El 10 de octubre del 2012 en que Carmen Gámez y sus dos hijos menores fueron raptados por un grupo armado que entró a la privada donde vivían en Guamúchil, pensó que ya nunca volvería a ver a María Susana.
“Sufrimos mucho, llegué a pensar en un momento en que mi hija se iba a quedar sin nosotros, y luego sin su papá”, relata la madre de la joven reina de belleza.
Esa madrugada, María Susana estaba en Culiacán. No vio cuando el comando penetró a la calle cerrada en cuyos lados se levantan residencias con portones eléctricos.
“Usted ya sabe cómo está la guerra entre esos grupos, que los de Guasave se meten a Guamúchil, que estos van para allá… y nosotros en medio”, dice Gámez Lugo.
Buscaron en algunas de las casas de la privada. Con los vehículos y marros reventaron los portones y las puertas. Indagaron en cada uno de los domicilios, hasta que hallaron a la mujer y a sus dos hijos menores de edad, aterrorizados, en el interior de un cuarto. Ni policía ni ejército que los ampararan.
La historia de aquella madrugada, Carmen no la cuenta de manera tranquila. No quiere revelar detalles, pero en cambio refiere que estuvo secuestrada por varios días, hasta que los dejaron en libertad (tampoco en esta parte da detalles).
Lo que sí, es que dibuja a una María Susana endeble y a punto de la orfandad, que sufrió con el resto de la familia la privación de la libertad.
Carmen intenta ver las cosas como el destino de Dios. Un mes después de ser liberada junto con sus hijos, María Susana cayó abatida por los rifles de los militares.
Ella se salvó, pero su hija mayor no.
La historia repetida
Los detalles fueron a momentos contradictorios. Se dijo mucho, pero se aclaró poco.
Los dos partes militares integrados a la averiguación previa que inició la Procuraduría General de la República apenas es un fragmento de los hechos ocurridos la madrugada del sábado 24 de noviembre.
La versión de la milicia fue que a las horas de la madrugada recibieron una llamada anónima, en donde reportaban personas armadas sobre la carretera México-15, en Caitime.
Los soldados cayeron a la casa de seguridad, en donde observaron hombres armados. Ahí comenzó la balacera.
En realidad, María Susana aparecería en la historia hasta el final de persecuciones y balaceras que incluyó un helicóptero de apoyo y elementos de las Fuerzas Especiales a cargo del general Pedro Felipe Gurrola Ramírez, con destacamento en Badiraguato, desde donde monitorea el Triángulo Dorado.
Los militares que redactaron el informe, señalaron que la Mujer Sinaloa 2012 descendió de una camioneta, empuñando un fusil AK-47, pero nunca especificaron si disparó o no.
La Procuraduría también le abonó a la leyenda, al revelar dos días después de los hechos que la joven reina de belleza fue encontrada a unos centímetros de un rifle kalashnikov.
En torno a esta historia, digna de un guión cinematográfico, siempre gravitó la presencia de Orzo Iván Gastélum Cruz, El Cholo.
De inmediato, los medios de comunicación comenzaron a sostener la versión, nunca confirmada por las autoridades, que María Susana y el Cholo mantenían una relación de pareja.
El mito de la chica enamorada del matón se convirtió entonces en nota internacional…
En la tumba de una reina
Cuando se le pregunta a Carmen Gámez por qué en la capilla donde está sepultada su hija (además de su esposo), tiene a manera de epitafio la canción Mi Inda Bonita, no duda en responder porque era la canción que le cantaba Mario Flores a su pequeña.
La tarde en Guamúchil es apacible. El panteón, de alguna manera, es fresco. Hay abundantes árboles por todos lados, y tumbas que van desde las más humildes hasta capillas suntuosamente decoradas.
En la capilla de la reina todavía están los arreglos florales que le trajeron el día de su cumpleaños, el 11 de enero pasado. A la entrada está un enorme arreglo de rosas rojas.
“Este no sé quién lo habrá traído”, comenta y da pasado al interior decorado con fotografías de su hija cuando participó en Nuestra Belleza Sinaloa. Hay veladores apagadas, ramos de rosas marchitas, gladiolas, globos en forma de corazón y estrellas.
Aquí ha venido de vez en cuando ella. Si puede, un día a la semana. Desde que vinieron a sepultar a María Susana no le faltan flores en su tumba.
Adentro, sentada en un sillón rojo, cuenta detalles de la infancia de la reina, memorias que la reviven a momentos en ese túnel del tiempo que es rememorar la vida antigua.
Estamos parados justo encima de Mario Flores y de su hija adorada. Su padre murió cuando ella tenía seis años. Su hermana más chica apenas tenía 20 días de nacida, cuando aquella tarde Mario fue perseguido por las balas, en compañía de Carmen.
La muerte de un Mario
Una nota exhumada de la hemeroteca de la Universidad Autónoma de Sinaloa del diario El Sol de Sinaloa, con fecha del 5 de junio de 1998 da cuenta del deceso del padre de María Susana:
SE MATÓ AL CHOCAR Y VOLCARSE CUANDO ESCAPABA DE UN ATENTADO
*La víctima era conocido comerciante de la ciudad de Guamúchil
Conocido comerciante de la ciudad de Guamúchil sufrió cobarde atentado a balazos ayer en la tarde, sin embargo logró sobrevivir a tales hechos aunque en un desesperado esfuerzo por escapar de los criminales, aceleró la marcha del vehículo que conducía, el cual chocó y se volcó y entonces murió en el acto a consecuencia de machacamiento de cráneo.
El occiso fue identificado como Mario Flores Lara, de 35 años, iba acompañado de su señora esposa, la maestra Carmen Gómez (así viene en el oroginal) Lugo, de 30 años, quien sufrió lesiones por el accidente, producto del atentado, sin embargo su estado de salud es estable.
Los hechos se registraron como a las cinco y media de la tarde, en las proximidades del domicilio del matrimonio afectado, ubicado por la calle Antonio Zaragoza, número 826 norte de la colonia Niños Héroes en Guamúchil.
A la hora en mención, uno de dos sujetos armado con una pistola calibre 10 milímetros, disparó sobre los ocupantes de la camioneta pick-up, Dodge Ram, modelo 1998, la cual era conducida sobre la mencionada rúa, por el comerciante Mario Flores Lara, quien fue herido en ambas muñecas.
La camioneta fue perforada a balazos, y debido al exceso de velocidad se impactó contra la fachada de la casa marcada con el número 878 de la misma Ignacio Zaragoza, donde posteriormente la unidad se volcó, y le cayó encima a Mario Flores Lara triturándole el cráneo, por lo que sufrió una muerte instantánea.
Fue el licenciado Abel Carrillo Barraza, auxiliar de la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común, quien dio fe del cadáver del infortunado comerciante, mientras su esposa fue internada en la clínica del doctor Gómez Juárez.
La policía investiga lo relacionado con el atentado, que de nuevo pone incómodo a los comerciantes de esa región por hechos violentos.
La despedida sin final
Desde hace años, Carmen abrazó la religión cristiana. Por eso, sin temor dice que todo lo que le ha pasado en sus largos años son sólo pruebas de Dios.
“Sólo Él sabrá si la muerte de Susana va a tener un sentido. No quiero que quede en vano”, comenta.
Después de limpiar de pétalos marchitos la capilla, y de arrojar las flores muertas a la basura, cierra la puerta, para volverla abrir dentro de unos días, este 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad.
Aquí estará para siempre recordando a su hija muerta y a su esposo.
Martín Durán/La Pared
Parte I: Réquiem por una reina de belleza
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