Guasave, Sin.- Luis Alfonso ve televisión en su cama especial, confinado a ella y a su cuarto cuando debería estar corriendo tras sus borregas o jugando futbol, como cualquier niño de 14 años, que es lo que más le gustaba en la vida.
Se encuentra dentro de una habitación climatizada que fue construida especialmente para él, con videojuegos, una televisión de pantalla plana y sistema de cable, pero no le es suficiente luego de que el resto de su vida le fuera prácticamente arrebatado el 6 de julio de 2012, cuando agentes de la Policía Ministerial del Estado dispararon contra el vehículo en el que viajaba mientras se dirigía a jugar futbol con otros adolescentes.
Ya no va a la escuela. Ya no corre. Ya no juega como antes. Además de la televisión y los juegos de video, lo único que hace para no aburrirse los ejercicios de las terapias que necesita para no perder la movilidad de su cuerpo, pues el día en que sucedió la tragedia, perdió la movilidad de las piernas junto con tres órganos vitales. Antes era sano y fuerte, como cualquier niño de su edad; ahora necesita de una sonda y de medicamentos para sobrevivir.
Recordar el accidente lo entristece, incluso le arranca un par de lágrimas, pero hace un esfuerzo y logra contar un poco de lo ocurrido.
“Le dieron a la camioneta y empezaron a disparar. Un amigo me quiso agachar pero ya no pude. Me habían pegado dos balazos y a él le quemó una bala por la cabeza. Otro estaba tirado en el suelo de la camioneta”, dice con la voz entrecortada.
Nunca perdió el conocimiento. Recuerda cada momento desde que los agentes ministeriales abrieron fuego contra la camioneta donde viajaba hasta que lo sedaron en el hospital para poder operarlo, pero es su madre, Trinidad Amezcua, quien cuenta esa parte.
Habla con el reportero pero evade su mirada. Prefiere que no lo vean llorar y guarda silencio un momento, pero toma aire y habla un poco de su vida ahora. Sus palabras son escasas, las dice casi a cuentagotas, pues el dolor aún es evidente.
-¿Te has sentido bien últimamente?
-Sí, me siento bien pero a la vez estar acostado el día…
-¿Qué te gustaba hacer antes?
-Iba a jugar futbol, me iba con mis borregas al río.
-¿Y la escuela, tomas clases aquí?
-…
Lo que sigue es silencio. Pero ya no va a la escuela, según relata su madre. La familia ha optado porque Luis Alfonso recupere su salud en medida de lo posible. Sus amigos lo visitan de vez en cuando, y aunque la pasa bien con ellos, la vida ya nunca será la misma.
Dos
El procurador me dijo que están ayudando al niño por caridad, no porque la ley lo protegiera, dice Trinidad Amezcua, evidentemente indignada por lo que los policías hicieron con su hijo.
Pero no, insiste. “Al niño lo están ayudando porque le dañaron su vida. Nunca va a ser su vida igual. Antes de que pasara nunca nos ayudaron con nada, nosotros trabajamos para que nuestros hijos salieran adelante”.
La madre está decidida a hacer todo lo necesario por el bienestar de su hijo, para que no le haga falta nada ni económicamente ni en materia de salud, y dice no estar conforme con la pensión de poco más de 10 mil pesos que Gobierno del Estado pretende otorgarle a Luis Alfonso.
“Esa ley tiene que existir. Mi hijo necesita una atención especializada y no con cualquier doctor. Todo es bien caro, no puedo decir que voy a agarrar esa cantidad si ni siquiera me va a alcanzar para los gastos médicos. Con el tiempo ese dinero se va devaluando”, exclama.
Las medicinas y el tratamiento son caros. Cada vez que compran medicamentos y se pagan terapias, se gastan por lo menos 12 mil pesos, pero alcanza únicamente para seis días. Trinidad no dará marcha atrás, y aunque no está dispuesta a aceptar los 10 mil pesos que se tramitan actualmente en el poder Legislativo, dice que se dará por bien servida únicamente si la administración estatal se hace cargo de todos los gastos médicos.
“Le destruyeron la vida al niño, y el niño tiene derechos, pero no nos vamos a quedar ahí. Prefiero que no tenga pensión y que tenga la atención médica. No me sirve que me den esa pensión si gobierno no va a cubrir los gastos de medicina”.
Pero eso no es todo lo que le preocupa. Se tiene que hacer justicia, insiste, pues las personas responsables de que Luis Alfonso se encuentre en su estado actual siguen libres.
Tres
Le tenemos que enseñar a vivir otra vez. “No hay vuelta atrás, hay que seguir adelante y buscar la forma de salir de este problema”, dice la madre.
“¿Qué hago, si gobierno hace y deshace como quiere y no quieren arreglar la vida del niño?”.
La frase, más que de resignación, es de impotencia. Y aún en la impotencia, la familia de Luis Alfonso guarda la esperanza de que todo se resuelva favorablemente y las instituciones se hagan cargo de la responsabilidad por el accidente.
Todo esto ocurrió por culpa de la violencia, por la culpa de unos cuantos que andan mal y los policías que irresponsablemente arremetieron contra la camioneta de la familia. Así lo señala la mujer, indicando que a quienes andaba buscando la policía ese día siguen libres.
“Ellos siguen libres. Se ocasionó porque los quisieron agarrar y le dispararon a la camioneta donde iba mi niño. Pero cómo vinieron a dispararle a la camioneta, por que”, pregunta, pero no hay respuesta.
Lo único que mantiene la esperanza de salir adelante es ver a Luis Alfonso vivo, sobreviviente de un atentado en el que no fue atrapado ninguno de los sicarios buscados por las autoridades. Al final, todos fueron víctimas inocentes.
Cuatro
Julio César Castillo, padre de Luis Alfonso, entra en la habitación donde el menor y la madre hablan con el reportero. Lleva una bolsa con medicamentos en la mano, la cual le pasa a su hijo para que este vea que no haga falta ninguna de los que necesita.
Se sienta en una de las dos camas del cuarto junto a su esposa y explica que, aunque personal del Congreso del Estado los ha visitado, los tienen en la oscuridad en cuanto al contenido de la iniciativa que propone pensionar de por vida a su hijo.
“La pensión es de 10 mil 050 pesos, pero no sabemos como viene, si le van a dar el dinero y le van a quitar los servicios médicos o si se los van a seguir dando. Tampoco si se requiere de alguna urgencia o un traslado fuera de la ciudad”, señala.
Su indignación va más allá de lo que pasó hace un año y más allá del dinero, pues Gobierno del Estado y la Procuraduría Estatal de Justicia del Estado se están escudando en la ley, argumentando que no hay legislación que los obligue a otorgarle una pensión al menor.
Cinco
En una cama Luis Alfonso calla. Prefiere jugar con su celular, hacer cualquier cosa con las manos para no ser invadido a preguntas. En la otra, sus padres los ven buscando qué hacer o decir después.
El zumbido del aire acondicionado es el único sonido de la habitación por unos segundos, hasta que la madre ríe y de nuevo se pregunta qué puede hacer para ayudar a su hijo. A pesar de las desgracias, no pierde la esperanza. “Algún día va a volver a caminar”.
Elier Lizárraga/La Pared Foto: Lucio Pulido
LA HISTORIA DE LUIS ALFONSO ES CONMOVEDORA… ATENCION PARTIDOS POLITICOS SI SE GASTA TANTO EN CAMPAÑA PORQUE NO HACEN UNA BUENA OBRA APOYENLO NECESITA AHORA AYUDA EN TODOS NOSOTROS ESTA APOYARLO….OJO PRI, PAN Y PRD…. EL PAS NO PORQUE ES UN RATERO SU PRESIDENTE