Contra la pared
¿Qué hace una ciudad que mata a sus mujeres? Terrible escena aquella de encontrarse cadáveres de féminas agotados por la indiferencia gubernamental, casos enviados al olvido y en ocasiones mal resueltos. En una ciudad donde la mayoría de los que mueren son hombres, matar a sus mujeres es suprimir el futuro.
Ayer fue encontrado el cadáver de Elizabeth Sarabia Heredia, una jovencita de 17 años que estudiaba en Cobaes. Bajo ninguna circunstancia es deseable que se criminalice a ninguna víctima. Menos en este caso. Menos en la mayoría de los asesinatos cometidos contra mujeres.
Cuando una madre de familia acudió ante el procurador Marco Antonio Higuera Gómez para exigirle que investigue la desaparición de su hijo, que por cierto trabajaba con él, el señor le mencionó: “¿Ya sabe a qué se dedicaba su hijo, por qué traía una camioneta, dinero?”.
Claro que no. Además, para esta madre de familia lo urgente era encontrarlo, vivo o muerto, pero encontrarlo; si andaba mal, que la ley lo juzgue, pero nunca prejuzgar porque eso te mata otra vez.
La falsa premisa de que la víctima tiene la muerte como penitencia ante su mal andar en la vida, es la invención más estupenda de las autoridades para echar al olvido el asunto. Y los casos abundan. Ahí está el caso de la Mujer Sinaloa 2012, María Susana Flores Gámez, que nunca nadie movió un dedo para saber lo que en realidad sucedió. La milicia fue exculpada de su muerte porque según un parte informativo la muchacha portaba un rifle al momento de ser abatida.
Hasta el momento, poco ha cambiado la percepción en Sinaloa de que no se cometen feminicidios, sino homicidios de mujeres. No hace falta una alerta de género, como lo plantean diversos organismos, pues ya los gringos se encargan de alertar a sus ciudadanos de andarse con cuidado por el estado.
Tipificar o no tipificar como feminicidio una muerte tampoco borra la deleznable tragedia que viven cientos de familias sinaloenses.
Pero ya vienen los carnavales, y el oropel y la zamba es mejor que aplicar verdaderas políticas de género. Y claro, mientras los narcos y los criminales sigan mandando, todo seguirá igual.
Quieren sus alas para Culiacán
Ayer salió la presidenta de la Comisión Política de Acción Nacional, Judit del Rincón Castro casi para suplicarle a Heriberto Félix Guerra, ex secretario de Desarrollo Social, para que acepte la candidatura a la alcaldía de Culiacán.
La de Culiacán, la quieren también Adolfo Beltrán y Eduardo Ortiz (¿para perder como lo hizo en el 2010?).
El caso es que este pronunciamiento de Judit sonó más a desesperanza ante la fuerza con la que está impactando el autodestape del diputado federal Sergio Torres Félix, que ya anda encampañado.
“Sería el único que le ganaría a cualquier candidato”, dijo Del Rincón, en una conferencia de prensa que sirvió para los previos destapes de algunos personajes en los municipios norteños y de Carlos Felton González en Mazatlán.
Al menos, Félix Guerra sería un contendiente fuerte, y entonces los escenarios cambiarían. Además, sería una verdadera lucha electoral entre Torres Félix y el ex secretario de Calderón. Y lodo no faltaría.
Lo otro es que después de aspirar a la Presidencia de la República, Heriberto se vería hasta ridículo buscando la silla de uno de los municipios más penetrados por el narcotráfico en México. En fin, cosas de políticos.
La mano de Vizcarra
El sábado pasado el ex candidato a la gubernatura, Jesús Vizcarra Calderón anduvo muy campante por el loby del Hotel San Marcos, con cierta parsimonia hojeando las revistas ubicadas a un lado de los elevadores.
Seguro es que no esperaba a Enrique Peña Nieto, de quien aseguran algunas voces es tan cercano que le sugirió poner en la Sagarpa a Enrique Martínez y Martínez. Pero lo de Jesús Aguilar no sabemos si fue idea de Vizcarra, pues el ex gobernador también tiene una relación muy cercana con Miguel Ángel Osorio Chong.
Y otro que tiene una relación cercana con el secretario de Gobernación de Peña Nieto es un tal Rafael Oceguera Ramos, a quien ya ubican en el CISEN, aunque no sabemos qué diablos hará ahí. El caso es estar dentro del presupuesto, que estar afuera a veces duele mucho… ¿Verdad Óscar Lara Aréchiga?
Columna institucional