Gerardo Amarillas, el negociador

De héroes y villanos

Desde que arribó a la dirección de la Policía Municipal de Ahome, Gerardo Amarillas Gastélum, ha sido factor de equilibro con los grupos del crimen organizado que operan en ese municipio. Forjado en los vaivenes oscuros de la Policía Ministerial del Estado, Amarillas conoce la política, y sabe para qué sirve, por eso quienes lo conocen pueden asegurar que el comandante que en ocasiones usa gafas, ha entrado en negociaciones con los grupos criminales que peleaban la plaza.

Las estadísticas recientes en el norte ahí están, palpables, e inesperadamente las amenazas de La Mochomera contra la policía cesaron, así como los cuerpos masacrados que estaban haciendo costumbre arrojar a un lado de la carretera a Los Mochis, ahí por Concheros.

Amarillas es todo lo contrario de Jesús Carrasco Ruiz, un hombre irascible y con un talante belicoso; al menos eso ha demostrado desde hace unas semanas que tomó el cargo en Ahome, y que tal vez muy pocos se atreverían a ocupar por la sencilla razón de que Carrasco fue blanco de varios ataques de la célula de La Mochomera y la gente de Fausto Isidro Meza Flores, el Chapo Isidro, ubicado por Estados Unidos como uno de los narcotraficantes más violentos en el estado.

Gerardo Amarillas está desde hace años curtido en ciertas artes, y sabe que el bajo perfil es necesario para operar. Lo aprendió cuando fue escolta del fallecido mayor Alfredo Mejía, cuando fue director de la PME. Lo aprendió por su cercanía a otros comandantes cuya leyenda negra la pudo haber escrito James Ellroy en uno de sus libros.

Cuando Carrasco llegó al puesto, en medio de empellones y sospechas, tras la detención del mayor retirado del Ejército, León Horacio Reyes –que hoy se pudre en la cárcel de máxima seguridad de Villa Aldama, Veracruz- su arribo fue con un reducido grupo de agentes que él suponía que le eran leales.

Carrasco tenía motivos de sobra para pensar que la mayoría de los policías de Ahome protegían a la célula de Los Mazatlecos, y a todo este grupo vinculado con los Beltrán Leyva y alianza con Los Zetas: más de 30 mandos medios y altos de la corporación fueron arraigados e investigados por supuestos sobornos.

Por esto, su círculo de hombres era cerrado. Y entre pocos no se dejaba que otros comandantes entraran al juego, y los abusos denunciados ante el organismo de derechos humanos comenzaron a crecer al grado de que Carrasco y sus hombres fueron sospechosos de levantar, tortura y matar a supuestos delincuentes.

Carrasco fue acusado penalmente del robo de un millón de pesos de un particular, pero nunca trascendió más allá de lo mediático. La investigación fue detenida por el aparato burocrático, y la impunidad como reina por su casa.

Por eso, a nadie sorprendió cuando el gobernador Mario López Valdez anunció la salida de Carrasco –su superpolicía, como lo llamó en las grabaciones que se publicaron en Internet- al mismo tiempo que el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, degustaba unos callos de hacha en el Farallón de Los Mochis.

Para nadie podría ser un misterio que la decisión de remover a Carrasco pudo venir de Cienfuegos.

Amarillas también está involucrado en los audios. Se supone que también le habla un narcotraficante para ponerse a su disposición.

Sin embargo, fue más diplomático cuando evadió el fuego que le sobrevino con el audioescándalo, no como lo hizo Carlos Héctor Ochoa Polanco en Culiacán, que dijo desconocer la existencia de Los Ántrax.

Pero ignoramos si esta calma aparente que ha llegado al norte es momentánea, mientras hay reacomodos de fuerzas. Lo cierto es que a Amarillas, quien ha estado incluyendo más a los policías de la calle en el trabajo cotidiano, se ha estado ganando la confianza de la tropa… ¿O será que los grupos criminales se conformaron con la salida de Carrasco? En sí, no lo sabemos.

Gana la narcopolítica

Asegura Edgardo Burgos Marentes, líder del PAN estatal, que el crimen organizado fue factor decisivo en el resultado electoral de Sinaloa de Leyva y El Rosario, municipios que estaban en manos de la alianza PAN-PRD, y que perdieron arrebatadamente.

En realidad, el crimen organizado estuvo presente en más municipios y metió la mano hasta en candidaturas, tanto de uno como de otro lado, por lo que este tema da mucho para la reflexión y el análisis, pero pocos lo harán por lo espino que es. Y además, como lo dijo el joven Burgos: Tenemos familia, al igual que ustedes.

El de la faldita

Si el diputado Felipe Manzanares quería inmolarse, pues lo hizo. Y así como invoca a Dios en sus trapacerías, de ese tamaño tiene su infiernillo miserable y oportunista. Y no es por defender a Malova, que él ya se defendió, y hasta prometió que de ir a Escocia se pondrá falda, por aquello del uso y costumbre nacional allá.

 Al diablo con el Diablo… Y el otro diablo

Interpretar el silencio de Alejandro “el Diablo” Higuera a más de una semana de la elección, es saber que la distancia es el olvido.

Y mientras que en el horizonte se avecina otra lluvia copiosa, Héctor Melesio Cuen se ríe solo en los cafés por un triunfo inesperado, y se apronta para la gubernatura.

Que la Divinidad nos agarre confesados. Abracen a sus familias, cuiden y amen a sus hijos. Salud!

Por Martín Durán

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