De héroes y villanos
PRIMERO fue la libertad de la francesa; ahora el Instituto Federal Electoral le aplica un torniquete a la izquierda que dirigió Andrés Manuel López Obrador al adelantar que éste sobrepasó los topes de campaña, y al exonerar al PRI y a Enrique Peña Nieto por el caso Monex y los millones que se gastaron de manera fraudulenta, “para ganar la elección a billetazos”.
En 1938 en que el poeta francés precursor de la vanguardia André Breton arribó a México, no pudo sino manifestar en una síntesis de la existencia mexicana que nuestro país era surrealista. Ello por todo lo que arrastramos de cultura, milenaria, indígena y mestiza, tan antigua y dolorosamente moderna, española y sincretista, contradictoria y perturbada.
Franz Kafka murió en 1924 y no conoció México, pero sí el desastre de la Primera Guerra Mundial. El gran escritor centroeuropeo fue el precursor del hombre en el laberinto moderno; no el de Ícaro, sino ese que entra en la sórdida gravitación del poder y se pierde para siempre. Léase El Proceso o El Castillo, y piérdase en sus vericuetos a momentos cómicos, a momentos saturados de una densidad mortificada.
México ha pasado de ser un país meramente surrealista a uno kafkiano, en donde sus presidentes se han dedicado junto con sus compinches a saquear las arcas, a inventar las más horribles matanzas y luego a marcharse en clase élite, con un megasueldo y una placentera estancia en una universidad gabacha. Y todavía le seguimos pagando toda la pinche vida.
En México últimamente se ha instalado un viento kafkiano que no hace sino atrapar a los individuos y a las multitudes en falsas verdades. Florence se fue y no se supo si era culpable de los delitos que se le acusó (y no se sabrá). El IFE exoneró a Peña Nieto y al nuevo viejo PRI, y hoy bailan en torno a palacio. Felicidades, izquierda, fuiste elegida por el poder para ser aplastada como un carajo.
¿A dónde chingados transitar por la transparencia y la legalidad?
Las campañas
Ya en febrero se deciden plenamente las candidaturas a ocupar los escaños del Congreso del Estado y las 18 alcaldías. Apenas terminamos las elecciones federales y de nueva cuenta en todos lados se hablará de política.
Lo único que se ve es que todo mundo anda operando como loco, haciendo sus cuentas, sumando, dividiendo, restando. En fin. Ya la desdibujada alianza PAN-PRD echó las campanas al vuelo en voz de Guadalupe Acosta Naranjo, pero lo que no se ha dicho abiertamente es que realmente esta coalición será de dos partidos, pues Acción Nacional anda empeñado en no llevar a la mesa de negociaciones al PT y al partido de Felipe Manzanares, ya que es una carga y no un viento a favor.
Por eso, Edgardo Burgos Marentes prefiere aliarse al Panal, que es el partido de la maestra Elba Esther Gordillo, que el año pasado sacó miles de votos, no como la otra chiquillada.
En fin, el caso es que estos meses de bulla y pachanga son tristes. Mientras a un lado pasa la caravana del candidato, por el otro el pobrerío sigue clamando una limosna. Y por otro lado, los matones siguen asesinando.
La nueva novela
Por cierto, ¿ya vieron la nueva novela de Jesús Antonio Aguilar Íñiguez Aguilar, “Chuy Toño”, teniendo como director de obra a Marco Antonio Higuera Gómez? No se la pierda, hoy continúa en el Juzgado Primero del Ramo Penal. Se vaticinan lágrimas, reclamos y pasiones… sobre todo pasiones. Salud por nuestros investigadores.
Ojalá y así resuelvan otros homicidios, como el del periodista Humberto Millán, por ejemplo.
Martín Durán/La Pared