De héroes y villanos
Desde el 8 de noviembre de 2012, Héctor Melesio Cuen Ojeda y Manuel Espino, ex dirigente nacional del PAN, tuvieron un acercamiento en busca de concretar apoyos con miras a la formación del partido Concertación Mexicana, una organización “sin ideologías”.
Ya entonces, Cuen Ojeda manifestó públicamente que en su momento el Partido Sinaloense, que él dirige al igual que la UAS, le daría apoyo a Espino en el terreno nacional porque “México y Sinaloa necesitan hacer a un lado los intereses que nos confrontan como pueblo, para reconocer los espacios de coincidencia en la promoción del desarrollo social y la prosperidad para todos”.
Ya el 21 de enero pasado, seis días después de que Espino anunciara en la Ciudad de México que su organización había sido registrada formalmente ante el Instituto Federal Electoral con miras a arrancar el proceso de formación, el ex panista vino a Culiacán y ofreció una conferencia junto con el ex alcalde (aunque digan que es alcalde con licencia, ya es más ex alcalde).
Ahí en la rueda de prensa, Cuen Ojeda externó que el Partido Sinaloense se integraría a Concertación Mexicana, para “conjuntas ideologías y propósitos”.
Hasta aquí, todo iba bien, nadie podía reprocharle al “maestro” Cuen que juntara su partido con la organización de Espino. Es más, hasta se podría haber aplaudido que el PAS buscara proyectarse a nivel nacional, así fuera como satélite de un grupo más amplio (aunque habría que ver si fue una decisión unilateral de Cuen o fue tomada de manera colegiada su participación en Concertación).
Lo cierto es que si Cuen quería arrastrar al PAS a su aventura nacional con el ex panista presuntamente promotor del Yunque, era su problema. Aquí lo que Cuen contraviene es el mismo principio que enarbola en su partido: el principio de la democracia.
Lo digo porque desde esta semana dio comienzo a una campaña feroz de afiliación a Concertación Mexicana, y que irremediablemente repite el mismo modus operandis que usó para la formación del PAS.
Miles de estos formatos de afiliación han sido entregados a los universitarios, a muchos de ellos sin siquiera preguntarle si está o no de acuerdo en recibir la mencionada papeleta para formar parte de la organización.
Poco se ha dicho en torno al tema. Como siempre, las escasas voces disidentes hablan apenas a escondidas.
Si es deseo de los universitarios libres afiliarse, desde luego lo pueden hacer, pero ya conocemos las viejas y oscuras mañas de Cuen, que a cambio de aportar sus documentos oficiales para engordar las filas de Concertación Mexicana recibirán prebendas, el agradecimiento del “jefe máximo”, el solapamiento.
¿Pero los que no es su deseo formar parte de este nuevo dislate? He aquí el problema.
Fuego fatuo
A casi un mes de que los cuatro universitarios fueran al Congreso del Estado a proponer la reforma a la Ley Orgánica de la UAS, que permitiría la reelección del rector, no hay vislumbres de que llegue a pasar siquiera al Pleno… Parece que en el Congreso el poder de Cuen no llega. Así debería ser en la UAS.
¿Qué decidirá el CEE?
Este viernes el Consejo Estatal Electoral resuelve la queja interpuesta por “ciudadanos” contra el aspirante a la alcaldía de Culiacán, el diputado del PRI, Sergio Torres Félix.
Solo entonces, con la resolución en mano, sobremos de qué hecho Jacinto Pérez Gerardo.
Heriberto y las horas
Hace unos días, el ex secretario de Desarrollo Social del Gobierno federal, Heriberto Félix Guerra, se reunió con su familia y su operador en Sinaloa, Raúl Ibáñez, para consensar de manera interna en su círculo más íntimo el rumbo que tomará su carrera en estas próximas elecciones.
Al PAN le conviene con urgencia que un personaje como Heriberto tome la bandera. Aún no está dicho todo, pero parece que a Félix Guerra las horas lo consumen sin tomar firmemente una decisión, aunque hay versiones de que ya eligió participar en la contienda.
Martín Durán/La Pared