De héroes y villanos
Ya se verá de lo que está hecho este Congreso. Ya se sabe quienes lo conforman: los mismos intereses ahora con un PRI encabezando la mayoría, con el telón de fondo de un país gobernado por el poder de siempre, acostumbrado al autoritarismo alineado, a la mal llamada disciplina institucional.
Lo que sí, con un Revolucionario Institucional sin contrapesos reales en el Legislativo, el PRI tendrá más margen para maniobrar a sus anchas acostumbradas con el Ejecutivo. Ya podrán pactar lo necesario y Malova les podrá dar lo suficiente.
Todavía hace falta hacer un verdadero balance de la anterior Legislatura. Es muy pronto para despedirla y olvidar todas sus trapacerías, sus dislates, sus vacíos, porque más allá de que expidió 23 nuevas leyes y reformó otras tantas, perdió la oportunidad histórica que tenía -que tuvo- al conformarse en el 2010, tras la derrota del PRI en lar urnas…
Perdió muchas oportunidades con temas de verdad relevantes. Ya lo decía Luis Antonio Cárdenas Fonseca en la víspera del cambio de Congreso: hubo temas puestos en la mesa de debates, pero no prosperaron. No lo dijo así, pero claro que se entiende que los desacuerdos políticos no dejan tocar tierra firme a las posibles soluciones que pueden ofrecerse desde la cámara…
O diga, usted, hipotético lector, ¿qué le debemos agradecer a los diputados que se acaban de ir? ¿Qué, como sinaloenses, le podemos agradecer a los que llegan con sus facciones a hacer bloque para defender su islote de poder artificial? ¿Nuevas leyes que ni siquiera se aplican? Muy bien, aplausos por la Ley de Trata que no ha servido para nada, porque no hay un verdadero marco jurídico donde las víctimas puedan denunciar. Si no hay garantías para castigar las violaciones sexuales, menos para la investigación de la trata, que redes abundan y parten de Sinaloa hacia la frontera y hacia en centro del país.
¿Una Ley de Protección Animal? Una legislación rosita para quedar bien, pero que en definitiva no se auguran resultados, más allá de las denuncias que puedan plantear las diversas asociaciones que defienden la vida animal.
Bonitos fueron los discursos que tan suaves se escucharon el martes pasado en la sesión ordinaria. Repletos de buenas intenciones, pero sólo eso, porque cuando le tocó el turno a Jesús Enrique Hernández Chávez, Chuquiqui, presidente de la Junta de Coordinación Política, entre sus temas aseguró que es necesario la autonomía del ministerio público, el marco legal para la aplicación de los juicios orales y reforzar las políticas públicas en el tema de seguridad… Puro blof discursivo, porque cuando le preguntaron personalmente cuales eran las propuestas trastabilló. No supo que decir en materia legislativa. Ergo, poner a trabajar a los asesores que ellos sí saben del proceso legislativo.
Mi colega Cynthia Valdez me escribe:
“No sorprende que el PRI, siendo mayoría en el Congreso local se adjudique el mayor número de las comisiones para encabezarlas; sí en cambio, impacta que los designados para esos relevantes cargos no tengan el peso profesional y la experiencia demostrada en la disciplina respectiva para augurar un buen desempeño en su encomienda.
“Ahí veremos a Jesús Burgos Pinto como Presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, que igual el Chuquiqui recurrió a él por ser experto en derecho con años de ejercicio profesional, en el área académica o política, dado los trascendentales asuntos que ahí se reciben, analizan y dictaminan.
“En cada legislatura se ha visto que el trabajo no es parejo en todas ellas pues mientras algunas sesionan cada semana, otras no lo hacen en meses e incluso algunas nunca sesionan.
“Esperemos que quien presida la Comisión de Fiscalización que generalmente es de las “más deseadas”, y que podría ser encabezada por Ramón Barajas o Sandra Lara, veremos qué tan permisivos o contundentes son las investigaciones y observaciones en las adquisiciones del estado.
Colofón legislativo
Saliendo el viernes pasado de la sala de juntas donde la Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación, con Luis Cárdenas Fonseca al frente aún, abordé a otra colega, Claudia Beltrán, reportera del diario Noroeste.
Momentos atrás, Cárdenas Fonseca había presentado el compendio de leyes y reformas, ya impresas en bonitas ediciones, que hicieran durante los tres años.
Claudia traía los libros en sus manos, abarcándolos con los brazos.
“Estos me servirán como pisapapeles”, me dijo, y advirtió: “Es en serio, no le veo otra utilidad a estos libros”.
Y sí: para qué tantas leyes, como recordó Cárdenas que dijeron los griegos, si no hay gobierno.
Por Martín Durán