Culiacán, Sin.-Con todo y las observaciones de las autoliquidaciones de fin de año –que en total asciende a 9.4 millones de pesos- el Congreso del Estado aprobó el primer paquete de cuentas públicas de los 10 municipios auditados en el segundo semestre de 2013.
Tras emitir breves posicionamiento, en donde la constante fue el mensaje a los ex alcaldes y ex regidores de que devuelvan el dinero que se llevaron, los diputados dispensaron la segunda lectura de los dictámenes de las 10 cuentas públicas, y las aprobaron.
Se trata de los municipios de Ahome, Sinaloa, Salvador Alvarado, Mocorito, Badiraguato, Cosalá, Navolato, Concordia, Elota y Escuinapa.
Los ex alcaldes que se autoliquidaron junto con sus regidores fueron: de los municipios de Salvador Alvarado, que dio bonos por el orden de 325 mil pesos, Badiraguato 240 mil pesos, Ahome 2 millones 982 mil pesos; Concordia 440 mil pesos, Escuinapa 804 mil pesos, Elota 210 mil pesos y Cosalá 194 mil pesos.
El único que ha alegado que devolvió el dinero en forma de donativo fue Zenén Xóchihua Enciso de Ahome.
Héctor Melesio Cuen Ojeda, coordinador del PAS, criticó que los legisladores no tienen el dictamen sino hasta el momento en que se vota.
Martín Pérez, secretario de la Comisión de Fiscalización, exhortó a los ex funcionarios a regresar el dinero que se llevaron, que en autoliquidaciones a los de primer nivel fueron más de cinco millones de pesos.
En ese sentido, Imelda Castro Castro también criticó a los ex alcaldes por haberse repartido el bono en el segundo semestre de 2013, y llamó a aplicarse la sanción de ley.
Al final, por unanimidad, los diputados aprobaron las 10 cuentas públicas de este primer paquete, aunque ninguno de los municipios señalados habían resarcido en su totalidad el daño patrimonial causado por estos bonos fuera del presupuesto.
Sin embargo, la única diputada que votó en contra de la aprobación de una cuenta pública fue la panista María de la Luz Ramírez Rodríguez, quien en tribuna acusó gastos que hizo Saúl Rubio Valenzuela de manera irregular, así como facturas apócrifas.
Martín Durán/La Pared