México, DF.-De acuerdo con la propuesta del mandatario, en México, sólo quienes tengan 15 años –y no 14, como ocurre en la actualidad–, podrán ser contratados de forma legal. Del mismo modo, todos los menores de 17 años con un contrato laboral, podrán completar jornadas de seis horas; no más.
Evidentemente, nadie en su sano juicio podría cuestionar la iniciativa del presidente.
Las medidas en contra de la explotación infantil y el trabajo forzado son y serán motivo de aplauso.
Sin embargo, viene a cuenta preguntar, ¿realmente necesitamos más leyes contra el trabajo infantil? ¿No será que sólo se requiere vigilar el cumplimiento de las que ya existen?
Y es que cada estado cuenta con reglamentos y normas para combatir el trabajo infantil. Del mismo modo en que todas las empresas tienen –o debieran tener–, estatutos que prohíban la contratación de menores.
No obstante, pese a las normativas, leyes, reglas, iniciativas, acuerdos y compromisos, la explotación infantil continúa.
Por eso, no está de más preguntar de nueva cuenta, ¿en verdad requerimos más iniciativas de ley?
¿No bastaría con levantar el velo de impunidad e invisibilidad que parece cubrir el problema de la explotación infantil?
¿No debiera ser suficiente señalar y castigar a los responsables de que estas prácticas se mantengas y entonces ofrecer una solución de verdad a un problema que más de uno parece ignorar?
La Silla Rota/La Pared