A unos días de salir de la cárcel de mediana seguridad del condado de Raleigh, en Virginia Occidental, Estados Unidos, el narcotraficante sinaloense Javier Torres Félix busca en los tribunales mexicanos ampararse de una orden de aprehensión que lo podría llevar a enfrentar otro juicio, ahora en Sinaloa, por un homicidio cometido hace años.
México.-Al cumplir una sentencia de alrededor de ocho años,el próximo 8 de abril está programada la salida de prisión de Javier Torres Félix, El JT, uno de los hombres que ayudó en la consolidación del cártel de Sinaloa a principios de la década pasada, pero uno de los primeros en ser extraditados para enfrentar cargos por tráfico de drogas en Estados Unidos.
Según la Oficina Federal de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés), el JT cumplió sus últimos años de reclusión en la cárcel denominada Federal Correctional Institution Beckley, a unas millas de la ciudad de Charleston, en Virginia Occidental.
Su salida estaba programada para el pasado 16 de marzo, pero según un reportaje publicado en el semanario Ríodoce, firmado por el periodista Miguel Ángel Vega, al JT se le castigó con 22 días más de prisión presuntamente por sobornar a otros reos para obtener sus fichas telefónicas.
Extraditado en noviembre del 2006 a Estados Unidos, Torres Félix contaba con dos procesos abiertos por conspiración para introducir cocaína y por lavado de dinero, el primero ante la Corte del Distrito Central de Los Ángeles y el segundo ante la Corte del Distrito de Columbia.
En ambas acusaciones, publicadas por el Departamento de Justicia el 31 de julio de 2003, al concluir la Operación Trifecta, al sinaloense se le señaló como responsable de organizar el transporte de cargamentos de varias toneladas de cocaína a los socios del cártel de Sinaloa en territorio estadounidense, así como de la distribución de millones de dólares de las ganancias del tráfico de drogas.
En la Corte de Columbia, Washingtong, el JT tenía como coacusados en el mismo expediente a Ismael Zambada García y a su hijo Vicente Zambada Niebla, cuyo juicio se ha aplazado una y otra vez en la Corte del Distrito Este de Ilinois.
Sin embargo, desde octubre del 2012, Javier Torres ha buscado obtener de parte de la justicia federal mexicana un amparo contra una orden de aprehensión librada por un juez del Ramo Penal de Culiacán por el delito de homicidio doloso…. Esta es la historia.

Una carrera contra el tiempo
De acuerdo con información de la Judicatura Federal, la defensa de Torres Félix interpuso un juicio de garantías el 1 de octubre del año pasado ante el Juez Cuarto de Distrito con sede en Culiacán, el cual inició el expediente 765/2012.
“Vista la demanda de garantías promovida por Javier Torres Félix, contra actos del Juez Séptimo de Primera Instancia del Ramo Penal, con residencia en esta ciudad, y otra autoridad; con fundamento en los artículos 103, fracción I y 107, fracciones I, VII y XV, de la Constitución Federal; 1°, fracción I, 36, 114, 116, 147, 149, 156 y demás relativos de la Ley de Amparo, se admite la demanda, en consecuencia, fórmese expediente número 765/2012-I”, señala la información del Juzgado.
Desde hace años, el Juez Séptimo del Ramo Penal libró una orden de aprehensión contra el JT por el delito de homicidio doloso; sin embargo, los datos públicos no precisan quién es el ofendido, así como la fecha en que el Ministerio Público del Fuero Común solicitó el mandamiento judicial.
Al menos públicamente, a Javier Torres la Secretaría de la Defensa Nacional lo señaló de dar muerte a un elemento de las Fuerzas Especiales en el Valle de San Lorenzo, al sur de Culiacán. Días más tarde, el 28 de enero del 2004, el JT sería aprehendido en la capital sinaloense.
Pero es poco probable que por este crimen haya sido consignado el expediente en cuestión, pues el homicidio de un militar se juzga por el fuero federal y no por el orden común.
Lo cierto es que una semana después de presentar la demanda, el 10 de octubre pasado, el Juez Séptimo rindió su informe justificado sobre el contenido del expediente que involucra al oriundo del Llano de los Refugio, Cosalá, en la muerte de una persona.
Para el 11 de noviembre del 2012 el juez de Distrito le dio un revés al caso, al dictar una sentencia de sobreseído, es decir, rechazó otorgar el amparo de la justicia federal contra el quejoso.
Desde entonces los abogados del JT armaron su estrategia para conseguir echar abajo la resolución del juzgador, al presentar el 18 de enero pasado un recurso de revisión ante el Segundo Tribunal Colegiado del Décimo Segundo Circuito con sede en Mazatlán.
En este tribunal de alzada fue nombrado el magistrado José Alejandro Garza Ruiz para ser el ponente de la resolución final.
Sin embargo, como el caso fue enviado a un tribunal auxiliar de Zacatecas, allá se nombró al magistrado J. Jesús Martínez Soto.
El último dato público sobre el juicio fue del pasado 20 de febrero, por lo que en estos próximos días los tribunales colegiados dictarán una resolución en torno al recurso de revisión, si procede la demanda inicial de amparo o se confirma el sobreseimiento dictado.
Aún no se sabe si será antes del 8 de abril, fecha programada para que el JT recupere su libertad, como tampoco se sabe si la Procuraduría General de Justicia de Sinaloa, a través de los canales legales de la PGR y la Secretaría de Relaciones Exteriores, solicitó su repatriación al gobierno de Estados Unidos.

El primer grande en caer
El 28 de enero del 2004 la suerte de Javier Torres se le vino encima: fue capturado por elementos del Ejército en una residencia de Colinas de San Miguel, en Culiacán.
Era la cuarta vez que caía en manos del gobierno. En junio de 1990 fue detenido por el Ejército en Mazatlán en posesión de más de 800 kilos de mariguana y 4 rifles AK-47. Unas semanas después logró salir de prisión.
En California fue aprehendido junto con cuatro cómplices en 1992. Fue proceso y sentenciado por tráfico de cocaína y posesión de ganancias provenientes de la venta de la droga. Le dieron cinco años de prisión.
Pero no tardaría en regresar a México para seguir operando. El 27 de mayo de 1997 fue capturado en Quintana Roo con un cargamento de 348.1 kilogramos de cocaína en compañía de su cuñado Raúl Meza Ontiveros, el M-6, y otros dos hombres de la organización.
Acababan de salir de una bodega donde estaba la droga cuando los sorprendieron. Les aseguraron, además, varios vehículos, dos lanchas y armas. Sin embargo, logró atenuar varios cargos y salir bajo fianza.
Tras su extradición, su hermano Manuel Torres Félix comenzó a ascender en la estructura de cártel que comanda Ismael “el Mayo” Zambada, hasta que el año pasado fue abatido por el Ejército en las inmediaciones de Oso Viejo, sindicatura de Quilá.
Operación Trifecta
Si hubo una operación que dejó al descubierto la red de tráfico del cártel de Sinaloa y asociados, fue la Operación Trifecta, dada a conocer en julio del 2003 tras la aprehensión de más de 240 personas en territorio gringo.
Con ello vinieron las primeras acusaciones contra el clan del “Mayo” Zambada. El JT y “el Vicentillo” estaban en la mira del gobierno estadounidense.
Básicamente se les acusó de introducir entre agosto del 2011 y junio del 2002 un total de mil tres kilos de cocaína con un valor estimado de 17 millones de dólares, así como mil 770 kilos con un valor de 30 millones.
De esta acusación en la Corte del Distrito de Columbia, sólo “el Mayo” no ha sido detenido.
Martín Durán/La Pared