De los diez personajes incluidos en la acusación que mantiene enderezada el gobierno de Estados Unidos contra el primogénito de Ismael “el Mayo” Zambada, sólo cuatro están bajo custodia, pero dos ya pidieron un juicio dividido, y los otros dos son los testigos estelares del azaroso caso que ha cimbrado al poderoso sistema de justicia que, en días pasados, ya sumó al onceavo apóstol del cártel que hasta la fecha permanecía sin identificar: Felipe Cabrera Sarabia, “el Inge”.
México.-Esta vez parece que es la fecha definitiva en que Vicente Zambada Niebla enfrentará a la justicia norteamericana, pero como las otras veces podrá contarse con algún impedimento para que el juez Rubén Castillo lo posponga, convirtiendo el caso que se le sigue a los miembros del cártel de Sinaloa y a sus socios en Chicago en uno de los más controvertidos y polémicos de la historia reciente en Estados Unidos.
El 12 de diciembre de 2012, los abogados de Tomás Arévalo Rentería y Alfredo Vázquez Hernández, alias “el Compadre”, ambos coacusados del Vicentillo, solicitaron al juez llevar juicios separados, cosa que lograron apenas la semana pasada, con lo que el juez determinó que el 23 de mayo próximo se realizará el juicio contra Zambada Niebla.
Y ahora con la posible extradición de Felipe Cabrera Sarabia, “el Inge”, supuesto jefe de la plaza de Durango para el cártel, las cosas podrían dar un vuelco para el hijo del “Mayo”: se queda más solo que nunca, pero con otro coacusado que aún no se sabe si echará abajo los argumentos de defensa de Zambada, aunque su extradición por el momento está detenida.
Desde el 25 de marzo pasado, el gobierno de México concedió la extradición de Cabrera Sarabia a Estados Unidos, solicitada por los fiscales a través de la Corte del Distrito Norte de Ilinois, pero desde el penal federal del Altiplano, “el Inge” se defiende y logró un amparo para efectos, es decir, mientras se lleva a cabo el juicio principal de garantías.
“El Inge” fue capturado en Culiacán el 23 de diciembre del 2011 tras una operación sigilosa de las Fuerzas Especiales, y según el comunicado de la Sedena, ni siquiera fue necesario usar una sola bala para arrestarlo, en una residencia de la capital sinaloense, en donde se ocultaba tras salir de Durango, su zona de influencia.
Preso en México, el gobierno gringo lo quiere para procesarlo en el mismo caso que se le sigue al Vicentillo. Felipe Cabrera era el onceavo hombre incluido en el expediente original, pero hasta apenas el año pasado fue ubicado por el Departamento de Justicia, ya que para la corte sólo se conocía su nombre, más no sus apellidos.

La separación de juicios
En una moción interpuesta por el abogado de Arévalo Rentería, se señala que los cargos contra su cliente son menores que los que la fiscalía le imputa a Zambada Niebla.
“Zambada Niebla ha sido implicado en un complot mucho más amplio que iría más allá del tráfico de toneladas drogas”, y podría incluir “el intento de obtener armas para atacar la embajada de Estados Unidos en México”, señala el documento que usó la defensa para que el juez Castillo previera separar los juicios.
En cambio, Tomás Arévalo sólo es incluido en el expediente judicial en un par de ocasiones en que sirvió para la compra-venta de drogas, así como la repartición de las ganancias obtenidas.
Lo mismo argumentó la defensa del Compadre, el cual es señalado de ser el organizador de algunos embarques de droga desde Sudamérica a México y de ahí a Estados Unidos.
Pero, ¿quiénes son estos dos hombres que optaron por salir del juicio que dentro de pronto tendrá que enfrentar el hijo del “Mayo” Zambada?
Del anonimato a los banquillos en Chicago
Aún se guarda escasa información sobre estos dos personajes, pero en agosto del 2009, cinco meses después de la captura de Vicente Zambada en la Ciudad de México, la Corte del Distrito Norte de Ilinois, el Departamento de Justicia y las agencias de seguridad estadounidenses dieron a conocer en total 15 acusaciones que incluían cargos por narcotráfico contra 46 sospechosos relacionados con el cártel de Sinaloa y sus socios.
Según la acusación 09-CR-383, Joaquín Guzmán Loera e Ismael Zambada García comandaban una red de distribución a gran escala desde los lejanos países Sudamericanos hasta territorio gringo.
Como lugartenientes ubicaban los hijos de ellos, Alfredo Guzmán Salazar y Vicente Zambada Niebla, respectivamente, encargados de la logística y parte de las finanzas.
En la quinta posición estaba Alfredo Vázquez Hernández, luego Juan Guzmán Rocha, alias “Juancho” (asesinado en Culiacán en diciembre del 2011), en séptimo Germán Olivares Alemán, el jefe de la plaza de Juárez.
Había también, antes que los gemelos Pedro y Margarito Flores, un tal Felipe de apellidos desconocidos, pero ahora se sabe que es Cabrera Sarabia, clave en el trasiego de droga de Durango, en donde era apoyado por sus hermanos Luis y Alejandro Cabrera Sarabia, este último detenido también en Culiacán en febrero pasado, y recluido en el penal federal de Islas Marías.

El primero de los 11 coacusados en caer fue el Vicentillo, en marzo del 2009 (después de entrevistarse con dos agentes de la DEA en el Hotel Sheraton de Reforma, a unos metros de la embajada de Estados Unidos).
Tras la acusación formal en la corte de Chicago, Tomás Arévalo fue ubicado por la DEA en México y capturado por elementos de la desaparecida Agencia Federal de Investigaciones en noviembre del 2009.
Según información de la PGR, el 3 de noviembre de ese año, Arévalo Rentería fue internado en el Centro Federal de Readaptación Social número 5, de Villa Almada, Veracruz.
Un año más tarde, tras dar una pelea legal en los tribunales, Arévalo fue entregado en extradición al gobierno de Estados Unidos. El 17 de diciembre del 2010, un avión lo trasladó a Chicago, en donde el juez de la causa esperaba para juzgarlo.
De hecho, en la primera audiencia que tuvo al llegar, Arévalo Rentería se declaró inocente de los cargos, por lo que su juicio corrió junto con el del Vicentillo.
Los pocos antecedentes con los que se cuentan de Tomás Arévalo señalan que formó parte del cártel de Sinaloa, en donde fungió como cliente y comprador de droga, así como coordinador de docenas de transacciones de narcóticos de distribuidores de cocaína y heroína a una menor escala en Chicago.
Arévalo fue ubicado, según las grabaciones que tiene la DEA en su poder, como socio de los gemelos Flores, los hermanos que a la postre han resultado en los mayores colaboradores del gobierno gringo para encausar a los narcotraficantes que antes fueron sus socios.
De Alfredo Vázquez Hernández, supuestamente conocido como “el Compadre”, tampoco se tiene mayor información, salvo la que la fiscalía dice tener en su poder.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro, Vázquez Hernández nació el 9 de agosto de 1955 en algún lugar de México, ello en virtud de que posee una Clave Única de Registro de Población.
“El Compadre” fue capturado en México por elementos de la AFI en enero del 2011 y fue extraditado el 5 de octubre del 2012. Al igual que Arévalo, Alfredo Vázquez se declaró inocente de los cargos que le imputan.
Tenía 57 años cuando se presentó ante el juez Rubén Castillo. El abogado del “Compadre” dijo al juez que su cliente era inocente porque no conoce a ninguna de las personas mencionadas en el procesamiento y no registró antecedentes penales en Estados Unidos, donde vivió 20 años antes de regresar a México.
“En realidad mi cliente ha sido víctima de una trampa de la fiscalía, que envió gente a México para involucrarlo en una actividad delictiva”, afirmó el abogado señalando que los gemelos Flores lo inmiscuyeron gratuitamente.
“El gobierno de Estados Unidos ha dicho que mi cliente era panameño, colombiano o nacido en Culiacán, pero en realidad es oriundo de Jalisco y el único contacto que tuvo con los hermanos Flores fue por negocios inmobiliarios”, agregó el abogado defensor ante los medios, tras la primera audiencia.
Un proceso en pausa
Desde el año pasado, los tres serían enjuiciados en la misma causa penal, pero la defensa de Arévalo y “el Compadre” optaron por solicitar juicios aparte, pues el de Zambada Niebla abarca una posible gran conspiración en la que el gobierno estadounidense podría salir salpicado.
Desde noviembre del 2011, los abogados del Vicentillo han alegado que la DEA le ofreció inmunidad al primogénito del “Mayo” Zambada a cambio de fungir como colaborador e informante, al igual que lo fue Humberto Loya Castro, un supuesto consejero del cártel de Sinaloa originario de Navolato, Sinaloa.
Ante este alegato, el Departamento de Justicia se ha defendido, tildando de falsa la moción, pero llegó a confirmar que el encuentro que hubo entre el Vicentillo y los agentes de la DEA en el Sheraton fue real.
Tras meses aplazando el juicio contra el Vicentillo –ese del que se han escapado “el Chapo” Guzmán, su hijo Alfredo Guzmán y “el Mayo” Zambada”-, los fiscales federales ya solicitaron la extradición de Felipe Cabrera Sarabia, hermano de Alejandro Cabrera Sarabia, capturado el 12 de febrero en Colinas de San Miguel, en Culiacán.
Redacción/La Pared