la formal prisión en contra de “el Cóndor”, con lo que inició su proceso penal. En cambio, a su jefe le cayeron siete autos de formal prisión, así como varios procesos de extradición hacia los Estados Unidos que todavía están pendientes.

El amparo de El Cóndor
El expediente 58/2014 del juicio de amparo señala que el Juez Quinto de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales del Estado de México, a petición del Juez Décimo de Distrito con sede en Mazatlán dictó formal prisión el 7 de marzo pasado en contra de Carlos Manuel Hoo Ramírez.
Tiempo después, el 20 de junio, los abogados defensores de “El Cóndor” interpusieron una demanda de amparo ante el Segundo Tribunal Unitario.
Desde el penal de máxima seguridad de El Altiplano, Hoo Ramírez llevó a cabo las audiencias legales a través de videoconferencias, ya que su expediente quedó radicado en Mazatlán, en donde se llevó a cabo la detención.
Entre otros, Hoo Ramírez y “El Chapo” Guzmán se carearon durante el proceso penal con los infantes de marina Ángel Rafael Martínez Yépez y José Antonio Nava Luna, quienes fueron los elementos aprehensores.
Además, también se solicitó la testimonial del administrador de la torre de condominios Miramar para que diera la versión sobre los hechos consumados el sábado 22 de febrero en Mazatlán.
El juicio de amparo a favor del Cóndor prosperó. El 26 de agosto pasado los magistrados del segundo tribunal unitario emitieron su fallo protector.
La puerta del Altiplano se le entreabrió al “asistente” del Chapo Guzmán. Versiones cercanas a las indagatorias refieren que podría salir en libertad a fin de año, en caso de que no se le atribuya otro delito.
¿Cómo conoció a El Chapo?
En un rancho cercano a la sindicatura de Costa Rica, Marcelino Ticante Castro, “el Fantasma”, le presentó a Joaquín Guzmán Loera a mediados del 2011.
“El Fantasma” era junto con Manuel Alejandro Gómez Aponte, “El Teniente Bravo”, los dos soldados de élite del jefe del cártel de Sinaloa. Ambos eran los reclutadores del ejército de sicarios que mantenía el Chapo para protección de las operaciones de la organización y los vigilantes de la plaza, Culiacán, que nunca dejó ni ha dejado de ser suya.
Marcelito Ticante había sido miembro del Ejército, pero la Secretaría de la Defensa Nacional lo negó. También fue agente de la Policía Municipal a principios de la década pasada, hasta que se dio de baja y un día apareció convertido en jefe de sicarios.
En sus narcocorridos, cantaban la virtud de un hombre que aparecía y desaparecía a voluntad, que era diestro en el manejo de las armas y que traía gente a su mando, pero según testimonios, las drogas y el alcohol terminaron de hundirlo al grado que se volvió un apestado.
En marzo de 2012, se publicó que la Marina lo había abatido en Oso Nuevo, Quilá, y muchos se tragaron el cuento que Jonathan Salas Avilez era “el Fantasma”, hasta que en febrero de 2013 Marcelino Ticante cayó en manos de un grupo élite del Ejército que rodeó Costa Rica. Era una presencia incómoda para los mismos jefes del cártel, que le quitaron recursos y sicarios.
Los últimos días del fantasma quedaron en una casita de colores desteñidos en las afueras de Costa Rica. Ni siquiera opuso resistencia cuando los militares irrumpieron en el domicilio.
En cambio, “El Bravo” permaneció dentro del círculo de seguridad del Chapo Guzmán, pero la captura de su jefe le adelantó el viaje al panteón.
El mismo Cóndor, en declaraciones publicadas por Excélsior, señaló que El Bravo era el encargado de la seguridad del jefe en Mazatlán. De hecho, dijo que él los había recogido y llevado a Miramar.
Adoptado por El Chapo como su escolta personal y secretario, Hoo Ramírez fue clave en la información que dio a las autoridades federales en torno a los movimientos del jefe del cártel de Sinaloa, sus socios y su entorno familiar.

El expediente
“El Cóndor” es originario de Los Mochis. Allá, a los 18 años, en 1997, solicitó su ingreso al Ejército a través del 89 Batallón de Infantería.
La Sedena, a través de la Ley de Acceso (publicada por El Universal), hizo público su expediente. Hoo Ramírez nació hace 35 años, el 15 de octubre de 1978. Estaba soltero cuando entró a la milicia, tenía la secundaria terminada y dijo ser obrero.
De noviembre de 1998 a marzo de 1999, Hoo Ramírez fue movido tres veces de adscripción. En junio de este último año ascendió a cabo de arma, y más tarde se integró al cuerpo élite 209 del Grupo Anfibio de Fuerzas Especiales, conocido como GANFE, el cual estaba emplazado en la Novena Zona Militar con sede en Culiacán.
Sin embargo, no duró mucho tiempo. El 1 de septiembre de 2000, “El Cóndor” pidió su baja de la milicia arguyendo problemas familiares que requerían su tiempo completo. Tres años y medio en el Ejército le bastaron al escolta del Chapo para pedir el retiro voluntario.
En Culiacán conoció a su esposa y se casó años más tarde. En el largo trecho de 2000 a 2011, el Cóndor se relacionó con los hombres del cártel hasta llegar a ser cuidador y asistente del jefe.
Tras su captura en Mazatlán, “El Cóndor” habría revelado importantes datos sobre los nombres y estructura de la organización criminal, considerada por las agencias de seguridad gringas como blanco primordial a desmantelar.
Las revelaciones
Si bien se podría decir que las declaraciones de “El Cóndor” son mentiras, datos y nombres coinciden con la realidad.
Filtradas al periódico Excélsior, las declaraciones ministeriales de Hoo Ramírez no pasaron inadvertidas.
“Quiero señalar que mi función era propiamente de mandadero, ya que pasaba recados de El Chapo a su compadre, a Dámaso López, El Licenciado”, originario de Eldorado, perteneciente al municipio de Culiacán.”
Por su trabajo como “secretario”, Hoo Ramírez dijo recibir pagos de 14 mil pesos a la quincena, y que El Chapo les daba a sus mujeres (son tres con las que tuvo hijos) quincenas de entre 20 y 30 mil pesos. Dijo que ayuda a sus hermanos, a su mamá y a otros familiares con 700 u 800 mil pesos a la quincena.
“El Cóndor” conoció a tres de las esposas de Joaquín Guzmán Loera. Griselda López Pérez, de aproximadamente 44 años, con quien tuvo cuatro hijos: Joaquín, Quique, quien estudió administración y tiene entre sus aficiones los jeeps; Ovidio, quien habría estudiado Contabilidad en Culiacán, Sinaloa, y está casado con una sobrina de Manuel Torres, El M-1, a quien le gustan los caballos.
La segunda esposa de El Chapo Guzmán es Emma Coronel, quien era sobrina de Nacho Coronel. Que tiene 22 años. Que con ella “tuvo dos cuatitas, Mali y María Joaquina”.
La tercera esposa se llama Alejandrina o Alejandra, que es de Jalisco y vive con sus hijos en Culiacán: Alfredo Guzmán, de 22 años, e Iván Archivaldo, de 24, quienes, al igual que los otros hermanos, se dedican al tráfico de mariguana, aunque en este caso también al de las metanfetaminas.
El Chapo Guzmán, dijo, tenía una persona encargada de sus comunicaciones y cambiaba cada semana de teléfono. “Usaba pura Blackberry; El Nariz —a quien no identifica por nombre propio— era el encargado de la compra de los aparatos.
Reunión con El Mayo Zambada
90 días antes de la recaptura en Mazatlán, el Chapo se habría reunido con Ismael “el Mayo” Zambada en la comunidad del Huinacaxtle, perteneciente a Quilá.
Según “El Cóndor”, el Mayo le sugirió a Guzmán Loera que se retirase para abrir paso a las nuevas generaciones de narcotraficantes, de lo contrario se iniciaría una guerra civil al interior de la organización: “O les cedemos el control o ellos lo tomarán por su cuenta”.
Además, dijo que en las reuniones de Zambada con su jefe, El Mayo conversaba a menudo con El Bravo.
De este último dijo era el encargado de la plaza de Mazatlán. Y que de haber una guerra, sería entre El Bravo y Dámaso López Núñez, El Licenciado.
Al final, El Bravo aparecería torturado y asesinado junto con dos de sus sicarios en Elota, un mes después de la recaptura del Chapo.
Puntos clave
“El Chapo” estaba conflictuado, según Hoo Ramírez. De Jalisco habría sacado a su gente por problemas con Nemesio Oceguera, el Mencho, jefe del cártel de Jalisco Nueva Generación.
En Culiacán, el Chapo era quien controlaba la venta de droga al menudeo, en calles y cantinas y centros nocturnos. Nadie podía vender sin autorización.
La cocaína viajaba desde Guayaquil, Colombia, en avionetas que tanqueaban en Chiapas, hasta alcanzar Sinaloa y de ahí pasar a la frontera a través de Nogales, Sonora. O a veces desde Ecuador.
El declarante ubica a Nogales como una plaza dominada por El Chapo, así como Tijuana es controlada por Ismael El Mayo Zambada.
En Juárez, la guerra contra las huestes de Vicente Carrillo Fuentes fue desgastante, lo mismo en el norte de Sinaloa contra Fausto Isidro Meza Flores, El Chapo Isidro, pero a Rafael Caro Quintero le tiene tal respeto, que organizó una comida para ir a visitarlo tras su salida de prisión.
De Culiacán a Mazatlán
Hoo Ramírez contó al ministerio público federal que en los últimos tres años “estuvimos viviendo en Culiacán, en las casas que reventaron y en donde lo único que hacíamos era rotarnos. Teníamos como cinco casas donde ocultarnos. Todas estas casas se encontraban conectadas con un sistema de escape subterráneo que incluía el drenaje”.
De la última casa de la que lograron fugarse, cuenta: “Fue como a las tres de la mañana. Es una casa de dos pisos. Mi jefe se dio cuenta y abrió la tina, salimos todos por el alcantarillado, lo que nos llevó al canal. Ahí buscamos la forma de llegar a la avenida que fue por donde pasaron por nosotros para llevarnos a Mazatlán.”
Y ahí en ese puerto bañado por las olas del Pacífico, recapturaron al Chapo con su ayudante, su escolta personal, que dio detalles que de otro modo no se habrían conocido. Hoy, “El Cóndor” pudiera salir en libertad si los astros se le acomodan.
Publicado en el periódico Deprimera (www.deprimeraportal.com)