Manual para un presunto culpable

I

A Juan Carlos Cristerna Fitch nada le es más ajeno que la prensa con sus titulares absolutos. Descreído, suelta una frase certera y quizá llena de razón:

-Lo que tengo que decir lo he dicho en los expedientes, ahí está la historia. Es más, ni siquiera soy muy expresivo. Ya todo lo he contado.

Camina con seguridad por uno de los pasillos del módulo en donde fue recluido en el penal de Aguaruto. Viste sport y parece que sigue un régimen de ejercicio. Con frecuencia es mandado llamar del juzgado para las diligencias del proceso penal al que está sujeto por el homicidio de la maestra Perla Lizeth Vega Medina, su ex novia.

Al mediodía de este jueves, al salir del juzgado, alguien le avisó que una persona lo esperaba, por eso al verme duda un momento. Mira con sospecha. En la cárcel la desconfianza es una buena consejera que hay que tener a un lado siempre.

Hace las preguntas de rigor para asegurarse que es un periodista al que tiene enfrente. Nadie le avisó que vendría a verlo, a platicar del caso ahora que un juez federal le concedió un amparo para efectos y que la Comisión de los Derechos Humanos declaró que sufrió vejaciones y tortura durante su detención, en enero pasado.

-Mejor busca a mi hermano -recomienda- él es el que ha tenido contacto con los medios. A estas alturas no sé que pasaría si te doy una entrevista. Es más, hay cosas que me son difíciles recordar.

Da más argumentos: la prensa ya lo ha declarado culpable. Y hasta ahora la única vía por donde ha logrado avanzar su caso es por la jurídica. Por eso, asegura, le importa más lo que pase en los tribunales que lo que diga la opinión pública.

“Por una nota a favor que pudiera salir, hay diez en mi contra”, reflexiona.

La charla dura unos minutos en el pasillo de este día caluroso. La discusión se centra en lo mediático, pros y contras, y en el amparo que el Juez Tercero de Distrito del Centro Auxiliar de Zacatecas le concedió para que el Juez Séptimo Penal que le dictó el 14 de enero el auto de formal prisión por el homicidio de Perla corrija los 24 “errores” que contiene el expediente original del ministerio público. Vicios que de confirmar el Tribunal Colegiado a donde se fue el caso, tras la apelación de la Procuraduría, lo dejarían en libertad, pues el juez de la causa no tomó en cuenta errores garrafales al momento de declararlo formalmente preso.

-Mi hermano es el que ha estado más al pendiente, háblale y que te dé los documentos que necesitas. Los papeles te pueden decir más cosas de las que yo podría.

Juan Carlos se sostiene con una mirada cristalina, fuerte: hay cosas que no quiere recordar, dice. Lanza los ojos como dudas al aire. Su compañero de celda, que está a un lado de nosotros, lo secunda. “Es mejor esperar”.

Presentación. "Chuytoño", implacable.
Presentación. “Chuytoño”, implacable.

No le he querido decir que esta mañana vine a buscar un trozo de la trágica historia de la pareja que un día pudo brillar como tal. Que no vine a buscar culpables ni inocentes sino la historia que en cierto modo ha desnudado, como otras, las prácticas más deleznables del sistema de justicia: tortura y coacción.

En cambio, le digo que en la calle la percepción ha cambiado tras la recomendación de la CEDH y el amparo obtenido. La Procuraduría pareciera replegarse, sigilosa, y al mismo procurador Marco Antonio Higuera Gómez ya no se le ve casi haciendo declaraciones.

-Y eso a mí qué me sirve si estoy encerrado -frase que suena lapidaria o francamente amarga.

En cambio, le digo que estuve cuando fue presentado ante los medios de comunicación, tras ser trasladado de Tijuana.

-Es algo que no quisiera recordar -dice, lacónico.

Concluye el encuentro en el momento en que llegan sus padres a visitarlo. Deja el contacto con su hermano y se despide de mano, como si sintiera no haber respondido las preguntas que uno a veces se carga por la vida.

II

Empantanado por diversos motivos, el caso Perla-Cristerna avanza lento. Hace más de 26 meses se cometió el crimen. Hace nueve meses hay un acusado. Para Luis Fernando Cristerna Fitcth, hermano del inculpado, la obtención de la protección de la justicia federal es un paso a gran escala.

“Tras la impugnación que hizo el ministerio público el caso se fue a un Tribunal Colegiado; nosotros esperamos de verdad que se confirme lo mismo, y que el juez al dictar una nueva resolución deje en libertad a Juan Carlos”, comenta en entrevista.

Las 39 páginas de la resolución del Juez Tercero de Distrito del Centro Auxiliar de Zacatecas explica por sí mismo todos los vicios que cometió la fiscalía al armar el expediente del caso, y que el Juez Séptimo del Ramo Penal no consideró para dictar el 14 de enero pasado el auto de formal prisión en contra de Cristerna Ficth.

Por encima de eso, más allá de analizar la presunta responsabilidad penal del indiciado, reitera una y otra vez el juez federal, la autoridad responsable no revisó 24 puntos del expediente que dejaron en desventaja al acusado, y por ello debe de dar respuesta a cada una de las faltas cometidas.

De estos 24 vicios o irregularidades, 16 tienen que ver con presuntos actos de tortura física o sicológica de la que el Juez Séptimo no pidió pruebas comprobatorias, como exámenes y periciales, y ocho irregularidades más en el sentido de la integración de la averiguación previa, que van casi todas dirigidas hacia las inconsistencias de las testimoniales.

“Cada una de las pruebas que según tenían contra Juan Carlos se han caído porque no son reales; de las cinco que se pueden resumir en ninguna hay un sustento, y eso fue lo que vio el juez de amparo”, refiere Luis Fernando.

III

La historia del crimen de la profesora Perla Lizeth es harto conocida. Para quien la desconozca, sepa que ocurrió durante la madrugada del domingo 27 de mayo de 2012 en su habitación, en aquella casa de doble planta que se puede ubicar por la calle Arquitectos, a unos metros de la avenida Álvaro Obregón, de la colonia Tierra Blanca.

Ya se sabe que Juan Carlos y Perla habían sido novios durante ocho años, y que en los últimos meses la relación, al menos así lo advierten, había concluido. Perla, tez morena y ojos risueños, era maestra en la UAS. Juan Carlos un egresado del Tecnológico de Culiacán que había encontrado camino como corredor de bienes.

Perla también era colaboradora en la Secretaría de Desarrollo Social y Humano de Gobierno del Estado, y a últimas fechas iniciaba una relación con Antonio Velarde, empleado de la Oficina del Gobernador.

Perla. Imagen de la risueña maestra.
Perla. Imagen de la risueña maestra.

A Juan Carlos se le comenzó a señalar como responsable desde que los deudos afirmaron que el chico estaba obsesionado con la joven, y por lo tanto la acosaba. Este, decían, era suficiente motivo para asesinarla.

Sin embargo, de las nueve personas que esa noche dormía en la casa, ninguno pudo identificar plenamente al hoy inculpado. De hecho, el único testigo que declaró que vio a un hombre se contradijo en las diferentes versiones que dio al ministerio público.

Incluso para la Policía Ministerial fue el primer sospechoso, pues a unas horas de la muerte de Perla fue detenido e interrogado con los métodos acostumbrados de la policía investigadora.

Pero Juan Carlos logró confirmar la versión de que bebió y durmió en su departamento de las torres contiguas al estado Banorte con una amiga y otros amigos. Por eso, dijeron la primera vez, fue liberado sin ningún cargo.

Entonces Genovevo Medina Parra, tío político de la víctima, fue señalado como probable responsable. Las contradicciones en las que había caído en sus dos declaraciones lo hicieron sospechoso. Fue arraigado mientras hacían una prueba de ADN para comparar el material genético extraído de las uñas de Perla. A los cuatro días levantaron el arraigo. Sorpresivamente la prueba supuestamente resultó falsa.

Más tarde, pues, la historia se enredó. O la enredaron.

Hasta aquí el resumen.

IV

El caso es que el juez de Distrito apuntaló cada una de las irregularidades observadas a la hora en que el juez de la causa le decretó el auto de formal prisión.

En primer lugar dejó de advertir los señalamientos de tortura que hizo Juan Carlos, los partes médicos que aportó la defensa, entre otros vicios relacionados con el tema de la coacción.

En los medios de prueba, advierte que las diversas testimoniales con la que se pretende fincar responsabilidad a Cristerna son contradictorias e imprecisas.

Víctor Manuel González Favela era el velador de las torres de departamentos donde vivía el acusado. Víctor Manuel declaró en la averiguación que vio salir a Juan Carlos en la madrugada y ya no lo vio regresar por la mañana. Corrige el juez: “Eso no incrimina a Cristerna, sólo demuestra que salió y no regresó”. ¿Por qué, entonces, es un testimonio que lo acusa? Y afirma: este testimonio choca con la “confesión” del indiciado que señaló que regresó antes del amanecer.

También señala el juez que los otros testigos, que son familiares directos, no señalan a Juan Carlos como presunto responsable.

Los declarantes son María Laura y Griselda, hermanas de Perla; Jaime Medina Angulo, esposo de Griselda, y Guadalupe e Imelda Gallegos Lechuga.

Protesta. ¿Ya llegó la justicia?
Protesta. ¿Ya llegó la justicia?

“Lo único que demuestran de manera directa es que la puerta estaba cerrada, la luz de la cochera encendida, que hubo una relación entre Juan Carlos y Perla Lizeth, que Juan Carlos conocía la casa, su interior, ubicación de las recámaras, y que las chapas y seguros de la puerta principal no funcionaba, mas no que les conste que el indiciado privó de la vida a Perla”.

Pero el enredo de esta trama, al menos en el expediente, viene con las declaraciones de Genovevo Medina Parra, quien como ya se dijo era tío político de la víctima.

Genovevo -y así viene en la AP- dijo en una primera declaración que escuchó que una persona bajaba como corriendo por la escalera, al momento en que preguntó:

“Eres tú, Jaimito”, a lo que respondió: “Soy yo”. Y que al salir de la casa se dio cuenta que era un hombre de 1.80 metros, el cual vestía playera verde y pantalón caqui o café. Que al salir aventó la puerta y lo alcanzó a ver porque la luz de la cochera estaba encendida.

Pero en su segunda declaración, cuatro días después, dijo que bajó corriendo las escaleras por lo que preguntó: “¿Qué pasa, Jaime?”. “Nombre, si soy yo”. Y que se emparejó en el escalón en donde lo tuvo a un metro de distancia enmedio de la oscuridad, y que al tenerlo de frente alzó las manos, y se dirigió a la puerta, y salió huyendo.

Las contradicciones que advierte el juez son: Juan Carlos en su “confesión” dijo vestir playera de cuello V, color tinto, y pantalón de mezclilla azul. Genovevo dijo haber visto otro tipo de ropa.

Genovevo aseguró que el hombre que salió corriendo lo hizo de las escaleras a la puerta principal, mientras que las fotografías de los forenses dan cuenta que había sangre en sitios de la casa a donde el incógnito no se dirigió, pues “salió jondiando la puerta”.

¿Y cómo se dio cuenta Genovevo, inquiere, de que el tipo alzó las manos a un metro de distancia de él si estaba oscuro y sólo la cochera tenía la luz encendida?

Además, Genovevo “confesó” al ser arraigado que él fue el autor material del crimen, y que fue por encargo de Laura, hermana de Perla, por 20 mil pesos.

Pero esta “confesión” se anuló, y más adelante Genovevo se retractó bajo el argumento de que fue torturado. El ministerio público ni siquiera se tomó la molestia de quitar del expediente estas fojas.

Enseguida, dice el juez, ¿por qué entonces tomar como valedera el señalamiento de Genovevo de que al practicar la diligencia de voz, en donde dijo reconocer el timbre grueso del hombre que bajó por las escaleras al responder que era Jaime?

Para la justicia federal, no es posible que un testigo que se contradijo tantas veces en el expediente sea tomado como acertivo, pues no hay confiabilidad en sus dichos.

V

Luis Fernado Cristerna muestra los documentos de las pruebas de ADN. La primera fue practicada por la Procuraduría de Hermosillo a petición de la sinaloense. Aquí se logró obtener el perfil genético de Perla Lizeth, y en sus dedos anular y medio de la mano derecha se rescató material genético de un hombre.

“Se supone que la Procuraduría tenía este perfil genético de un individuo, extraído de las uñas de Perla, pues se supone que luchó contra su agresor. Cuando Genovevo fue detenido supuestamente se le practicó la prueba y en la comparación salió que no coincidía, por eso lo dejaron libre”, cuenta Luis Fernando.

Esa fue la prueba científica que le permitió salir libre a Genovevo. Entonces, reflexiona Luis, ahora que detuvieron a su hermano en enero, ¿dónde está la prueba de ADN de Juan Carlos que tenía que hacer la Procuraduría para cotejar? No está, sencillamente, dice, la tienen guardada bajo llave en algún escritorio de ese edificio ubicado por el Sánchez Alonso.

La defensa insistió mucho en este examen forense. Por ello hizo el ejercicio en el cual participó la familia del inculpado y la familia de la víctima. El ministerio público, sorpresivamente, se negó a participar, refiere.

El caso es que el resultado de las periciales pagadas por la familia señala que no coincide el perfil genético del hombre cuyo ADN fue hallado en la uña de Perla.

Caso Perla. La deuda pendiente.
Caso Perla. La deuda pendiente.

En cambio, el examen pagado por la familia Medina es un informe que desvirtúa el trabajo forense hecho por la Procuraduría estatal en Hermosillo.

El juez, al no hallar correspondencia, optó por el tercero en discordia. “Pero es hora que el juez no se decide quién es el perito que va a realizar la prueba”, sentencia Luis Fernando.

El caso del amparo ya descansa en el Colegiado, y el de la recomendación de derechos humanos ya se fue a la CNDH. Sólo queda esperar, comenta el joven.

“Nosotros estamos seguros de la inocencia de mi hermano, y no queremos que el caso quede impune, queremos justicia también”, determina.

VI

Al final, lo único que se demuestra hasta el momento, sin señalar la inocencia o culpabilidad de alguien, es que la Procuraduría y sus ministerios públicos se siguen manejando con las más arcaicas formas de hacer justicia. Un método que no le brinda seguridad ni a los deudos ni a los acusados. Por un lado la tortura ampliamente documentada por los organismos de derechos humanos, las confesiones arrancadas a golpes, casi siempre -como dicen las resoluciones- con el mismo modus operandis de los investigadores, y por otro las contraposiciones a la hora de armar las testimoniales: horas que no coinciden, vestimenta que no concuerda, y testigos que se contradicen en apariencia.

El caso Perla Lizeth-Cristerna también es la tragedia de una familia, de una pareja, que quizá un día conocieron la inocencia.

Por Martín Durán

14 thoughts on “Manual para un presunto culpable”

  1. Los comentarios negativos de gente sin sentido común, sólo son eso comentarios q se hacen para enredar las cosas como se han manejado desde un principio en esta nota hay imparcialidad, como dice el Sr. Durán no se esta culpando a nadie. Como quieren q JC de entrevistas si no saben entender lo q esta pasando realmente…aquí lo único q hay es pruebas y pruebas de q el es inocente, no han aparecido indicios ni mínimos q lo culpen a el…al contrario puras irregularidades. Si yo estuviera pasando x esto me interesaría q encontraran al culpable y no descansaría hasta lograrlo, pero la familia Medina parece estar muy tranquila con todo esto, mientras q el este encerrado su dolor es menos….eso si esta raro…Pruebas , pruebas……queda claro el asesino esta libré y comenta en estos artículos o los lee y se ríe…x q no se hicieron pruebas a todos los q durmieron esa noche ahí?, pobre Perla lo q le hicieron no tiene perdón y quien sabe como quedo su cuerpo podrá darse cuenta, no fue uno y es imposible no escuchar nada…..

  2. Que queremos. Que Dios guarde cometa otro asesinato ?.. O que tal sí quedara libre y matara a su madre o padre u hermano por un arranque como lo hizo con perla, entonces si familia de cristerna, creyeran que tienen un asesino en casa. No lo deseo pero a veces pienso que sí eso les pasará pidieran perdión por tanto daño que han hecho a culpar con ” política ” a la familia de perla

    1. Pero q necedad, me da risa tu comentario,por la seguridad de lo q dices, más respetó, entiende el es inocente y se demostrará así pasen 20 años JC es inocente, miedo el o la q esta libré ese si podrá repetir esta atrocidad…no opines no viene al caso a todos nos interesa q este casó se resuelva y s encuentre al verdadero culpable, Perla no merecía morir así, nadie lo merece, toda una familia, toda una sociedad esta de luto, por Perla y por Juan CArlos, más respetó porfavor

    2. con todo respetooo, a caso no sabes leer??,.. eres de los que pasa los ojos por los renglones y no te queda nada en tu masa griss?!!

      hay que leer para estar informados y poder opinar de cual quier tema, y no hablar por que se tiene con que!!!

      por otro lado este caso desde un principio se vio que estab muy viciado, no se necesita ser familiar ni amigo de las familias para darse cuenta de las cosas!!!

      leer te hace grandee!!

  3. les comento, ami me parece aun mas vergonzoso que gente como la que comenta aqui, comente por comentar como si ellos mismo fueran el juez que lleva este caso , la familia de Perla ya tuvo su momento demasiado para expresar culpar y desprestigiar a una persona que hasta el momento ninguna ninguna prueba esta en su contra, ese afan de ensañarse con alguien, es mas vergonzoso que gente como ustedes juzguen por juzgar ya es demasiado espacio para ustedes que haran cuando se comprube la inocencia de JC? ahora quien le van a arruinar la vida por que ustedes quieren justicia pero les da miedo saber la verdad o que pasa por que ustedes mismo estan alargando mas i mas este caso los invito a quedarse callados y esperar a que el juez determine la inocencia del que hoy por sus comentarios y por solamente juzgar tienen a un inocente privado de su libertad y creeanme el difamar tambien lleva su castigo quieren justicia busquenla pero volteen a ver a todos que aqui, disculpeme Guillermo pero hasta usted puede ser culpable por haber sido muy amigo de perlay se lo digo por que culpan a JC por haber sido su novio SOLAMENTE no hay mas pruebas….. ahi que quedarnos callados y no hablar de la gente y menos si no tnemos pruebas en mano, Sr. Duran usted es tan libre de hacer esta nota y mas , imaginese si a la familia de perla les pagaran por entrevistas ya fueran ricas saludos y AHI Q RESPETAR

  4. Que buena nota han redactado, felicidades.

    Es notoriamente visible que la nota la realizaron en base a documentación oficial escrita, aquí no se trata de estar de un lado o del otro, simplemente los hechos muestran que todo está a favor de este joven.

    Es de niños creer en toda la farsa que se presentó desde el día del crimen, abogados, y amigos de Perla si realmente quieren JUSTICIA como dicen mientras Juan Carlos está preso deberían de aprovechar ese tiempo para seguir investigando a otros posibles culpables y no enfocarse en solo una persona ustedes mismos han visto como cada vez esto se aclara más y a favor de el, no pierdan tiempo y empiecen a investigar pero sin incriminar a gente inocente.

    Si el fue el principal sospechoso solo por haber sido su novio, pero eso no les demuestra que el es culpable, deberían abrir otras líneas más de investigación al mismo tiempo que Juan Carlo lleva el proceso, claro si ustedes quisieran conocer realmente la verdad.

    Aunque a estas alturas creo que ya es demasiado tarde porque lo que no exigieron en su momento veo difícil lo puedan investigar a más de un año de ocurrido todo

  5. Cuando hablan de “la familia de Perla”, en realidad se refieren a los abogados, que son dos ONGS de prestigio nacional reconocidas por defender causas justas. Ellos conocen el expediente, y eso incluye todos los detalles que ustedes “omiten” en su artículo. Las ONGS tienen gran experiencia litigando estos casos… algo así como la que tiene la abogada Luisa Manuela, pero las ONGs son imparciales… sólo buscan la justicia no el pago de una familia. Confiamos en nuestros abogados, y los detalles del proceso legal serán públicos en su debido momento. Estamos expectantes.

  6. Me llena de asombro leer este artículo de Martín Durán, quien era el vocero de la Procuraduría y conoce perfectamente el caso, y también sabe que los peritos y policías al momento de estar en las escenas de un crimen, operan con tal desparpajo como si fueran cómplices de un asesino: no preservan la escena, toman muestras sin los cuidados mínimos, etc, interrumpen un trabajo porque se le terminó el turno o los mandan a otros. Muchas veces no es por su culpa.
    El mismo Martín en una de las tantas pláticas sobre el caso, y el mismo día del crimen, comentó que ese caso nunca se iba a resolver puesto que a Perla no le colocaron los guantes para que posteriormente le pudieran tomar las muestras de las uñas. Ese fue uno de los errores garrafales.
    Ahora, ¿bajo que componendas esta escribiendo esto? Obviamente no como periodista que sigue las reglas de cualquier entrevista profesional.

    1. Doctora, como bien lo dijo soy Martín Durán. A quien usted se refiere es Gastélum, y en efecto fue jefe de prensa de la PGJE. Nada más usted merece mi comentario para precisar, no como su marido que sinceramente me parece irresponsable con su comentario, en fin. Si leyó bien baso mi texto en la entrevista con el hermano de Cristerna y en la resolución del amparo. No más. Ya a la familia de Perla se le ha dado su espacio, y puede buscar las notas en este sitio. Gracias por leerme, Saludos!

      Martín Durán

    2. y despues de todos los golpes te sigue golpeando martin gastelum,.. quien ofende con sus articulos a todos los periodistas das pena queridaaa,… saludos,.. y gastelum que se prudaaaa asqueroso ser humanooo, pesimo hombreeee….

  7. La Pared no ha mostrado imparcialidad en este caso. Si conocieran el expediente se dieran cuenta que JC NO logró acreditar su cuartada, que la última declaración de la chica que durmió con él dice no estar segura de que JC pasó la madrugada allí. Que la prueba que realizó el observatorio (ONG), no la familia, no desvirtua la prueba, sino que dice que esta no sirve… Muy poco objetivos, muy poco serios.

    1. Dale con lo Mismo, infórmense la chica q durmió con JC pudo ser amenazada, igual q otro testigo, otro amigo q fue testigo de q JC no salió en toda la noche de su depa, entiendan, comprendan, no se cierren, cualquiera de estos necios q siguen opinando sin saber, como tu y este Guillermo, pudieron ser los culpables, a Perla no la ataco solo uno ella era fuerte y lo q le hicieron fue más de una persona, durmieron 9 esa noche, y nadie escucho nada, es q estaban muy dormidos…..

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