De héroes y villanos
El documento original es apenas de 21 hojas, incluyendo la carátula de un estudio estadístico concluido en enero de este año sobre las bondades del rectorado de Víctor Antonio Corrales Burgueño, el hombre que prefirió que Héctor Melesio Cuen Ojeda ostentara el poder político en la UAS.
Para intentar legitimar la propuesta de reforma a la Ley Orgánica de la UAS, en sus artículos 30 fracción IV, 32 y 33 fracciones IX y X, que abriría la posibilidad de reelegir por un periodo más a un rector, así como la disminución de 18 a tres meses de periodo de gracia a un funcionario, los cuatro universitarios, más bien recalcitrantes cuenistas, presentaron los “reconocimientos” que ha recibido la Universidad en el esplender del mandato de Corrales.
Después de la Constancia del Consorcio de Univesidades Mexicanas, que en el 2010 integró a la UAS como parte de esta agrupación de instituciones académicas que han mejorado su nivel, se le agrega al paquete de la iniciativa los reconocimientos que la SEP le dio en el 2009, 2010, 2011 y 2012 a la Universidad.
Lo notable es que fue el “horis causa” de Rodolfo Tuirán, el que procedió a firmar estos documentos, sin que nada tenga que ver este personaje oscuro de la administración de Felipe Calderón con el fideicomiso de los jubilados.
Es una lindura para aquellos que admiran el portento de Universidad que ahora tenemos.
Ahí los cuatro directores de Facultad, argumentan que ahora con el rector en turno la UAS ha tenido su mejor época de oro. Que si con Melesio Cuen al frente y su famosa reforma integral la Casa Rosalina se había ido a las alturas de la mejor educación en el país, con Corrales estamos a un paso de Harvard (perdón por la hipérbole).
Y no es porque la UAS no sea una institución benévola, que alberga a hombres y mujeres de talento. De eso no cabe duda y que nadie se equivoque. De la Universidad han salido innumerables y grandes personalidades, pero siempre hemos dicho que los políticos que la gobiernan también han hecho de ella un emporio de la simulación, con una directriz totalitaria que ha implantado como máxima regla la sumisión.
Ahí están los otrora críticos del sistema corrupto de la Universidad, rindiéndole pleitesía a Corrales Burgueño, rindiéndose ante Cuen Ojeda por una infame dirección escolar.
Ahora, las noticias que corren en el Congreso del Estado es que la presunta iniciativa reeleccionista está en un proceso jurídico de análisis, en la Comisión de Protocolo y Régimen Orgánico Interior, que es encabezada por la diputada Irma Moreno Ovalles.
Desde esta semana, puede consultarse libremente en el portal web del Congreso, lo cual quiere decir que está pasando por el primer filtro, pero aún así hay diputados que han declarado que ven difícil que se llegue a cristalizar.
Otros le apuestan a que ni siquiera llegará al pleno, debido a que los tiempos no son los indicados y las formas menos. Lo cierto es que ahí está, y mientras no se cierre el periodo ordinario la iniciativa estará latente en los archivos del Legislativo.
¿De verdad son válidos los argumentos que esgrimen para que sea posible? En una institución que respeta las libertades de sus miembros claro que es posible la reelección.
Según esto, de las 36 universidades registradas en el país, en 20 se permite la reelección y en el resto, incluyendo a la sinaloense, no.
¿Por qué no entrar, pues, a ser parte de la mayoría, si sería una reforma de avanzada?
Sencillo: en la UAS desde que llegó Cuen los derechos políticos fueron abolidos, y la intolerancia fundó su reino. Y todo aquel que ha protestado ha sido anulado o ninguneado… ahí está el caso de los medranistas, cuya elección sindical del 2010 fue desechada burdamente por los jefes máximos de la Universidad, que vieron con malos ojos que un sindicato no se someta a los designios de la administración central.
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Martín Durán/La Pared